Tormenta Solar Extrema: ¿Qué peligros tiene para la Tierra?

Fallos tecnológicos masivos a consecuencia de una tormenta geomagnética extrema, un fenómeno natural de origen solar, nos pondrían en serios aprietos.

Vivimos la locura propia del 2012, un año marcado por la supuesta profecía Maya, algo similar a lo ocurrido previo al año 2000. Como resultado de aquello, somos más sensibles a los fenómenos naturales que nos rodean y que siempre han existido, pero ciertamente que ahora los tomamos muy en serio.

Actualmente, la actividad solar concentra nuestra atención, ello como resultado de comprender la extraordinaria dependencia tecnológica de la sociedad global y lo vulnerable de esta, frente a los potenciales efectos de una tormenta geomagnética extrema.

En 1859, una gran tormenta geomagnética, conocida como el Evento Carrington, generó eventos preocupantes, electrificando cables de transmisión y provocando incendios en oficinas de telégrafos. En 1989, otra tormenta, provocó apagones que afectaron a Ottawa, Montreal y Vancouver en Canadá. En la actualidad, no poseemos aun las capacidades para predecir con total certeza un evento de este tipo, pero ciertamente podemos suponer los efectos del mismo.

En 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó un documento denominado Future Global Shocks, proponiendo medidas urgentes para ejecutar respuestas extraordinarias, capaces de mitigar, prevenir y reducir los impactos y riesgos sistémicos. Ello en el entendido que, una gran tormenta solar es uno de los 5 grandes riesgos potenciales que pueden llegar a desencadenarse en los próximos años.

Lo mismo hizo La Organización  Meteorológica Mundial, presentando el documento, Global Prepararedness for Space Weather Harards.

Muchos advierten que en 2013 se espera el máximo de actividad solar, solicitando a los gobiernos desarrollar planes coordinados de acción internacional.

¿De que hablamos realmente?

El Sol, presenta ciclos de máxima y mínima actividad (actualmente el denominado ciclo 24), estos ciclos son de aproximadamente 11 años (si bien pueden durar entre 9 y 13,6 años), y durante décadas los científicos han estudiado sus características. Actualmente, hay una flota de sondas espaciales observando al Sol (SOHO, STEREO y SDO).

Cuando el Sol se acerca a su máxima actividad (máximo solar), esta se manifiesta por la aparición de un mayor número de manchas solares y un aumento de la actividad magnética. Se generan llamaradas solares, originadas en explosiones violentas en la atmósfera del Sol, explosiones que ocurren cuando la energía almacenada en campos magnéticos torcidos (usualmente sobre las manchas solares) es liberada repentinamente. Las llamaradas producen un estallido de radiación a través del espectro electromagnético. Estas se clasifican en tipo  A, B, C, M o X, siendo las más poderosas aquellas de tipo X.

Tormenta solar

Fuente: NASA / SDO

Imagen tomada por la Misión SDO de una CME en agosto de 2010.

La Tierra sufre constantemente por estos fenómenos. Se estima que 8 minutos después de ocurrida la llamarada solar, se producen variaciones en el flujo de rayos x en la Tierra, los que podrían ionizar una área cualquiera de la atmósfera, produciendo distorsiones de radio en amplias zonas por minutos u horas.

Luego, se produce un incremento del flujo de protones en nuestra estratósfera una “tormenta de radiación solar“, pudiendo afectar a los astronautas o tripulaciones de vuelos en muy altas latitudes.

Y si enfrentamos a una gran llamarada, esta puede generar adicionalmente una fuerte eyección de masa coronal (CME por sus siglas en inglés) arrojando una onda con una inmensa cantidad de plasma solar y energía que, si viene en nuestra dirección, tardaría unas 24 a 48 horas en alcanzarnos. Este es el efecto que desata las “tormentas geomagnéticas” y produce problemas mayores.

La Tierra, posee una defensa extra frente a las rabietas del sol, la denominada magnetósfera, una región alrededor del planeta en la que el campo magnético de éste desvía la mayor parte del viento solar, formando un escudo protector contra las partículas cargadas de alta energía. Mientras, en los polos magnéticos, parte de las partículas cargadas son conducidas sobre la alta atmósfera, produciendo las auroras boreales o australes (aquí puedes ver y descargar videos tomados desde la Estación Espacial Internacional).

Tormentas solares

Foto: sec.gsfc.nasa.gov/popscise.jpg

Ilustración de la Magnetósfera enfrentada a la tormenta solar.

Cuando la tormenta geomagnética es extrema, nuestro escudo magnético no es suficiente, entonces se presentarán amplios problemas de control del voltaje y de los sistemas de protección. Algunas redes de transmisión pueden colapsar, y los transformadores pueden dañarse, los sistemas espaciales tendrán dificultades con la orientación, problemas con los enlaces y el seguimiento de satélites. En extensas áreas, se bloquean las ondas de radio de alta frecuencia (HF) por varios días, se afecta la navegación por satélites durante un intervalo similar y se bloquea por horas la navegación por señales de baja frecuencia.

Si deseas saber aun más sobre este tema, puedes visitar la Página de divulgación del Observatorio del Clima Espacial, donde encontraras un buen texto informativo dirigido a aquellos que no poseen formación en esta materia.

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