Las 10 coincidencias más asombrosas e inexplicables de la historia (II)

Personajes como Mark Twain, Julio Verne, Carl Jung y Richard Wagner e incidentes como el Día D y el hundimiento del Titanic también se relacionaron con las denominadas sincronías.

Guía de: Fenómenos Paranormales

La Real Academia española de la lengua define a una coincidencia como la ocurrencia de dos o más cosas o personas a un tiempo. Sin embargo, cuando existe la ocurrencia de coincidencias más significativas, sin causa aparente, y que desafían las explicaciones científicas comunes y se sitúan en el terreno sobrenatural, nos encontramos con una sincronicidad. He aquí algunas de ellas:

coincidencias asombrosas

Foto: Agencias

Julio Verne

1) “De la Tierra a la Luna”, una de las obras más famosas del escritor francés Julio Verne, fue publicada en 1865, pero su argumento se anticipó en un siglo a lo que pasaría en la realidad. En el libro el francés llama “Columbiad” al proyectil con humanos dirigido a Selene. 104 años después, el módulo de la nave Apolo que completó la misión real llevaba el nombre de Columbia, con un peso muy similar al ideado por el escritor. La vigilancia del viaje del proyectil se realiza en la novela desde un imaginario telescopio gigante, con un lente de cinco metros de diámetro, ubicado en las Montañas Rocosas, casi las mismas dimensiones y ubicación real del gran radiotelescopio de Monte Palomar. El viaje en la obra de Verne se realiza a una velocidad de 40.000 km/h., consumándose el trayecto en 97 horas. En la realidad el Apolo XI viajó a 38.500 km/h y la singladura por el espacio requirió 102 horas. Al regreso, la nave real amerizó en un punto concreto del Océano Pacífico, lugar que distaba tan solo cuatro kilómetros del imaginado por Verne un siglo antes.

2) En 1974, en la fábrica de dulces “Pepperidge Farm” en Pennsylvania, uno de los trabajadores falleció al caer accidentalmente en un tanque de chocolate líquido. Se llamaba Robert C.H.Hershey, el mismo apellido de la famosa familia Hershey, fundadora de la compañía de chocolates más grande y antigua de Estados Unidos en la misma ciudad.

3) En 1906, a bordo del navío “Groser Kurfurst”, que viajaba de Bremen, Alemania, a Nueva York, hubo varios alumbramientos. Un niño nació en primera clase, un par de gemelos en segunda y unos trillizos en tercera.

4) El escritor Mark Twain nació en noviembre de 1835, en el mismo momento en que el famoso cometa Halley, un cuerpo celeste grande y brillante que orbita alrededor del Sol cada 75-76 años en promedio, fue visto desde la tierra. El literato norteamericano, quien se haría famoso por sus libros “Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”, tuvo una especie de premonición durante su vida adulta, por lo que les aseguró a sus amigos y conocidos: “Yo nací durante la última visita que el cometa Halley hizo a la tierra y también me iré con él”. En efecto, Twain falleció por muerte natural el 21 de abril de 1910, en el preciso instante en que el cuerpo celeste fue visto de nuevo desde la tierra.

5) El escritor Morgan Robertson escribió en 1898 una novela en la que describía el primer viaje de un gran transatlántico llamado “Titán” y que se consideraba “insumergible”. Aquel barco, según el argumento del libro, se hundió una noche de abril después de chocar con un iceberg en el Atlántico. 14 años después, en abril de 1912, el famoso barco Titanic, el barco más grande de su época, del cual se decía que era “prácticamente insumergible”, naufragó en idénticas circunstancias a las escritas por Robertson, cuyo ficticio buque poseía numerosas características parecidas a las del Titanic. El número de pasajeros, tripulantes y botes salvavidas, el tonelaje, la magnitud e incluso la velocidad del impacto con el iceberg fueron los datos prácticamente exactos a los que el autor relató en su novela.

