Inicio » Facts »

Alertan ante el aumento de las estafas digitales: Nuevas modalidades de fraude en Chile

En la antesala del Cyber, Chile enfrenta un incremento de fraudes online asociados a phishing, páginas falsas y suplantación de identidad. Aquí los detalles.

A pocos días de una nueva edición del Cyber, miles de consumidores se preparan para realizar compras online atraídos por descuentos y promociones masivas. Sin embargo, junto con el aumento del comercio electrónico, también han comenzado a multiplicarse nuevas formas de fraude digital que buscan vulnerar los datos personales y bancarios de los usuarios. Una de las modalidades que más preocupación genera actualmente es la de delincuentes que llaman por teléfono haciéndose pasar por ejecutivos bancarios y solicitan a las víctimas marcar códigos como *21 en sus celulares, mecanismo que permite desviar llamadas y facilitar el acceso a claves, verificaciones y datos sensibles.

El fenómeno ocurre en un contexto donde Chile enfrenta un escenario cada vez más complejo en materia de ciberseguridad. Según el “Reporte de Ciberseguridad 2026” de Entel, los ciberataques globales aumentaron un 47% durante el primer trimestre de 2025 y Chile aparece entre los cinco países más afectados de Latinoamérica. El informe también advierte que el ransomware como servicio —modelo donde grupos criminales venden herramientas para ejecutar ataques— domina actualmente gran parte del cibercrimen internacional. De hecho, las organizaciones Qilin y Akira concentran más del 55% de los ataques ransomware detectados, mientras existen 138 grupos activos vinculados a este tipo de delitos, un 20% más que en 2024.

En paralelo, expertos advierten que los eventos masivos de comercio electrónico se han convertido en un escenario especialmente atractivo para las bandas dedicadas al fraude online. Nicolás Caselli, director de Ingeniería Civil Informática de la Universidad Andrés Bello, explica que los delincuentes aprovechan el alto flujo de compras y la presión por obtener ofertas rápidas para engañar a las personas. Según el académico, las modalidades más utilizadas actualmente son el phishing y smishing, es decir, correos electrónicos, mensajes de texto o WhatsApp falsos que imitan a bancos, tiendas o empresas de despacho para obtener claves y datos bancarios. A esto se suman sitios web clonados, ofertas fraudulentas difundidas en redes sociales y marketplaces, además de sistemas automatizados capaces de simular atención al cliente.

Sofisticación por IA

Caselli sostiene que el problema se ha sofisticado debido al uso de inteligencia artificial. “Antes era más fácil detectar un fraude por errores ortográficos o mensajes poco creíbles, pero hoy la inteligencia artificial permite generar textos y diseños muy convincentes”, comenta. El experto agrega que esto obliga a los usuarios a desarrollar hábitos permanentes de verificación y mayor criterio digital, ya que actualmente no basta con desconfiar de mensajes mal redactados. Revisar cuidadosamente las direcciones web, desconfiar de ofertas exageradas y validar la autenticidad de los sitios se ha transformado en una necesidad básica para evitar caer en engaños.

aumento estafas digitales

El académico también explica que durante el Cyber predominan factores que favorecen las estafas digitales. La urgencia por acceder a descuentos limitados y la saturación de publicidad provocan que muchas personas actúen impulsivamente y reduzcan sus niveles de verificación. “Los delincuentes aprovechan esa saturación de información para ocultar engaños dentro de campañas aparentemente normales”, advierte. Además, recalca que muchas personas continúan utilizando contraseñas repetidas, redes Wi-Fi públicas o entregando códigos de seguridad sin verificar quién los solicita.

Patricio Inostroza, académico del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, plantea que el crecimiento de este tipo de delitos también está relacionado con el rápido avance del comercio electrónico desde la pandemia. Según explica, las compras online aumentaron de forma acelerada, pero sin un fortalecimiento equivalente en materia de seguridad digital. “Aplicaciones de uso cotidiano se transformaron en la puerta de entrada de los fraudes”, comenta. El experto menciona ejemplos frecuentes como correos que alertan sobre paquetes retenidos o llamadas de supuestos ejecutivos bancarios que aseguran detectar cobros sospechosos y solicitan códigos de verificación a las víctimas.

Áreas definidas

Inostroza agrega que las bandas dedicadas al fraude online funcionan hoy con altos niveles de organización. “El fraude online ya no es obra de un solo ‘hacker’ en su casa. Hoy funcionan como una empresa, con áreas de trabajo bien definidas: unos arman las páginas falsas, otros envían los mensajes, otros llaman por teléfono haciéndose pasar por ejecutivos y otros se encargan de ‘lavar’ la plata robada usando intermediarios o criptomonedas”, explica. El académico señala que muchas de estas organizaciones operan desde el extranjero o incluso desde recintos penitenciarios, utilizando aplicaciones que ocultan números telefónicos y ubicaciones reales.

A ello se suma el avance de nuevas modalidades impulsadas por inteligencia artificial. Inostroza advierte que actualmente existen voces clonadas, videos falsos protagonizados por figuras públicas, códigos QR adulterados y sitios web prácticamente idénticos a los originales. “Con la IA, la dificultad de detectar engaños digitales se ha incrementado”, sostiene. El especialista añade que los consumidores muchas veces no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar este tipo de amenazas y que las empresas deberían invertir más recursos en proteger a sus clientes.

Pedro Huichalaf, exsubsecretario de Telecomunicaciones y docente del Centro de Investigación en Ciberseguridad de la Universidad Mayor, coincide en que las modalidades de fraude se han vuelto mucho más sofisticadas. Explica que anteriormente predominaban páginas falsas o mensajes mal redactados, pero que hoy los delincuentes buscan directamente robar credenciales de acceso a correos, bancos o aplicaciones como WhatsApp. También advierte sobre aplicaciones maliciosas descargadas desde enlaces fraudulentos o documentos falsos que instalan programas para extraer información desde los dispositivos.

Eslabón débil

“El eslabón más débil en materias de ciberseguridad siguen siendo las personas”, señala Huichalaf. En esa línea, sostiene que los delincuentes ya no operan únicamente desde llamados improvisados o mensajes evidentes, sino utilizando inteligencia artificial y nuevas tecnologías que dificultan identificar si una comunicación es legítima o no. El experto agrega que la educación digital permanente será clave frente a un escenario donde los mecanismos de fraude continúan evolucionando rápidamente.

Respecto de las medidas preventivas, los especialistas coinciden en la importancia de mantener hábitos de compra seguros. Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Ingresar siempre directamente a los sitios oficiales y no acceder mediante enlaces enviados por mensajes o redes sociales.
  • Activar la doble autenticación en cuentas bancarias y correos electrónicos.
  • Utilizar tarjetas virtuales o de prepago para compras online.
  • Revisar cuidadosamente las direcciones web.
  • Desconfiar de descuentos excesivamente atractivos o solicitudes urgentes de pago.

Inostroza recalca además que ninguna entidad bancaria solicitará claves o códigos de verificación por teléfono. “Si recibe una llamada del banco, corte y devuelva la llamada al número oficial que aparece en la tarjeta o en la aplicación bancaria”, recomienda. Asimismo, advierte que si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, probablemente se trate de una estafa.

Más sobre Facts

    Tags: