Las caras de Bélmez: Los misteriosas rostros del ultratumba que aparecieron en una casa

Imágenes, formas y rostros humanos aparecieron inexplicablemente sobre suelos, techos y paredes.

Guía de: Fenómenos Paranormales

En 1971 se produjo en una humilde casa del pueblo de Bélmez de la Moraleda, en Jaén, España, lo que algunos llamaron el “fenómeno paranormal español más importante del siglo XX”: el espeluznante e inexplicable caso de “Las caras de Bélmez”.

caras de Bélmez

El 23 de agosto de 1971, en Bélmez, en la casa signada con el número 5 de la calle Real, la dueña de la propiedad, la señora María Gómez Cámara, se percató, mientras cocinaba, que en el suelo de cemento de la cocina-salón de su casa se había formado una gran mancha que parecía un gran… rostro humano. Su hijo, Miguel Pereira, relataría años después en el medio hispano “El Español” que “yo venía de trabajar en el campo y mi madre me preguntó si yo era capaz de ver algo en el suelo. Claro que se veía. Era una cara clarísima. Era un rostro masculino, con los ojos y la boca abiertos y unos largos trazos oscuros a modo de bigote. Yo le pregunté a mi madre quién había pintado eso, pero mirando un par de veces te dabas cuenta de que aquello no era una pintura”.

caras de Bélmez

“La Pava”, el dibujo más conocido de las caras de Bélmez.

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El extraño hallazgo pronto se convirtió en el único tema de conversación en el pueblo y, durante los días siguientes, todos los vecinos peregrinaron hasta la casa de María Gómez para presenciar aquel fenómeno. El mismo Miguel Pereira relató que “en su momento fue insoportable. Yo acabé con aquello porque la casa era un ir y venir de gente a todas horas. Mi madre estaba enferma de fiebre de malta, tenía problemas de movilidad y su salud no podía resistir tanto trajín. Así que lo que hice fue picar el suelo, hacer desaparecer la cara y echar otra capa de cemento nuevo en el suelo. Pensé que había resuelto el problema, pero increíblemente, sólo tres días más tarde, el mismo dibujo volvió a emerger en el suelo”.

 

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María Gómez Cámar y su esposa, junto a una de las primeras caras que aparecieron en su casa.

Algunos días más tarde se raspó la supuesta cara y el albañil Sebastián Fuentes León echó yeso sobre la misma. Sin embargo, la cara reapareció días más tarde: En los días siguientes, surgieron nuevos rostros que se añadieron al inicial, tanto en la cocina como en el pasillo de la casa. Las caras aparecían y desaparecían, se desplazaban o se transformaban en otros rostros, en un continuo movimiento. “A partir de ese momento esas visiones se sucedieron de forma sistemática. Con tanta claridad que mi madre las bautizó a todas” –explicó su hijo Miguel Pereira- “A una la llamó “El Pelado”, porque parecía un hombre calvo. Otra era “El Fraile”, por su parecido con Fray Leopoldo de Alpandeire, mientras que otra era la “La Pava”, que fue la más conocida. Otra que ya desapareció, pero que conservo en fotografías era “La Familia”, porque se vía a un padre, a una madre, a un hijo y una hija”.

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Una de las misteriosas caras de Bélmez conocida como “La Familia”.

Debido a la repercusión mediática que fue alcanzando el caso, a la casa de Bélmez llegaron personajes y expertos famosos del mundo de la parapsicología como Germán de Argumosa o Hans Bender, quienes coincidieron en catalogar los fenómenos de Bélmez como “un gran misterio”.

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Para la gran mayoría de los especialistas, lo que sucedía en esa humilde casa de Bélmez era un fenómeno paranormal conocido como teleplastia, es decir, una manifestación mediante la cual imágenes, formas y rostros humanos se imprimían de manera inexplicable sobre suelos, techos, paredes y otras superficies. Algunos afirmaban que estas formaciones obedecían a los deseos inconscientes de los seres humanos, mientras que otros creían que se trataba de evidencias físicas de personas que habían muerto y que buscaban pedir a los vivos algún tipo de ayuda o favor.

caras de Bélmez

Algunos aseguran que la cara conocida como “La Pava” representa al fallecido guardia civil Miguel Chamorro, quien murió envenenado por comer bayas. Incluso se llegó a interpretar que por eso de la boca del rostro salía una especie de vómito.

