El misterio de la sangre licuada de San Genaro: el prodigio que anuncia posibles catástrofes mundiales

Su sangre suele licuarse tres veces por año. En diciembre del 2016 no se licuó, lo que significaría la inminencia de alguna calamidad.

Guía de: Fenómenos Paranormales

San Genaro (también conocido como San Jenaro) fue Obispo de Benevento, en la región de Campania, Italia, y, de acuerdo a la tradición, pertenecía a una rica familia de patricios. Los registros históricos indican que se convirtió en sacerdote a la temprana edad de quince años y, finalmente, en Obispo después de los veinte. Durante su mandato, se hizo famoso por ocultar a cristianos perseguidos por el emperador romano Diocleciano, durante la persecución oficial que tuvo lugar entre los años 303 y 311 y que se convertiría en la mayor y más sangrienta persecución emprendida por el Imperio Romano contra los seguidores de Cristo. En el año 305 de nuestra era, Genaro, siendo obispo de Benevento, fue sorprendido visitando a dos diáconos cristianos y dos laicos que habían sido apresados y, al confesar que él mismo era cristiano y a negarse a renunciar a su fe, fue condenado a muerte junto al resto de sus compañeros.

San Genaro

 

La tradición cuenta que San Genaro fue introducido a un horno para que muriera incinerado, pero, para espanto de sus captores, salió del horno sin daño alguno, sin que siquiera sus ropas hubieran sufrido el rigor del fuego. Al día siguiente, junto con otros cristianos, fue trasladado al anfiteatro de Pozzuoli, donde fueron llevados a la arena para ser devorados por un grupo de fieras hambrientas. Se cuenta que los animales no sólo no atacaron a San Genaro, sino que incluso se echaron a sus pies. Los romanos, enfurecidos por estos dos milagros y acusando a los cristianos de magia, finalmente llevaron al santo a la Plaza Vulcana, donde fue decapitado, junto a otro grupo de mártires.

Después de la muerte de San Genaro, una mujer llamada Eusebia recogió la sangre del obispo en varios frascos (los que todavía existen y son considerados reliquias sagradas) y parte de sus restos, los que fueron enterrados en el siglo V junto a una pequeña iglesia (llamada precisamente iglesia de San Genaro) vecina a la zona italiana de la Solfatara. Los cristianos de Nápoles conservaron todas estas reliquias hasta que, durante las guerras de los normandos, los restos del santo fueron llevados a Benevento y, poco después, al monasterio del Monte Vergine, siendo trasladados en 1497 con toda solemnidad a Nápoles que, desde entonces, honra y venera a San Genaro como su patrono principal.

San Genaro

 

Lo registros históricos cuentan que desde 1389 comenzó a verificarse oficialmente el llamado milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro, que se conserva en dos ampollas de vidrio instaladas dentro de un relicario, en la Capilla del Tesoro de la Iglesia Catedral de Nápoles, Italia. La sangre seca del santo comenzó a licuarse tradicionalmente tres veces al año: el primer domingo de mayo (fiesta del traslado de San Genaro); el 19 de septiembre, durante la celebración que recuerda su martirio; y el 16 de diciembre, durante la fiesta que lo celebra como patrono de Nápoles (esta fecha, según la tradición religiosa, coincide con el día de 1631 en que el santo intervino para que la ciudad no fuera afectada por la erupción del volcán Vesubio).

San Genaro

 

El milagro de San Genaro consiste básicamente en que la masa de sangre reseca rojiza del santo, de color negruzco y adherida a un lado de la ampolla, se convierte en sangre completamente líquida tras un lapso de tiempo que puede ir de unos minutos a una hora, llegando a cubrir todo el vidrio. Todo ocurre a la vista de los visitantes, algunos de los cuales pueden observar el milagro a menos de un metro de distancia (en mayo del año 2008, reporteros de 20 canales de televisión, entre ellos CNN, estaban presentes en la catedral cuando ocurrió el milagro). Entonces, en ese momento, el sacerdote anuncia con toda solemnidad: “¡ Ha ocurrido el milagro !”, para posteriormente agitar un pañuelo blanco desde el altar. A continuación, los presentes entonan el Te Deum mientras que la reliquia es venerada por el clero y la congregación.

