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Reducción de la jornada laboral: Los aspectos de la nueva ley y sus posibles efectos

Especialistas explican la nueva normativa, que se aplicará de modo gradual, desde 2024, a 2028. Conoce los detalles.

Queda poco más de un mes para que la nueva ley sobre las 40 horas laborales empiece a regir en Chile. A partir del 26 de abril, existirá una reducción en la jornada de los trabajadores debido a la reforma aprobada en 2023 y su aplicación será gradual en un plazo de cinco años. Para el 2024, las horas semanales disminuirán de 45 a 44, en 2026, bajarán a 42 horas y será para el 2028 que la jornada laboral llegará a las 40 horas, sin embargo, las empresas pueden reducir las horas sin necesidad de esperar el plazo estipulado en la ley.

De acuerdo a lo que establece la nueva normativa, existe una serie de trabajadores que quedarán excluidos de la reducción de la jornada laboral, entre ellos destacan los trabajadores que presten servicios como gerentes, administradores, apoderados con facultades administrativas, todos aquellos que trabajen sin un superior inmediato, empleados que desempeñen labores en naves pesqueras y los deportistas que realicen actividades profesionales.

Asimismo, las personas que trabajen como independientes o con boletas de honorarios no tendrán una reducción en su jornada laboral, debido a que esta ley solo aplicará a quienes posean un contrato y estén bajo el Código del Trabajo. Por otro lado, la reducción de la jornada no implica una disminución de los sueldos.

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La nueva normativa establece la posibilidad de trabajar cuatro días y descansar tres. En la actual legislación el mínimo de días laborales es de cinco y dos días de descanso. Por otro lado, esta ley establece la reducción de la realización de horas extras, la que hasta el momento es de 12 horas, pero con la implementación de la nueva normativa, el máximo llegará a 5.

Ana María Fernández, directora del Centro de Organizaciones y Relaciones Laborales de la Universidad Alberto Hurtado, menciona que la nueva normativa introduce otras modificaciones como “la banda de dos horas en que trabajadores madres y padres de niños y niñas de hasta 12 años y personas que tengan su cuidado personal, dentro de la cual podrán anticipar o retrasar hasta en una hora el comienzo de sus labores o las compensaciones de horas extraordinarias por días adicionales de feriado, que se devolverán con el mismo recargo que corresponde a su pago, es decir, por cada hora extraordinaria corresponderá una hora y media de feriado”.

La mirada de los especialistas

Pablo Cea, profesor investigador del Área Organizacional de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, explica que la disminución de la jornada laboral plantea una dimensión adaptativa para el sistema laboral, “que se ve favorecida por la posibilidad de una implementación gradual. Dicha implementación implica un aspecto social, ya que promueve el diálogo entre los trabajadores y la empresa para acordar la forma de aplicar esta ley”.

Cea comenta que la implementación gradual “brinda una oportunidad de mejora para la salud mental, la cual puede tener éxito si los trabajadores dedican su tiempo libre a actividades de autocuidado, desarrollo personal y/o sociales. Este aspecto cobra incluso mayor relevancia, dado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha registrado un aumento del 25% en los niveles de ansiedad y depresión a nivel mundial en los últimos años”.

El especialista explica que la disminución de la jornada laboral evidencia en los trabajadores una reducción del agotamiento y un aumento del tiempo disponible, “el cual puede convertirse en bienestar y una mayor calidad de vida. Sin embargo, es fundamental plantearse la pregunta: “¿Tiempo disponible para qué?”. Esto cobra relevancia dado que se ha notado una tendencia hacia la búsqueda de un segundo empleo, como lo demuestra el incremento en la participación en trabajos de plataforma”, asevera.

En cuanto a los beneficios que obtendrán las empresas, Cea menciona que esto sugiere un desafío evolutivo, ya que “la menor disponibilidad de personal impulsa a buscar mejoras en la organización del trabajo, lo que implica la revisión de procesos, turnos y la incorporación de tecnologías. Tanto la flexibilidad laboral como el teletrabajo requieren un cambio en el cual las empresas ya no buscan comprar el tiempo de los empleados, sino los resultados y productos que estos generan. Esto lleva a la industria a especializarse en la gestión de resultados en lugar del tiempo”, aclara.

Por su parte, Jorge Farah, académico de trabajo social de la Universidad Católica, menciona que al largo plazo las empresas tenderán a mantener sus niveles de productividad con la reducción de la jornada laboral, “lo que tiende a ocurrir es que se eliminan aquellas labores que son de menor valor organizacional. Entonces, finalmente, lo que tenemos son empresas que son más eficientes, porque tienen las mismas personas, los mismos trabajadores, menos horas, y un nivel de productividad bastante similar”, asegura.

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