Castillo Houska: La misteriosa edificación a la que le atribuyen terroríficas leyendas

Fue construido en la República Checa en el siglo XIII para tapar una grieta por donde “salían criaturas infernales que causaban daños a personas y animales”.

Guía de: Fenómenos Paranormales

A 47 kms. al norte de Praga, en la región de Bohemia, en los montes de la República Checa, se alza el castillo Houska, una de las construcciones más misteriosas de Europa, pues data del siglo XIII y, según la leyenda, se construyó con un sólo y único propósito: sellar una entrada al mismísimo infierno.

IMG_20200523_180405_compress63-800x450

Este milenario edificio de estilo gótico temprano, tiene varias particularidades: está ubicado en un monte sin importancia estratégica, alejado de las principales rutas de la República Checa; no tiene ninguna fuente de agua (algo que en aquella época era impensable para un castillo); tampoco tiene cocina y ninguna de sus estancias está habilitada originalmente para ser usada como residencia; muchas de las ventanas que se ven desde afuera no tienen ninguna habitación detrás y, lo que resulta aún más insólito, está fortificado por dentro en lugar de por fuera. Es decir, la estructura del castillo fue diseñada para mantener a los moradores adentro en lugar en vez de mantener alejados a los intrusos en el exterior.

houska_castle

Miroslav Konopásek, actual administrador del castillo Houska, en una entrevista concedida el año 2015 a Radio Praga Internacional, relató que “en las crónicas no hay muchos registros sobre la primera construcción del castillo, pero queda claro que Houska no debe protegerse de sus alrededores, sino que protege al mundo de algo que se encuentra en su interior y que no debe salir”.

Konopásek agregó que, según la leyenda local, en el lugar donde actualmente se encuentra la capilla del castillo Houska, existía una profundo pozo o hendidura en la tierra que parecía no tener fondo y del cual emergían monstruos alados y criaturas mitad humanos y mitad animales, por lo que nadie se atrevía a acercarse. “Yo creo que una puerta al infierno existe aquí. Se dice que en el siglo IX, cuando construyeron aquí un asentamiento de madera, la roca debajo de él se resquebrajó. Las crónicas cuentan que por la grieta salían criaturas infernales que causaban daños a personas, animales y perjudicaban la cosecha. Por eso se construyó el castillo Houska, para sellar una entrada al infierno”.

Pozo

Václav Hájek, en su Crónica Checa en 1541, menciona una leyenda que cuenta la historia de una extraña grieta ubicada en la parte superior de una caliza, la cual era un enorme hoyo que parecía no tener fin y donde se reportaban extrañas apariciones. Los lugareños lo llamaron “el agujero al Infierno” y evitaban pasar por ahí, pues contaban que por las noches criaturas mitad hombres-mitad animales salían desde allí para matar ganado y causar estragos durante la noche. Los mismos lugareños intentaron tapar el pozo con piedras sin tener éxito, ya que el agujero parecía tragarse todo lo que entraba.

El príncipe Slavibor Pšovany, uno de los muchos señores tribales que gobernaban los territorios de la República Checa hasta el siglo X, supuestamente construyó la primera fortaleza en el lugar para su hijo Houza, de donde tomó su nombre. Entre 1270 y 1280, a petición del Rey Přemysl Ottokar II de Bohemia, se llevaría a cabo la edificación del castillo Houska, para “sellar la entrada al infierno”. Por este motivo, el mecanismo de defensa de la edificación no estaba destinada a un enemigo exterior sino para proteger al mundo de una fuerza misteriosa proveniente del interior de la tierra.

962c8d121d7ac123299037bc72108a2b

Cuando el Rey Ottokar ordenó la construcción del castillo Houska para sellar la supuesta entrada al infierno, muchos obreros murieron durante los trabajos. Para desentrañar qué ocurría en las profundidades del pozo, este monarca le ofreció a varios condenados a muerte el perdón a cambio de bajar a la siniestra grieta y desentramar sus misterios. Los reos que aceptaron la oferta fueron colgados de una soga hacia el fondo de la temible grieta, sin embargo, todos ellos volvían gritando aterrorizados, “con el pelo blanco y como si hubieran envejecido de repente 30 años”.

