Restructuración del CAE: Las implicancias para el sistema de educación
- Andrea Cova Moore, equipo de Facts
- |
- Ver más de facts
Una de las promesas del Gobierno de Gabriel Boric es la condonación del Crédito con Aval del Estado (CAE) y antes del extenso feriado por las Fiestas Patrias, el presidente comentó que el 22 de septiembre anunciará un nuevo proyecto, que se tratará de un financiamiento para la educación que modernizará la figura actual, y que condona parcialmente este crédito universitario. Este lunes, el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, adelantó algunos de los criterios del nuevo proyecto de ley en una entrevista con Radio Pauta. Sin embargo, este martes 17, el ministro secretario General de Gobierno, Álvaro Elizalde, se refirió a la temática y aseguró que el proyecto “va a ser después” de septiembre.
En conversaciones con la emisora de radio, Cataldo señaló que la premisa que utilizarán, en primer lugar, será que “todos los deudores van a tener algún incentivo, ya sea un incentivo que es un poco lo que nos ha dicho la oposición, a reconocer las trayectorias responsables de pago, un incentivo a aquellos que no vieron cumplida la promesa de mejorar la calidad de vida con el CAE”.
Añadió que “hay una caracterización, nosotros estamos mirando, cómo impactan los criterios que están definidos en el proyecto de ley que estamos preparando. O sea, hay formas de acercarse a aquello”.
Del mismo modo, se refirió a las personas que, teniendo la posibilidad de cumplir con el compromiso de pago, no lo han hecho, y comentó que existirá también un incentivo: “Nosotros estamos de acuerdo en que allí tenemos que ponerle especial atención, a cuál es la decisión que el proyecto de ley va a establecer para ellos. Yo quiero recordar que todo sistema financiero, y particularmente sistemas de crédito, tiene formas o aplica formas para convertir deudas incobrables en cobrables”.
Finalmente, el titular de Educación dijo que este proyecto de ley tiene como finalidad que la deuda, que “hoy es incobrable, se transforme en un flujo de ingresos que permita sostener un sistema de financiamiento racional y adecuado”.
Los antecedentes
A inicio de junio de 2023, el presidente aseguró en su cuenta pública que “como país tenemos otra deuda que saldar la de quienes cargan con una pesada mochila por haber accedido a la educación superior. Terminar con el Crédito con Aval del Estado (CAE), establecer un nuevo sistema de financiamiento para quienes no tienen gratuidad y aliviar la carga de deudas educativas que parecen eternas, son compromisos que vamos a abordar con convicción y diálogo. El año pasado me comprometí a ingresar un proyecto de ley una vez aprobada la reforma tributaria y mi compromiso sigue en pie”.
Un año después, el Gobierno ingresará un proyecto de ley para cumplir lo que ha prometido a lo largo de su mandato, que, incluso, se ha convertido en uno de sus caballos de batalla. Sin embargo, desde el inicio distintas autoridades y expertos en el tema han planteado sus inquietudes. La alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei es una de ellas, en mayo de este año, rechazó la eventual condonación del CAE y comentó que esta figura había sido “fuertemente reformulada” por el Gobierno de Sebastián Piñera y que incluso, en la actualidad “no se paga más del 10% de lo que se gana, la tasa de interés bajó fuertemente y, si usted no tiene ingresos, no corre la deuda”.
Incluso realizó una comparación: “Yo lo único que le puedo preguntar a los chilenos: 11.000 millones de dólares vale (la condonación), esas son 250 teletones para que la gente sepa. Yo le pregunto si prefieren que se gaste en seguridad ciudadana o que se gaste (en eliminar la deuda estudiantil)”.
A modo de contexto, el CAE se creó a partir de la Ley 20.027 con el objetivo de “apoyar de manera permanente y sustentable el acceso al financiamiento de estudiantes que, teniendo las condiciones académicas requeridas, no disponen de recursos suficientes para financiar sus estudios”. Sin embargo, desde sus inicios el proyecto fue duramente criticado por las altas tasas de interés, pero en el 2012, por ley, la tasa de interés disminuyó al 2% e incluso, para aquellas personas que no perciben ingresos, la deuda se detiene momentáneamente.