6) El productor cinematográfico Irwin Allen se consideró a sí mismo un “profeta de desastres”. En 1972 estrenó la famosa película “La aventura del Poseidón” y el barco “Queen Mary”, uno de los trasantlánticos de mayor envergadura y velocidad en el mundo, zozobró. Dos años después, tras el estreno de su siguiente filme, “Infierno en la Torre”, ardieron tres rascacielos en Brasil.

7) El compositor Richard Wagner nació en 1813. Su nombre tiene 13 letras. Escribió 13 óperas. Los números de su año de nacimiento suman 13. Encontró su vocación musical un 13 de octubre. Sufrió 13 años de destierro. Terminó la obra “Tannhauser” un 13 de abril, la misma obra que dejó de ser tocada el 13 de marzo de 1845, tras su fracaso en París, aunque posteriormente fue repuesta el 13 de mayo de 1895. El teatro de Riga (allí se presentó como director de orquesta) se inauguró un 13 de septiembre. La casa donde se llevaban a cabo sus festivales en Bayreuth fue abierta un 13 de agosto y el último día que pasó en ella fue un 13 de septiembre. Wagner murió el 13 de febrero de 1883, decimotercer año de la unificación de Alemania.

8) Los códigos del Día D, datos imprescindibles para concretar la invasión de Normandía, eran el secreto más celosamente guardado por los altos mandos de las tropas aliadas en la última etapa de la Segunda Guerra Mundial. “Utah” y “Omaha” eran dos de las playas donde las tropas debían desembarcar; “Mulberry” era el nombre del puerto artificial provisional que se emplazaría tras el desembarco; “Neptune” era la denominación de la operación naval y “Overlord” fue el nombre que se le dio a la operación entera. Uno de los coroneles encargados de la operación era un gran aficionado a los crucigramas, por lo que compraba regularmente el diario “London Daily Telegraph”. Pero, pocos días antes de la invasión, en las respuestas a uno de los crucigramas, el militar leyó en secuencia los siguientes nombres: “Utah”, “Omaha”, “Mulberry”, “Neptune” y “Overlord”. El almirantazgo aliado se horrorizó tanto que estuvo a punto de cancelar el desembarco, pensando que había sido un acto de espionaje. Sin embargo, un día antes de desembarcar se logró comprobar que era una simple coincidencia.

9) El reputado psicólogo suizo Carl Jung, uno de los padres de la psicología moderna, se encontraba una vez atendiendo a una paciente en su consulta, quien le contaba en ese momento que había tenido un sueño en el cual alguien le daba un escarabajo dorado. Jung relata que “en el momento en el que ella me relataba esto, yo me encontraba sentado de espaldas a la ventana cerrada. Súbitamente oí un ruido detrás de mí, como un suave golpeteo. Me volteé y vi un insecto volador golpeando contra el vidrio de la ventana. Abrí la ventana y atrapé el insecto cuando entró volando. El insecto resultó ser la analogía más cercana a un escarabajo dorado que puede hallarse en nuestras latitudes, un ejemplar de la especie “Cetonia Aurata” que, contrario a sus costumbres, había sentido la urgente necesidad de entrar en un recinto oscuro en ese momento. Debo admitir que nada similar me ha ocurrido antes o después, y que el sueño de esa paciente ha permanecido como una experiencia”.

10) En 1914, una mujer alemana realizó seis fotos a su hijo y le encargó a una amiga de Estrasburgo que le revelase el carrete. Por culpa de la I Guerra Mundial no volvió a verla, así que dio por perdidas las fotografías. En 1916 adquirió una placa fotográfica virgen cerca de Frankfurt, a más de 200 kilómetros de Estrasburgo, y fotografió con ésta a su hija recién nacida. Tras revelarla, comprobó con gran sorpresa que en ella se apreciaba una doble exposición, mostrando la imagen de su hija tomada en 1916 con la imagen de su hijo tomada en 1914. Por una increíble casualidad, la placa dejada en Estrasburgo había sido confundida con una placa virgen, y vendida como tal en Frankfurt dos años después a la misma mujer.

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