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Automatización de los trabajos en Chile: Datos relevantes y las tendencias en el mercado laboral

Existen empleos que poseen altas posibilidades de automatización. ¿Significa que se necesitará a menos personas? Expertos precisan los alcances.

Lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XVIII con la llegada de la revolución industrial, vuelve a ocurrir hoy, a otra escala, con la introducción de las tecnologías a las distintas esferas de la vida. El reemplazo de humanos por máquinas en los lugares de trabajo se convierte cada vez en una realidad más palpable. De acuerdo con un estudio publicado en septiembre de 2023 por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, en el 2022 el 26,6% de los trabajadores ocupados estaban en riesgo de automatización, es decir, empleos con alto peligro “de desaparecer”, debido a la incorporación de la tecnología. Sin embargo, el mismo estudio destaca que esta cifra es “levemente mayor” al 25,5% del 2020, pero menor al 29,7% que cifró en 2015.

El estudio titulado “Automatización en Chile: evolución post pandemia y tendencias de mediano plazo en el empleo”, que utilizó datos de la Casen 2022 y un análisis propio de la automatización de los trabajos en el país, indicó que para el 2022, la probabilidad promedio de automatización del empleo chileno fue de 45,6%.

José Acuña, investigador del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales y uno de los autores del estudio, señala que el análisis cifra que el 26,6% de los ocupados tienen un alto riesgo de automatización, lo que equivale alrededor de 2.4 millones de trabajadores según las cifras de la Casen 2022. “Sin embargo, no es preciso señalar que esta es la cifra de trabajadores que perderán su trabajo por la automatización”, aclara.

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Acuña precisa que la automatización de los empleos depende de distintos factores, como la factibilidad técnica y económica de la implementación de nuevas tecnologías. El especialista ejemplifica y menciona que “para ilustrar este punto, podemos mencionar a los conductores de vehículos motorizados que en la literatura se presenta como una de las ocupaciones con mayor potencial de automatización, pero, por ejemplo, para el caso de Chile, la implementación de la tecnología que permita la conducción autónoma de vehículos aún está lejos de ser factible, sin embargo, esto no quita el hecho de esta ocupación dadas las tareas que realiza, sea susceptible a la automatización en un futuro”.

Asimismo, el investigador señala que la probabilidad de automatización no es una cifra estática, debido a que estas pueden reducirse o aumentarse, dado que las tareas y habilidades que los trabajadores ejercen en el desarrollo de su ocupación, son el principal determinante del riesgo de automatización. Añade que las políticas públicas que afectan la capacidad de adaptabilidad de la fuerza laboral, también son un elemento clave en la evolución del riesgo.

“Por tanto, los resultados de este estudio se deben leer con cuidado en el sentido de que no reflejan una proyección de cuántos trabajadores podrían perder sus trabajos, sino más bien es una estimación de la cantidad de trabajadores que, dadas las tareas que realizan, son susceptibles a este proceso”, sentencia Acuña.

Escenarios de la automatización

La Dra. Loreto Bravo, directora del Instituto de Data Science de la Universidad del Desarrollo, menciona que lo que refleja las cifras del estudio de la U. Diego Portales, no es una situación exclusiva del país, “según estimaciones del World Economic Forum, para el 2026, el 19% de la fuerza laboral global podría tener más del 50% de sus tareas automatizadas mediante inteligencia artificial. A pesar de estos números, es crucial entender que la automatización no necesariamente equivale a una pérdida neta de empleo”.

“El mismo estudio del World Economic Forum nos proporciona una visión más esperanzadora: mientras un 25% de las organizaciones encuestadas anticipan reducciones en sus plantillas debido a la Inteligencia Artificial, un 50% proyecta un crecimiento en la cantidad de empleos. Esta expansión se debe, en parte, a la emergencia de nuevos roles y sectores que requieren nuevas habilidades y competencias”, explica.

Al igual que Bravo, Acuña señala que inevitablemente, como en otros procesos de cambios tecnológicos, una parte de los trabajadores serán desplazados. No obstante, a medida que avance el proceso de automatización, se crearán nuevos empleos donde estos trabajadores podrán reinsertarse, reemplazando, adaptando y/o mejorando el conjunto de conocimientos que estos posean. “De hecho, los resultados del estudio muestran que en Chile se corroboran los patrones asociados al proceso de avance tecnológico que sustituye tareas humanas donde, en el periodo analizado, se destruye empleo en alto riesgo de automatización y se crea empleo en bajo riesgo de automatización, dando cuenta del cambio de composición en el empleo que genera este proceso”.

El mercado laboral

En cuanto a la adaptación del mercado laboral de esta nueva realidad, Bravo explica que en abril de este año se actualizó la política nacional de Inteligencia Artificial en Chile, donde formó parte del comité de expertos. Y esta política enfoca sus esfuerzos en anticipar los impactos de dicha tecnología, diseñando estrategias para minimizar brechas y facilitar la reconversión laboral.

“Se proponen herramientas que ayuden a los trabajadores a redirigir sus carreras hacia sectores menos susceptibles a la automatización y más en sintonía con las nuevas demandas del mercado. Adicionalmente, en el marco de la misma política, se está trabajando en actualizar la legislación laboral para proteger los derechos de los trabajadores frente a estos cambios tecnológicos, promoviendo un entorno laboral justo y equitativo. Este enfoque integral busca no solo responder a los retos inmediatos, sino también fortalecer la sostenibilidad y la inclusividad del mercado laboral en la era digital”, agrega.

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