Andrés Barrios-Fernández, Director del Human Development Lab de la Universidad de los Andes, comenta que el diseño del CAE tiene varias virtudes: “Evita que el crédito genere mucha presión financiera en los graduados. Además, entrega subsidios focalizados en aquellos estudiantes que más lo necesitan. Ofrecen oportunidades de financiamiento a todos los estudiantes; pero luego el monto del subsidio efectivo depende de que tan bien les va a los estudiantes tras graduarse de la educación superior.”
La mirada de los expertos: ¿Qué debe tener la nueva iniciativa?
Raúl Figueroa, director ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello y exministro de Educación, señala que todo sistema de financiamiento estudiantil debe cumplir con tres elementos centrales:
• Ofrecer condiciones favorables para los estudiantes a través de tasas de interés rebajadas y cuotas contingentes a los ingresos.
• Ser sostenible en términos fiscales, lo que implica que debe tener una cobranza efectiva.
• Asegurar el desarrollo de instituciones de educación superior de calidad y, por ende, evitar cualquier fijación de precios que limite la oferta académica.
No obstante, Figueroa puntualiza que en la actualidad el CAE ofrece buenas condiciones para los estudiantes, “pero la morosidad ha aumentado por consecuencia de la promesa de condonación. La señal de que efectivamente se va a cobrar es muy importante, así como asegurar que los aranceles no serán fijados por ley”.
A juicio de Ernesto Treviño, director del Centro UC para la Transformación Educativa, las directrices para el nuevo proyecto deben ser cuatro:
• Debe evitar el desfinanciamiento a las instituciones de educación superior, “que han sido ya fuertemente golpeadas por la gratuidad. De lo contrario, se pondría en peligro la sustentabilidad del sistema, incluidas las instituciones públicas”.
• Se requiere eficiencia: “El CAE es ineficiente porque termina otorgando altas rentabilidades a los bancos en vez de invertirlas en educación”.
• Múltiples opciones: “El fin al CAE debe tener un conjunto de opciones para aliviar la carga financiera de las personas en diferentes situaciones de deuda, sin ser un perdonazo generalizado”.
• La sustitución del CAE: “Debe ser por un mecanismo como el Fondo Solidario, con pagos contingentes al ingreso y extinguibles a 15 años plazo”.
¿Y las proyecciones?
Treviño aclara que las proyecciones sobre el tema aún no están claras. Sin embargo, puntualiza que las políticas anteriores de educación superior han sido muy ambiciosas en mejorar condiciones de este nivel sin invertir recursos.
“De hecho, muchas instituciones públicas debieron despedir a personal a honorarios porque la ley las obligaba a pasarlas a planta, sin darles los recursos necesarios para ello. Me parece que un balance entre fortalecer el financiamiento, eliminar el IVA en la prestación de servicios para instituciones de educación superior, y aliviar la carga financiera de los deudores traspasándolos a otro mecanismo para que puedan seguir pagando sin interrumpir sus proyectos de vida”, son las mejores opciones desde el punto de vista del especialista.
Más sobre Facts
-
IA en Chile: Optimismo por sus beneficios convive con el temor a perder empleos
El 44% de los chilenos espera un impacto positivo de la inteligencia artificial en los próximos 20 años, frente al 16% en Estados Unidos.
-
Cyber Monday 2026: Las señales que permiten detectar una estafa antes de comprar
Expertos advierten sobre sitios clonados, phishing, falsos seguimientos de paquetes y ofertas demasiado atractivas.
-
Agentes de IA y autonomía: Los límites que plantea su capacidad para actuar por cuenta propia
¿Cuánta libertad de acción debería tener un agente? ¿Qué deberían hacer los gobiernos o empresas para garantizar la seguridad? Expertos abordan el panorama.
-
Preocupación por el desempleo alcanza el 70,2% y se convierte en la principal inquietud de los chilenos
El cambio en las prioridades ciudadanas ocurre en medio de una percepción económica marcada por la incertidumbre.
