Inicio » Facts » Equipo

La economía de los influencers en Chile: Más declarantes, mayor fiscalización y un mercado que sigue creciendo

Los declarantes pasaron de 4.679 a 9.752 en un año y el monto total de impuestos a pagar aumentó 52%, hasta superar los $1.387 millones.

La actividad de los influencers dejó de ser solo una extensión de las redes sociales y se transformó en una fuente de ingresos para miles de personas, además de un nuevo espacio para la inversión publicitaria. En Chile, el Servicio de Impuestos Internos (SII) monitoreó durante el Proceso de Declaración Renta 2025 a más de 31 mil contribuyentes que califican como influencers y/o creadores de contenido, un 86% más que los 17 mil observados durante el proceso anterior.

El crecimiento también se refleja en quienes declararon sus ingresos. Ese año fueron 9.752 influencers, más del doble de los 4.679 que realizaron este proceso el 2024. Del total de personas monitoreadas, 1.970 estaban obligadas a declarar de acuerdo con la información proveniente de declaraciones juradas, y 1.499 cumplieron con esa obligación, equivalente al 76,1%. La cifra representa un aumento de 8,1 puntos porcentuales respecto del año anterior, cuando el cumplimiento alcanzó el 68%.

En paralelo, el monto total de impuestos a pagar aumentó desde $913.977.884 a $1.387.638.166, lo que representa un incremento de 52%. Sin embargo, la mayoría de quienes declararon obtuvo devolución de impuestos y solo 846 influencers debieron pagar impuesto a la Renta en 2025.

Un mercado que se amplía

Para José Navarrete, director del Magíster en Tributación de la Universidad Andrés Bello, las cifras muestran la dimensión que ha adquirido esta actividad en el país. A su juicio, el incremento sostenido refleja “una nueva forma de economía en base a redes sociales”.

economia-influencers-1

El fenómeno no se limita a quienes producen contenido. Según Lissette Cisternas, docente de Marketing Digital de Duoc UC, a nivel global el influencer marketing representa una industria de aproximadamente US$33 mil millones y ha registrado un crecimiento significativo durante los últimos años.

“Más que hablar solamente de cuánto dinero reciben los influencers, debemos entender que detrás existe una cadena de valor completa: marcas, agencias, plataformas, productores audiovisuales, community managers, representantes, herramientas tecnológicas y los propios creadores de contenido”, explica.

Esta estructura forma parte de la llamada “creator economy”, que, según Cisternas, está generando nuevas formas de trabajo y emprendimiento digital para personas que convierten su conocimiento, personalidad, creatividad o comunidad en un activo comercial.

Publicidad, consumo y nuevas formas de venta

El crecimiento de esta actividad también ha modificado la relación entre las marcas y los consumidores. Navarrete señala que el 72% de las empresas en Chile invierte en algún tipo de publicidad mediante influencers o creadores de contenido, con un impacto importante en el aumento de ventas.

El modelo también ha impulsado el comercio electrónico y el denominado social commerce, donde las recomendaciones y publicaciones en plataformas digitales pueden convertirse directamente en oportunidades de compra. Al mismo tiempo, el especialista advierte que esta dinámica “erosiona la frontera entre recomendación genuina y publicidad pagada”.

Cisternas plantea que una de las características que explica la relevancia de los creadores está precisamente en el vínculo que construyen con sus audiencias. “El influencer aporta algo que la publicidad tradicional muchas veces tiene más dificultades para construir: Cercanía, identificación y confianza”, afirma.

Los desafíos de una industria en expansión

Uno de los principales problemas identificados por Navarrete es la ausencia de una medición oficial sobre el tamaño total de este mercado, situación que dificulta conocer con precisión cuánto dinero moviliza la industria y diseñar políticas públicas basadas en evidencia.

A esto se suma la necesidad de mantener una fiscalización sostenida, especialmente respecto de pagos internacionales y estructuras que puedan utilizarse para evitar la retención tributaria. También existe un desafío previsional, debido a que los creadores tributan como trabajadores independientes y quedan sujetos a las mismas condiciones y brechas de cobertura que afectan a otros trabajadores de segunda categoría.

Navarrete también apunta a una brecha normativa. Mientras algunos países europeos han desarrollado estatutos específicos para los creadores de contenido, en Chile la actividad continúa regulándose principalmente mediante resoluciones administrativas sectoriales, sin una legislación que aborde de manera integrada sus dimensiones tributarias, laborales y de protección al consumidor.

Más sobre Facts