Conducción bajo sustancias ilícitas: Radiografía a un fenómeno con datos que inquietan
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
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El reconocido cantante de género urbano Standly fue detenido por Carabineros en la madrugada del miércoles, luego de ser sorprendido conduciendo un vehículo bajo la influencia de sustancias estupefacientes en la comuna de San Felipe, Región de Valparaíso. De acuerdo con la información disponible, los policías fiscalizaron al conductor, ocasión en que, además, encontraron “dos bolsas de marihuana elaborada”, comentó Hernán Díaz, de la Prefectura Aconcagua.
Díaz explicó que el conductor presentó un certificado de uso de cannabis medicinal vigente, por lo que se solicitó instrucción al fiscal de turno, quien ordenó realizar el examen toxicológico y el narcotest, ambos con resultados positivos.
Debido a esta situación, el Juzgado de Garantía de San Felipe impuso al cantante la medida cautelar de firma mensual ante Carabineros, como autor del delito de microtráfico y conducción bajo la influencia de estupefacientes. Este hecho reabre el debate sobre el consumo y la seguridad vial en Chile.
Cifras asociadas
En 2021 entró en vigencia la ley “Tolerancia Cero”, como una modificación a la Ley de Tránsito, que redujo los niveles de alcohol permitidos en sangre para conducir. De acuerdo con la ley, una persona está bajo los efectos del alcohol si el índice de ese compuesto en su sangre es de entre 0,3 y 0,8 gramos por mil. Antes era de 0,5 y 0,99 gramos por mil. Luego, se considera que una persona está en estado de ebriedad si el índice es superior a 0,8 gramos por mil (antes era de más de 1 gramo por mil).
Esta reforma también aumentó las sanciones relacionadas con la suspensión de la licencia de conducir, dependiendo del tipo de infracción y sus consecuencias.
Según un informe de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito titulado “Siniestros de Tránsito Asociados al Alcohol en el Conductor 2024”, durante ese año se registraron en el país 75.653 siniestros de tránsito, dejando como consecuencia 1.439 fallecidos y 42.400 lesionados (7.023 graves, 3.383 menos graves y 31.994 leves).
La causa “alcohol en el conductor” reportó 6.569 siniestros de tránsito, lo que representa un 8,7% del total nacional. Estos incidentes resultaron en 129 fallecidos, equivalente al 9% del total nacional, y 5.312 personas lesionadas, que constituyen el 12,5% del total nacional. De los lesionados, 795 sufrieron lesiones graves, 442 menos graves y 4.075 leves.
La causa “alcohol en el conductor” presentó una disminución del 18,6% en los siniestros respecto al año anterior, un 20,9% en las personas fallecidas y un 19,8% en los lesionados. Asimismo, el informe revela que en los últimos 10 años esta causa se ha mantenido en el cuarto lugar de los fallecidos por siniestros de tránsito, conservando esa posición durante 2024.
La región con mayor número de siniestros por “alcohol en el conductor” fue la Región Metropolitana, con 1.054 casos, seguida por Los Lagos, con 725. En cuanto a fallecidos, las regiones más afectadas fueron La Araucanía (20) y Metropolitana (18).
Fiscalización
Nicolás Oxman, académico de Derecho de la Universidad Andrés Bello, sostiene que la fiscalización preventiva en Chile ha perdido efectividad. Explica que, aunque la ley permite controles aleatorios de drogas y alcohol en conductores, estos operativos se realizan con menor frecuencia por la escasez de recursos policiales, la reducción de personal en terreno y la falta de equipos especializados como narcotest, alcotest y laboratorios móviles. Según el experto, esta menor presencia preventiva disminuye el control temprano de riesgos y genera la sensación de baja probabilidad de ser fiscalizado, debilitando el efecto disuasivo.
Respecto a las sanciones, el académico comenta que “si bien en la última década se han endurecido las penas, a través de la Ley Emilia u otras reformas, el aumento punitivo no se ha traducido en una disminución sostenida de los delitos. Inicialmente las sanciones severas generaron un impacto preventivo, pero sin fiscalización constante ni campañas de conciencia, ese efecto se desvanece. En consecuencia, aumentan los casos de conducción bajo alcohol o drogas porque el sistema privilegia la reacción penal por sobre la prevención efectiva”.
Cambio en la percepción social
Rodrigo Goycolea, docente e investigador de Terapia Ocupacional de la Universidad San Sebastián, dedicado al estudio de la prevención y tratamiento de drogas en adolescentes y adultos infractores de ley, explica que la fiscalización y sanción por conducción bajo el efecto de alcohol o drogas en Chile se ha reforzado con la Ley Emilia y la implementación del narcotest, capaz de detectar en saliva sustancias como marihuana y cocaína. Añade que las sanciones van desde multas hasta penas de prisión que pueden llegar a 10 años, además de la suspensión de la licencia y la incautación del vehículo.
El académico agrega que, pese a los avances, la efectividad de los controles enfrenta importantes desafíos. Uno de los principales, dice, es la baja percepción de riesgo, sobre todo entre jóvenes que consideran que no serán sancionados o que el consumo forma parte del disfrute social. Según Goycolea, la conciencia pública sobre los riesgos del consumo al volante ha aumentado, pero todavía hay sectores que minimizan el peligro, dificultando la erradicación completa de esta conducta.
Desafíos
Goycolea explica que los principales desafíos en esta materia incluyen:
• Incrementar la eficacia y cobertura de los controles preventivos, ampliando puntos de fiscalización y con mayor frecuencia.
• Mejorar la educación y campañas preventivas para aumentar la percepción de riesgo y cambiar patrones culturales que normalizan el consumo antes de conducir.
• Desarrollar intervenciones específicas dirigidas a jóvenes y grupos de mayor vulnerabilidad que suelen subestimar los riesgos.
• Fortalecer la coordinación interinstitucional entre Carabineros, SENDA y otras entidades para implementar políticas integrales que aborden consumo y seguridad vial.
• Otras políticas recomendadas para frenar esta conducta incluyen programas educativos integrales desde la escuela que promuevan estilos de vida saludables y prevención del consumo, campañas de sensibilización pública que evidencien consecuencias legales, sanitarias y sociales, incentivos y apoyo para tratamientos de drogas y rehabilitación para conductores reincidentes, uso de tecnología para detección temprana y monitoreo continuado en zonas de alta incidencia, y promoción del transporte público seguro y alternativas de movilidad para reducir la necesidad de conducir bajo sustancias.
“Estas acciones combinadas podrían contribuir a disminuir los accidentes y muertes provocadas por conducción bajo la influencia de drogas y alcohol en Chile, atendiendo tanto al aspecto punitivo como al preventivo y social”, explica el experto.
A su vez, Diego Muñoz, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad del Desarrollo, comenta que “los grandes desafíos siguen siendo la comunicación de riesgo y la educación vial. Respetar las leyes del tránsito debe ser algo que tengamos internalizado desde la educación básica, esto es clave para evitar que se produzcan hechos delictuales. No solo aumentar las penas o establecer nuevos delitos son las únicas formas de prevención; por el contrario, aumentar las campañas de comunicación y las fiscalizaciones es clave para el éxito y para evitar un cambio cultural que nos lleve a una infracción permanente de las leyes de tránsito”.
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