San Genaro

 

Según la Iglesia Católica, el milagro de la licuefacción de la sangre de San Genaro se produce gracias a la fe y las oraciones de los fieles (entre las que destaca un grupo de mujeres pobres conocidas como “zie di San Gennaro”, o tías de San Genaro) que acuden a la Catedral de Nápoles y la Basílica de Santa Clara, lugares donde por lo general ocurre el prodigio del santo.

A veces las licuefacción de la sangre de San Genaro se suelen producir durante las visitas de algunos Papas de la Iglesia Católica. El sábado 25 de julio de 2015, por ejemplo, durante la visita a Nápoles del Papa Francisco, cuando este besó la ampolla que contiene la sangre del santo, esta se licuó. El cardenal napolitano Crescenzio Sepe, en esa oportunidad, calificó el hecho como un milagro, asegurando que la licuación era “la señal de que San Genaro ama a Francisco”.

San Genaro

El Papa Francisco sosteniendo el relicario que contiene la sangre de San Genaro.

La anterior vez que la sangre de San Genaro se había licuado delante de un Sumo Pontífice fue en el año 1848 delante de Pío IX, cuando este Papa había acudido a Nápoles tras huir de Roma debido a una revuelta popular. Por el contrario, el prodigio no sucedió cuando los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI visitaron la ciudad de Nápoles en octubre de 1979 y en el mismo mes en 2007, respectivamente.

Los científicos no han podido explicar satisfactoriamente cómo se produce este prodigio, aunque sí han constatado algunos hechos, como que el tiempo más o menos rápido en que se produce la licuefacción no parece estar vinculado con la temperatura ambiente. Hubo ocasiones en que la atmósfera tenía una temperatura media de más de 30° centígrados y transcurrieron casi dos horas antes de que se observaran signos de licuefacción de la sangre del santo, mientras que en temperaturas más bajas, de 5° a 8° centígrados, la completa licuefacción se produjo en un lapso de 10 a 15 minutos. Además, la licuefacción no siempre se produce de la misma manera, pues se han registrado casos en que el contenido líquido burbujea, se agita y adquiere un color carmesí muy vivo, en tanto que en otras oportunidades su color es más opaco y de consistencia más pastosa.

El mal augurio de la no licuefacción de la sangre de San Genaro

Según la tradición, la licuefacción de la sangre solidificada de San Genaro se produce gracias a la fe y las oraciones de los creyentes. Sin embargo, el 16 de diciembre del año 2016 el milagro del santo no ocurrió, lo que sacó de inmediato a colación una vieja superstición instalada en la ciudad de Nápoles, (aunque no compartida por la Iglesia): cuando el prodigio de la licuefacción no se verifica, es una señal de que nefastos acontecimientos están próximos a ocurrir.

San Genaro

 

Según publicó en esa ocasión el diario italiano “La Stampa”, cuando la licuefacción de la sangre de San Genaro no ocurre, “siempre ha estado ligado a momentos nefastos de la historia de la ciudad, como guerras, epidemias y terremotos”. La sangre del santo, por ejemplo, no se licuó en 1939, el mismo año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial; y tampoco se licuó en 1980, el año en que se produjo el devastador terremoto de Irpinia, en el sur de Italia, que dejó un saldo de 2.900 personas fallecidas, más de 8 mil heridos y cerca de 280 mil damnificados.

El ufólogo y teórico de la conspiración Scott C. Waring, a este respecto, recordó que Baba Vanga, la famosa clarividente ciega apodada “La Nostradamus de los Balcanes”, y quien predijo el auge de ISIS, los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el tsunami de 2004 en Tailandia, vaticinó que el pasado 16 de diciembre “la antigua sangre de un santo no pasará de seca a líquida”. “Esto se supone que es señal de guerra, hambre, enfermedades u otros desastres, lo que puede indicar que el año 2017 será un año ciertamente convulso con dramáticos cambios en la política mundial y con graves catástrofes de todo tipo”, opinó Waring.

San Genaro

 

El abad de la capilla de los tesoros en la Catedral de Nápoles, monseñor Vincenzo De Gregorio, consultado si el prodigio no cumplido de San Genaro en diciembre del 2016 podía ser tomado como un presagio de alguna catástrofe inminente, llamó a “no pensar en calamidades o desgracias. Nosotros somos hombres de fe y debemos seguir rezando”, comentó.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X