Las 10 coincidencias más impresionantes e inexplicables entre personajes históricos (I)

Personajes como Abraham Lincoln, Napoleón, Hitler, el rey Umberto I, Edgard Allan Poe y el actor Anthony Hopkins vivieron las denominadas sincronías.

Guía de: Fenómenos Paranormales

La llamada sincronicidad puede ser definida como la ocurrencia de coincidencias demasiado significativas, sin causa aparente, que desafían las explicaciones científicas comunes y se sitúan en el terreno sobrenatural. Aquí están algunas de las más famosas:

1) Robert Todd Lincoln presenció los asesinatos de tres presidentes de Estados Unidos: el de su padre Abraham (1865), el de James Garfield (1881) y el de William McKinley (1901).

2) A propósito de Abraham Lincoln, las coincidencias entre la vida de este presidente y el presidente John Kennedy son asombrosas: Lincoln y Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947, respectivamente. Lincoln fue elegido presidente en 1860 y, 100 años después, en 1960, lo sería el presidente Kennedy. Ambos medían 1’83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes, las que también fueron vaticinadas por varios videntes. El secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían. Los dos fueron asesinados un día viernes de un disparo en sus cabezas, delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca. Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén, mientras que Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores. Los sucesores de los dos presidentes muertos, Andrew Johnson y Lyndon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908.

10 Coincidencias

Foto: Internet

Anthony Hopkins, protagonista de la coincidencia número 10, en lo que es un caso realmente asombroso.

3) En 1900, en Monza, el rey Umberto I de Italia acudió a un restaurante en compañía de su ayudante de campo, Emilio Ponzia-Vaglia. Mientras el dueño del restaurante les tomaba la orden, el monarca al mirarlo se percató que era prácticamente un doble de él mismo, tanto en cara como en complexión física. Ambos empezaron a conversar sobre el tema y así se enteraron de otras coincidencias: ambos habían nacido el mismo día y el mismo año (14 de Marzo de 1844), en el mismo pueblo y ambos se habían casado con mujer llamada Margherita. El dueño del restaurante, además, había abierto su negocio el mismo día que Umberto I fue coronado rey. El 29 de julio del mismo año el rey Umberto I fue informado de la misteriosa muerte del dueño del restaurante, en un misterioso accidente en el que un disparo acabó con su vida. Mientras el monarca expresaba sus condolencias, un anarquista de apellido Bresci, apareciendo sorpresivamente de entre la multitud, le disparó, matándolo en el acto.

4) En 1938 el escritor A.J. Talbott publicó una breve comedia llamada “Chez Boguskovsky”, que trataba sobre un ladrón que robaba una pintura del museo del Louvre. Un año más tarde, un ladrón apellidado Boguskovsky robó un cuadro del mismo museo.

5) Las coincidencias entre Napoleón y Adolph Hitler también llaman la atención. Napoleón se hizo con el poder total en 1804, cuando fue coronado como emperador de los franceses, mientras que Hitler lo hizo en 1933, cuando fue nombrado Canciller del Reich alemán. La diferencia entre ambos sucesos fue de 129 años. Napoleón entró con sus tropas en Viena en 1809, tras derrotar a las fuerzas austríacas en la batalla de Wagram, mientras que Hitler y sus tropas hicieron lo mismo en 1938, como consecuencia del Anschluss o anexión de Austria. La diferencia entre ambos sucesos también fue de 129 años. Finalmente, Napoleón inició la invasión de Rusia en 1812, con un contingente de 600 mil hombres, mientras que Hitler lo hizo en 1941, en la denominada Operación “Barbarroja”. La diferencia entre ambas operaciones bélicas también fue de 129 años. Tanto el emperador francés como el Fûhrer germano, por cierto, debido a malas decisiones militares y al implacable invierno ruso, debieron abandonar Rusia completamente derrotados, iniciando de ese modo la cuenta regresiva de sus respectivos regímenes políticos.

6) En su obra llamada “La narración de Arthur Gordon Pym” el famoso escritor norteamericano Edgard Allan Poe refiere como tres marinos, después de un naufragio, matan a un cuarto, llamado Richard Parker, y se lo comen. 50 años después los naúfragos del barco “Mignonette” hicieron lo mismo con un grumete. Este también se llamaba Richard Parker.

7) El 17 de octubre de 1678 murió asesinado el juez de paz inglés Edmund B. Godfrey. Su cuerpo fue encontrado en una zanja de Greenberry Hill, Londres. Las tres personas culpables del homicidio, que fueron posteriormente capturadas por la policía, se apellidaban Green, Berry y Hill.

8) El ciudadano turco Solimán Guresci, después de un matrimonio bastante tormentoso, donde abundaban las discusiones y los malos tratos mutuos, logró divorciarse en 1986. Soltero de nuevo acudió a una agencia de encuentros para hallar a una nueva mujer. La base de datos (con más de 2.000 mujeres) arrojó el nombre de la supuesta candidata perfecta: era el de Nesrin Caglasas, su antigua esposa.

9) El 13 de febrero de 1746 el francés Jean-Marie Dubarry fue ejecutado por haber asesinado a su padre. Exactamente un siglo después un hombre del mismo nombre fue ejecutado por el mismo delito.

10) El laureado y famoso actor galés Anthony Hopkins recibió una propuesta para protagonizar la versión cinematográfica de la novela “La mujer de Petrovka”, del escritor George Feifer. Como no había leído el libro, Hopkins salió de su casa londinense y tomó el metro para comprarlo en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross, pero el resultado fue infructuoso. Frustrado y cansado, decidió regresar a su casa y se adentró en la estación de Leicester Square. Al ir a sentarse en un banco encontró que alguien había dejado abandonado allí un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y cuando leyó el título casi se fue de bruces. Era “La mujer de Petrovka”. Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció al mismísimo George Feifer, quien le contó que dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, pero éste lo había perdido en el metro. Cuando Hopkins le mostró el libro que se había encontrado en el banco, ambos quedaron consternados. Hopkins no sólo había encontrado el libro que buscaba para sí sino que, además, era el mismo ejemplar que se le había perdido al propio autor.

Más sobre Fenómenos Paranormales

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X