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No más celular al volante: Los cambios que integra la ley “no chat”

Si bien el uso del teléfono estaba tipificado como una falta grave en la Ley de Tránsito, ahora será considerado gravísimo, aumentando el monto de la sanción.

Luego de casi siete años en el Congreso, finalmente la Ley “no chat”, que modifica la Ley 18.290 de tránsito, fue aprobada y está a la espera de su promulgación. El objetivo de esta reforma es sancionar “el uso de dispositivos de telecomunicaciones, durante la conducción de un vehículo”, como se explica en el boletín que buscó la modificación. Si bien las entidades relacionadas aplauden la aprobación, aún queda pendiente avanzar en la fiscalización.

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Cambios

La Ley “no chat” viene a modificar tres cosas de la Ley de tránsito.

- En el artículo 198 de la normativa vigente se establecen aquellas infracciones que son consideradas “graves”. Entre esas, “conducir haciendo uso de un teléfono celular u otro aparato de telecomunicaciones, salvo que tal uso se efectúe por medio de un sistema de “manos libres””. Ahora se integrará el concepto de “manipulación”, por lo tanto, desde ahora solo tener el celular en la mano será considerado una infracción.
- Además, si antes era grave, ahora será gravísimo. Es decir, solo podrá ser utilizado el teléfono cuando el vehículo esté detenido y apagado.
- Finalmente, se modifica la sanción, aumentando el monto de la multa. El castigo será de 3 UTM ($ 158.526 al valor de octubre), el doble de lo actual y hasta se podrá quitar la licencia de conducir.

Cifras que avalan la normativa

“Nosotros comenzamos a evidenciar en nuestros estudios que manipular el celular aumenta 27 veces la probabilidad de andar distraído al volante” dice Claudia Rodríguez, directora de la ONG “No chat”, organización impulsora de esta ley. Un estudio en un ambiente controlado, realizado en conjunto con la mutual de seguridad, reveló que “las conductas peligrosas son mucho más evidentes en aquellos casos en que se aplican los estímulos de distracción”, explica Rodríguez.

- Por ejemplo, cuando no hay un distractor, el frenado intempestivo ocurría en un 38,5% de las ocasiones, pero con el uso de Whatsapp, esa conducta aumenta al 76,6%.
- Para el caso de uso de un auricular en el oído, en los casos en que no está el aparato en juego, un desvío en la trayectoria ocurre en 30,8% de la ocasiones, pero aumenta al 76,6% cuando existe la distracción.

Junto con eso, Alberto Escobar, gerente en movilidad y especialista en seguridad vial de Automóvil Club de Chile, explica que “en nuestras investigaciones se reveló que ocho de cada 10 conductores reconocen utilizar el teléfono mientras manejan”. Así, se confirma que “la primera causa de accidentes viales ocurren por no estar atentos, y en el 80% de los casos, esa distracción tiene que ver con el uso de tecnologías, precisamente con teléfonos inteligentes”.

- Según un estudio de la organización, en el que se entrevistó a 700 automovilistas, el mayor uso de teléfonos es para escribir o responder correos. Le sigue el revisar redes sociales (ver imagen).

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Necesidad de actualizarse: “En el último tiempo ha habido un cambio en las comunicaciones (con el uso del teléfono ya no para hablar, sino para escribir) y la ley de tránsito debería evidenciar estas conductas como factores de riesgo y sancionarlas”, dice Rodríguez. La directora de la ONG afirma que en otros países como “Estados Unidos, Canadá o España este tema ya está incorporado en su legislación y nosotros, como país, nos hemos demorado mucho”.

La experta afirma que el uso del teléfono y “chatear” mientras se maneja está muy arraigado en nuestra cultura, por lo mismo “hoy regulamos la manipulación del teléfono, pero no sabemos qué vendrá mañana. Entonces la ley de tránsito tiene que ir en sintonía con lo que ocurre en el día a día”.

Fiscalización

Si bien con la ley “no chat” se norma el uso de celulares, la fiscalización sigue en manos de carabineros, que deben encontrar al conductor manipulando el teléfono para multarlo. Por lo mismo, las organizaciones involucradas en el tema apuntan a agilizar el proyecto CATI, que crearía un Centro Automatizado de Tratamiento e Infracciones, “porque es imposible tener a un oficial en cada esquina”, explica Rodríguez.

“El CATI lo que busca, en una primera instancia, es fiscalizar los excesos de velocidad, que son la primera causa de muerte en accidentes viales en nuestro país, pero sus efectos están más allá de solo esto”, explica el especialista de Automóvil Club de Chile. El CATI sería el corazón administrativo del sistema de control, y pondría cámaras que permitan monitorear todo tipo de infracciones en la calle. “Aumentaría la capacidad de control, lo que produce algo de rechazo en la ciudadanía, porque podrían también aumentar las infracciones”, aclara Escobar.

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