Crisis en carrera de Pedagogía y la falta de profesores: Los efectos que muestran los datos y riesgos en la educación
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
- |
- Ver más de facts
Distintas casas de estudios han confirmado el cierre anticipado de matrículas en pedagogías para la Admisión 2026. ¿La razón? No lograron llenar los cupos con el nuevo puntaje mínimo de ingreso. Pero este fenómeno no es reciente, desde hace algunos años las inscripciones en estas carreras vienen a la baja.
Un estudio del Observatorio Docente del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, publicado a fines de 2021, ya advertía la tendencia. Entre 2018 y 2021, la matrícula de primer año cayó un 35 %, con descensos más pronunciados en regiones extremas.
Las cifras del Centro de Estudios (CEM) del Ministerio de Educación (Mineduc) confirman la magnitud de la crisis. Entre 2018 y 2022, la matrícula de primer año en pedagogías disminuyó un 43,3 %, mientras la oferta de programas cayó un 17,9 %.
En paralelo, un análisis de Acción Educar con datos del Servicio de Información de Educación Superior (SIES) muestra que, entre 2015 y 2025, la matrícula de primer año bajó de 16.642 a 13.356 estudiantes. Aunque no es la cifra más baja en esa década, refleja un cambio sostenido en la tendencia.
Discusión superficial
Para Ernesto Treviño, investigador principal del Centro de Justicia Educacional UC, la discusión sobre la formación de profesores en Chile suele quedarse en la superficie. Explica que entre 2018 y 2022 las matrículas cayeron 43,3 % y los programas un 17,9 %, pero que entre 2022 y 2024 se observó un alza del 46,6 % en matrículas, mientras la oferta de programas volvió a reducirse en 14,1 %.
Treviño advierte además que el problema no debe analizarse solo en promedio nacional, ya que las diferencias regionales son enormes. En 2024, por ejemplo, la Región Metropolitana concentraba el 35 % de la matrícula, seguida de Valparaíso y Biobío, cada una con un 10 %. Las regiones extremas, en contraste, enfrentan los mayores déficits de docentes.
Sobre este punto, el académico enfatiza que reducir la discusión a los puntajes de ingreso es un error, porque la urgencia está en distribuir mejor la formación a lo largo del país y en fortalecer las zonas con mayor escasez.
Un informe conjunto del Centro de Estudios del Mineduc y Elige Educar da cuenta de otra dimensión: existe una brecha nacional de 6 % en horas docentes idóneas, que aumenta a 11,7 % cuando se exige un título específico en la asignatura. En educación básica, el déficit llega al 17,6 % y en la enseñanza media se agudiza en áreas como Tecnología y Religión, donde siete de cada diez liceos enfrentan dificultades para cubrir clases.
De acuerdo con Treviño, esta brecha refleja desigualdades geográficas en la disponibilidad de docentes. Plantea dos caminos posibles: “invertir en la apertura y fortalecimiento de carreras de pedagogía en regiones con mayor déficit y reconocer a los docentes de zonas extremas con mejores salarios; o permitir que profesionales de otras disciplinas puedan reconvertirse en pedagogos a través de programas breves, concentrando esa oferta en regiones críticas”. Ambas medidas, sostiene, pueden complementarse.
Profesores idóneos
La Dra. Viviana Hojman, directora ejecutiva de Valoras UC, menciona que un estudio de Elige Educar mostró que cuatro de cada diez colegios tienen al menos una hora sin profesor idóneo y que uno de cada diez no logra cubrir más del 25 % de sus clases. A su juicio, el país aún no responde a la pregunta clave: cómo enfrentar la falta de docentes en un sistema donde la educación es esencial para el desarrollo y la cohesión social.
Hojman insiste en que es fundamental atraer a los mejores estudiantes, aquellos que valoran el aprendizaje como un bien social. Reconoce que los puntajes de ingreso se han interpretado como una señal de competencias y motivación, pero advierte que la caída sostenida de matrículas amenaza con profundizar el déficit. Algunas universidades ya anticipan que no podrán llenar sus vacantes en la Admisión 2026. Para ella, bajar los puntajes no es la salida, ya que eso podría deteriorar el estatus de la carrera; el desafío está en mantener estándares altos, proteger la trayectoria de la profesión y, al mismo tiempo, hacerla más atractiva.
Por su parte, Juan Pablo Catalán, académico e investigador de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB), señala que la crisis responde a factores estructurales. Explica que la valoración social de la docencia ha disminuido, ligada a condiciones laborales desgastantes, burocracia excesiva, violencia escolar y sobrecarga emocional. A ello se suma que el aumento del puntaje mínimo, aunque busca calidad, ha terminado desincentivando a estudiantes de regiones o con vocación, pero con brechas académicas.
En esa misma línea, advierte que el déficit de profesores genera sobrecarga de horas, desgaste emocional y alta rotación. Cita un informe de la OCDE (2020) que revela que uno de cada tres docentes jóvenes abandona la profesión antes de cumplir cinco años de ejercicio, un dato que refleja la gravedad del problema.
Más sobre Facts
-
Aluviones en Santiago: Las comunas precordilleranas con mayor riesgo y las señales que anticipan una emergencia
Las características geográficas de Santiago, la expansión urbana y la intensidad de las precipitaciones son factores clave.
-
Violencia intrafamiliar: Las señales que anticipan una escalada y los factores que elevan el riesgo
Ante una situación así, existen conductas y circunstancias que pueden anticipar un agravamiento. Expertos explican cuáles son los principales elementos a considerar.
-
Radiografía del estrés laboral: ¿Cómo la sobreexigencia impacta la salud?
Expertos advierten que el agotamiento laboral no puede abordarse solo desde el autocuidado y apuntan a la organización del trabajo, el liderazgo y la falta de recuperación como factores centrales.
-
IA en Chile: Optimismo por sus beneficios convive con el temor a perder empleos
El 44% de los chilenos espera un impacto positivo de la inteligencia artificial en los próximos 20 años, frente al 16% en Estados Unidos.