Sin pruebas sólidas sobre lo que había dentro del pozo, pero con el palpable terror como evidencia, el rey Ottokar ordenó construir una capilla sobre el pozo, con pesadas planchas de piedra en el piso, para contener las fuerzas del mal y sellar la supuesta puerta al infierno. Esta obra sería consagrada al Arcángel San Miguel, el líder de los ejércitos celestiales que pelea contra las hordas infernales. Diversas pinturas serían puestas dentro de la capilla, como una que muestra a una arquera zurda, mitad mujer y mitad monstruo, que apunta su arco contra un hombre. Según los historiadores, representa lo que vivían quienes presenciaban las espectrales apariciones en el castillo Houska.

Chapple

La merecida fama del castillo Houska como lugar maligno no decreció con el tiempo. Durante la Guerra de los 30 años, el lugar se convirtió en uno de los bastiones del ejército sueco implicado en el conflicto. El comandante asignado a ese destacamento -un militar llamado Oronta- y sus hombres pronto se harían célebres por asolar las aldeas cercanas, matando y violando a sus habitantes. Según la leyenda, Oronta era brujo y practicaba todo tipo de rituales de alquimia y magia negra en el castillo, y los dos cazadores locales que finalmente lo abatieron usaron balas de plata consagradas para impedir que regresara.

“Este personaje practicaba magia negra cada noche en una habitación del casstillo llamada ‘El salón de los cazadores’, con la colaboración de las espeluznantes criaturas que salían del pozo. Con sus experimentos, buscaba la inmortalidad y por eso se creía que los espíritus lo acompañaban durante sus rituales”, relató Miroslav Konopásek, administrador del castillo, quien agregó que en la actualidad, según atestiguan los visitantes, “se pueden ver sus huellas deambulando por el salón cada noche, pues se cree que su alma aún vive en Houska”.

GOYA_viejos-e1513186381472

En el año 1836 el poeta checo Karel Hynek Mácha pasó una noche en el castillo Houska y después escribió una carta a su amigo Edward Hindle, en la cual le relató las extrañas y espeluznantes visiones que tuvo a través de sus sueños, en donde descendía por un infernal hoyo.

Cuando los nazis ocuparon la región checa de los Sudetes en octubre de 1938, en la víspera de la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas confiscaron el castillo Houska bajo las órdenes de Heinrich Himmler, el máximo jerarca de las SS. Así, la policía secreta alemana ocupó Houska y lo utilizó como un depósito de libros judíos y masónicos, extraídos de las bibliotecas de Berlín y Hamburgo. La presencia de miembros de las SS en Hiouska acrecentaría los rumores sobre nazis realizando supuestamente todo tipo de experimentos paranormales para tratar de dominar las fuerzas demoníacas atrapadas bajo la capilla.

Downshot+of+Houska+by+Miroslav+Šálek

Luego de permanecer abandonado por muchos años, en la década del 90′ se iniciaría la reconstrucción del castillo Houska y en 1999 sus puertas se abrieron al público como una atracción turística. Muchos “investigadores” de lo paranormal aventuran que esta edificación fue construida de acuerdo a principios de la Geometría Sagrada, por lo que el lugar, además de tener una entrada al infierno, puede ser una puerta de teletransportación o para viajar en el tiempo.

Hoy, más de 700 años después que la supuesta entrada al infierno del castillo Houska fuera sellada construyendo una capilla encima, los visitantes aseguran que todavía se pueden escuchar de noche los rasguños de las criaturas subterráneas tratando de abrirse camino a la superficie, mientras que otros afirman escuchar un coro de gritos provenientes de debajo de la pesada losa del piso de la capilla.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios