¿Hizo Jesús milagros y prodigios cuando era un niño? Texto no reconocido describe estos supuestos hechos

El Evangelio del Pseudo Tomás.

Guía de: Fenómenos Paranormales

Los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento han relatado en detalle los milagros más famosos de Jesucristo, como cuando convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, multiplicó el pan y los peces en Galilea, devolvió la vista a los ciegos y curó a los tullidos, se transfiguró en una figura divina en el monte Tabor, volvió a la vida a su amigo Lázaro en Betania y, finalmente, cuando resucitó a los tres días tras ser flagelado, crucificado y muerto por los romanos en la colina del Gólgota, para luego ascender a los cielos y sentarse en gloria y majestad a la diestra de Dios Padre.

jesus-700x394

Sin embargo, los cuatro evangelios canónicos de la Biblia (San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan) no entregan mayores detalles sobre la infancia de Jesucristo. Sólo en el Evangelio de San Lucas se relata el famoso episodio de cuando Jesús tenía 12 años de edad y viajó junto a sus padres a Jerusalén por las fiestas de Pascua, siguiendo la costumbre judía, y en la ciudad se perdió. Sus padres, afligidos al no encontrarlo, finalmente lo hallaron en el templo, sentado entre los sacerdotes, doctores de la ley y escribas, escuchándolos e interrogándolos. En San Lucas 3:52 también se nos cuenta que “Jesús crecía en edad, en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres”.

Jesús niño II

El Evangelio de la infancia de Tomás o Evangelio del Pseudo Tomás (llamado así porque es poco probable que Tomás el Apóstol, que aparece en la Biblia, haya estado relacionado con el escrito, por lo que algunos estudiosos creen que su autor fue un gentil), escrito en lengua griega supuestamente a mitad o a finales del siglo II d.C, es el único documento que ha aportado nuevos detalles con respecto a la infancia de Jesús, pues trata sobre algunos hechos acaecidos durante la niñez del Nazareno, desde los seis hasta los 12 años, en una combinación de relatos de milagros y de discursos.

Y si bien este evangelio, al igual que el resto de los evangelios apócrifos, no ha sido aceptado como una fuente canónica oficial por la Iglesia, para algunos podría contener alguna cuota de realidad.

El Evangelio de la infancia de Tomás, que en su preámbulo parte comunicando que “Yo, Tomás Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozcáis, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Señor Jesucristo, cumplidos por él después de su nacimiento en nuestro país”, relata en su inicio el episodio de los gorriones hechos de barro que Jesús convirtió en aves de verdad.

jesus-de-nazaret-y-su-niñez-600x274

Allí se cuenta que “el niño Jesús, de cinco años de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y traía las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba. Y, amasando barro, formó doce gorriones, e hizo esto un día de sábado. Y había allí otros muchos niños, que jugaban con él. Y un judío, que había notado lo que hacía Jesús, fue acto seguido a comunicárselo a su padre José, diciéndole: He aquí que tu hijo está cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con él doce gorriones, y ha profanado el sábado. Y José se dirigió al lugar que estaba Jesús, lo vio, y le gritó: ¿Por qué haces, en día de sábado, lo que no está permitido hacer? Pero Jesús, dando una palmada, y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: Volad. Y los pájaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo. Y los judíos quedaron atónitos ante este espectáculo, y fueron a contar a sus jefes lo que habían visto hacer a Jesús”.

En otro episodio del Evangelio de la infancia de Tomás se relata el encuentro del niño Jesús con un maestro llamado Zaqueo quien, al percatarse del buen sentido y la gran inteligencia del niño, se ofreció a enseñarle en su escuela los rudimentos de la lengua griega -considerada por entonces el idioma más culto de la época- y a saludar y respetar a los mayores y a honrarlos como antepasados.

Jesus-con-doctores

El Evangelio del Pseudo Tomás cuenta que “…y le escribió Zaqueo todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jesús, mirando a Zaqueo, le dijo: Tú, que no conoces la naturaleza del Alpha, ¿cómo quieres enseñar a los demás la Beta? Hipócrita, enseña primero el Alpha, si sabes, y después te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle. Y, en presencia de muchas personas, el niño dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposición de la primera letra, y nota cómo hay líneas y un rasgo mediano que atraviesa las líneas que tú ves comunes y reunidas, y cómo la parte superior avanza y las reúne de nuevo, triples y homogéneas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las líneas del Alpha”.

Ante la brillante respuesta del muchacho, Zaqueo quedó perplejo, por lo que le rogó a su padre José que se llevara a Jesús de su escuela, diciéndole: “Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este niño no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quizá ha sido engendrado antes de la creación del mundo. ¿Qué vientre lo ha llevado? ¿Qué pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ¡Ay, amigo mío, tu hijo me pone fuera de mí, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quería tener en él un discípulo, y me he encontrado con que tengo en él un maestro… Así, pues, hermano José, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un ángel o algo parecido”.

Este evangelio extracanónico relata otros pequeños milagros obrados supuestamente por el niño Jesús, como la ocasión en que, cuando tenía ocho años de edad, transformó un grano de trigo en 100 medidas de este cereal, que procedió a distribuir generosamente entre los habitantes de su aldea; y la ocasión en que resucitó a un joven que había tenido un accidente con un hacha: “Pasados otros cuantos días, un joven cortaba leña en las proximidades del pueblo. Y he aquí que su hacha le hendió la planta del pie, y murió, por haber perdido toda su sangre. Y, como ello produjera una aglomeración y un tumulto de gentes, el niño Jesús corrió también allí, y, haciéndose sitio, atravesó la multitud, y tomó el pie herido del joven, que en seguida quedó curado. Y dijo al joven: Levántate, sigue cortando leña, y acuérdate de mí. Y la multitud, al ver lo que había pasado, adoró al niño, diciendo: Verdaderamente, el espíritu de Dios reside en ti”.

Este evangelio también relata otro episodio cuando Jesús curó a su hermano Jacobo (uno de los supuestos hijos de José y María) después de sufrir una mordedura de víbora: “Y José envió a su hijo Jacobo a cortar madera, el niño Jesús lo seguía. Y, mientras Jacobo trabajaba, una víbora le mordió en la mano. Y, como sufría y parecía herido de muerte, Jesús se aproximó, y le sopló en la mordedura, y en seguida cesó el dolor, y murió el reptil, y, al instante, Jacobo quedó sano y salvo”.

Jesús El-Mesias-critica

El evangelio del Pseudo Tomás, por cierto, no debe ser confundido con el Evangelio de Tomas, un evangelio apócrifo y extracanónico descubierto en 1945 en la localidad egipcia de Nag Hammadi, junto a otros manuscritos, que contiene 114 dichos atribuidos a Jesús de Nazaret y que era considerado como parte del canon bíblico por algunas sectas del cristianismo primitivo.

El historiador, investigador y teólogo noruego Reidar Asgaard, en su obra “La infancia de Jesús”, explica que el evangelio del Pseudo Tomás “comienza con Jesús que juega en un arroyo modelando pajaritos de arcilla a los que dota de vida y concluye con el episodio de Lucas 2, 41-52, en torno a Jerusalén, con 12 años en el templo…En todo ello, Jesús muestran una fuerza y una sabiduría tan grandes, que sólo se puede pensar que proceden de Dios mismo. No obstante, también se nos cuentan hechos más extraños. Cuando se enseña a leer al niño, este demuestra no sólo conocer el alfabeto, sino el significado oculto de cada letra. A veces se enfada y ridiculiza a los demás. Y, lo que es más llamativo, cuando algunos maestros y niños lo ofenden, los mata con una maldición”.

Aasgaard agrega que el Evangelio del Pseudo Tomás o Evangelio de Tomás de la infancia de Jesús “es el único relato sobre la infancia de Jesús que nos ha llegado del cristianismo primitivo…nos habla de un período de la vida de Jesús para el que no disponemos de datos históricos de ninguna otra fuente. Lamentablemente tampoco este evangelio nos ofrece información fiable; como veremos su valor es otro. La narración gozó de gran popularidad en el cristianismo primitivo, conoció una gran difusión y parece que fue usada con frecuencia hasta la época medieval”.

Jesús niño

Asgaard concluye que el Evangelio de Tomás de la infancia de Jesús “ha suscitado interés en fechas recientes, si bien a menudo ha sido considerado de forma ambigua o negativa. Con frecuencia se le ha tachado de escrito de escasa calidad literaria, ha sido denigrado por la imagen que ofrece de Jesús y ha sido asociado de forma repetida con ambientes heréticos. La investigación ha encontrado grandes dificultades para aceptar este relato y a menudo lo ha dejado al margen. En los más recientes análisis sobre la historia, fe y teología del cristianismo primitivo, este evangelio no juega prácticamente ningún papel. Ha sido, por tanto, un huérfano desamparado en el ámbito de estudio de los primeros cristianos, una suerte que no merece en absoluto”.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X