Arañas: ¿Símbolos de buena suerte y prosperidad?
Guía de: Fenómenos Paranormales
- Héctor Fuentes
- Ver biografía
- |
-
Ver más de fenomenos-paranormales
La mayoría de las personas, al ver una araña en su casa, lo primero que hacen, en forma instintiva, es matarla de inmediato, una costumbre poco aconsejada por algunos entomólogos, que explican que las arañas (exceptuando a la temida araña de rincón) son más bien benignas y benéficas, pues capturan con frecuencia plagas molestas e incluso insectos portadores de enfermedades, como mosquitos.
Lo que poca gente sabe es que las arañas han sido consideradas también desde hace siglos como símbolos de buena suerte, prosperidad, creatividad y sabiduría en muchas culturas, trayendo consigo dinero y abundancia, especialmente si tejen su telaraña o se las deja en casa, considerándose una señal de que el trabajo duro dará frutos (su tejido es un recordatorio de la paciencia y el esfuerzo que llevan al éxito).
Las arañas también son consideradas como un símbolo de transformación, como una señal para soltar viejas historias y reorganizar la vida emocional. Las leyendas dicen que también brindan protección energética a los hogares.
En algunas culturas indígenas del norte de América las arañas son símbolos de creación y conexión con los ancestros. En China son llamadas “arañas de la buena suerte” o “arañas de la felicidad”, mientras que en Japón se cree que ver una araña puede significar conocer un nuevo amigo. En el folklore inglés, en tanto, se considera que ver una araña por la mañana trae riqueza, mientras que ver una en la tarde trae esperanza.
En la mitología Griega, las arañas estaban asociadas con Atenea, diosa de los artesanos, representando sabiduría y creatividad. En la Antigua Roma, asimismo, existía la costumbre de llevar amuletos de araña para atraer el éxito en los negocios.
En varias culturas del mundo, la imagen de una araña colgando de su telaraña suele percibirse como un símbolo de suerte y alegría que desciende del cielo. A las arañas pequeñas, por otra parte, se les suele llamar arañas del dinero, y matar una se considera de muy mala suerte. De ahí que se crea que dejarlas vivir en casa trae buena suerte, mientras que matar una araña traería desgracias e infortunio.
Según una antigua tradición cristiana, cuando el pequeño Jesús, José y María, huían a Egipto, se escondieron de los soldados de Herodes en una cueva. Una araña tejió entonces una telaraña cerca de la entrada, y los soldados prefirieron no mirar dentro porque supusieron que nadie había entrado allí desde hacía tiempo.
Además de la suerte, las arañas son símbolos de felicidad, creatividad y riqueza en muchas culturas del mundo, lo que dado lugar a varias supersticiones, especialmente aquellas que relacionan a las arañas con el dinero. Entre éstas se cuentan la creencia de que si una persona ve una araña tejiendo su tela, sus ingresos aumentarán debido al trabajo duro.
También se cree que si una araña se mete en el bolsillo de una persona, significa que el dinero siempre estará consigo. Soñar con matar una araña, por otra parte, significaría la pérdida inminente de dinero o algo valioso.
Más sobre Fenómenos Paranormales
-
“El Exorcista”: La censura que sufrió icónica escena en la primera versión de la famosa película
Al ser una de las más perturbadoras de ese clásico del cine de terror, sólo pudo ser vista en los cines en el año 2000.
-
El aterrador edificio de “La Quintrala” en el centro de Santiago: Los mitos que lo rodean
En Estado 215 se encuentra una construcción que fue parte de las propiedades de Catalina de los Ríos y Lisperguer.
-
El incidente Cecconi: El supuesto encuentro de un piloto italiano con una nave en forma de cigarro
El 18 de junio de 1979, el piloto de la Fuerza Aérea Italiana Giancarlo Cecconi le tomó 82 fotos a un objeto que parecía un "tanque de combustible" que no refractaba la luz.
-
El misterio del supuesto autobús fantasma de Londres
A mediados de la década de 1930, en el barrio londinense de North Kensington, un autobús de dos pisos, con el número 7 a un costado, sembró el miedo y el desconcierto.




