La confesión de Arturo Longton a sus 39 años: Todavía vive con su mamá y le da “cero vergüenza”

Además, el ex participante de reality contó cómo es que se gana la vida.

Guía de: Farándula

Arturo Longton y Gonzalo Egas no estaban juntos hace en televisión hasta ayer, ya que a las mentes de “La Noche Es Nuestra” se les ocurrió juntarlos. ¿El motivo?, los ex chicos reality, que después se convirtieron en grandes amigos, habían terminado en mala su relación de amistad y no se veían hace tiempo, por lo que ayer se vivió una especie de reconciliación entre ambos.

Longton y Egas contaron detalles de sus vidas, de sus pasos por los reality, pero lejos lo que más llamó la atención fueron las declaraciones de Arturo, que no pasaron desapercibidas, ya que entre otras cosas contó que a sus 39 años todavía vive junto a su madre, y que se despierta cerca de las 12 del día.

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El mayor de los hermanos Longton también contó su verdad sobre su vida en el póquer profesional. “Basta de mentir, yo siempre he jugado re poco póquer, siempre he jugado, pero nunca he vivido, pero metí esa muletilla para que no me molestaran porque no hacía nada”, agregando que “siempre ha existido el morbo de ¿qué haces? siempre me preguntan lo mismo, de repente para zafar decía que juego póquer (…) ¿cómo vives? y empiezan ahondar mucho y me da lata”.

“Me trajo más pérdidas que ganancias, si no hubiese tenido la adicción al juego hubiese capitalizado y podría decir ‘vivo de las rentas y no hago nada’, pero no lo puedo decir, porque me la farrié”, aseguró Arturo, ante las risas de sus contertulios.

Además Arturo contó como es que se gana la vida. “Me llegan unas lucas de un par de cosas, que no son para darme la gran vida, pero tengo la suerte que vivo con mi mamá (…) ¿tú crees que me da vergüenza? Me da cero vergüenza, si vivo con mi mamá es por opción propia, tengo mi departamento, pero no me gusta vivir solo”, agregó.

Pero eso no fue todo, ya que el programa también tuvo tintes emotivos, cuando el propio Longton recordó la dolorosa muerte de su papá. “Yo creo que cometí el error de juzgar mucho a mi papá (…) yo me arrepiento, porque pude haber conversado muchas más cosas con él (…) cuando murió fue duro para mí”.

Visiblemente afectado, y tras haber hecho unos segundo de silencio por la emoción, Arturo contó el momento en que su padre falleció. “Fui a abrazarlo, pedirle perdón porque no lo escuché. Lo que pasa es que los hijos juzgamos mucho a los papás, tú tienes que quererlos como son, nadie les enseñó a ser papá”. Agregando que “mi conducta era lo que a mí me alejaba de él, pero cuando muere te vas a cuestionar todo, y te pones más viejo y tengo conductas de él, soy muy parecido a él”, aseguró.

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