Germán de Argumosa, quien supuestamente venía comisionado por el Gobernador Civil para averiguar lo que había debajo de las caras, afirmó incluso que había grabado una supuesta psicofonía (nunca publicada), en la que los fantasmas lo llamaban por su nombre y le decían: “Germán, pica patio, levanta cemento”, refiriéndose presuntamente a la existencia de un antiguo cementerio ubicado debajo de la casa de María Gómez Cámara.

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Luego de que algunos escépticos aseguraran que las caras de Bélmez habían sido pintadas con nitrato y cloruro de plata -un método muy usado en fotografía y empleado ya en los años 40′ por activistas antifranquistas- se realizaron varios análisis que descartaron la presencia de estas sustancias, aunque algunos aseguraron que ese examen no tenía valor por cuanto se desconocía cuáles habían sido el proceso para recoger las muestras.

Luego que María Gómez falleciera en febrero del 2004, Pedro Amorós, presidente de la Sociedad Española de Investigaciones parapsicológicas (SEIP) investigó si habría más de esas pigmentaciones, que a su juicio eran teleplastias ( manifestaciones o residuos de ectoplasma). Así surgieron las nuevas caras de Bélmez, aunque la forma de estas nuevas caras era mucho más vagas que las anteriores.

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El origen de las caras

Con respecto al origen paranormal de las caras de Bélmez, algunos investigadores sostienen que el origen de las caras estaría ligado a un antiguo cementerio medieval árabe del siglo XIII que se descubrió en el subsuelo de la cocina de la casa (en excavaciones realizadas hasta una profundidad de casi tres metros después de la primera aparición, se pudo constatar la aparición de restos de huesos humanos). Por ello, investigadores de lo paranormal relacionaron las teleplastias con el hecho de que en el lugar se encontrarían personas enterradas, cuyos espíritus habrían producido la caras en la casa y otros fenómenos parapsicológicos como psicofonías.

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Otros, en tanto, sostuvieron que la formación de las caras era un fenómeno ligado a una corriente de agua subterránea que discurría debajo del suelo de la casa, lo cual provocaba que la humedad fijara las teleplastias de una forma más clara y precisa.

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En el año 2014, el programa de televisión español “Cuarto Milenio”, dirigido y presentado por los periodistas Iker Jiménez y Carmen Porter, contrató a dos científicos para que analizaran, ante notario, las caras con el fin de descubrir el posible fraude. Tras extraer las muestras pertinentes (los dueños de la casa dieron permiso para extraer un trozo de una de las caras), el director general de una conocida empresa de ingeniería química fue el encargado de analizarlas. Su diagnóstico fue que las caras “no estaban hechas con pintura”, agregando que “según los conocimientos y las técnicas empleadas en la investigación, no aparece manipulación ni elementos externos”. Posteriormente, se intentó pintar las caras utilizando diferentes métodos que muchos medios dieron por válidos durante años (como disolvente de hormigón, ácido clorhídrico y nitratos de plata) quedando demostrado, según el programa, la imposibilidad de dibujarlas mediante dichas técnicas, aunque ello no impidió que varios periodistas y algunos expertos calificaran el caso de las caras de Bélmez como un “ingenioso fraude”.

caras de Bélmez

Algunos aseguran que incluso el rostro del general Francisco Franco, dictador de España durante varias décadas, también apareció entre las caras de Bélmez.

En torno al fenómeno de “Las Caras de Bélmez”, en todo caso, se originó un curioso modelo de “turismo paranormal”, pues durante los 33 años en que la señora María Gómez convivió con las caras, fueron miles los afuerinos que se acercaron a la pequeña villa montañosa de Bélmez, en la provincia de Jaén, con el exclusivo propósito de visitar la casa de María y ver personalmente los rostros y figuras estampados en el cemento. Por ello, a raíz de las Caras, Bélmez pasó de ser un pueblecito olvidado a ocupar grandes titulares de prensa, abarrotarse de curiosos atraídos por aquel misterio y, por supuesto, beneficiarse de la inyección económica que supuso aquella ola de turismo paranormal (aunque María Gómez no cobraba por entrar a la casa, tampoco se negaba a recibir “la voluntad” o cooperación monetaria de los visitantes, quienes también solían llevarse como recuerdo algunas de las fotos de las caras que vendía el fotógrafo del pueblo). El municipio local, en tanto, también abrazó a este supuesto fenómeno paranormal como parte del patrimonio del pueblo: en febrero del 2013 el Ayuntamiento de Bélmez inauguró en el edificio de la antigua escuela un flamante “Centro de Interpretación de las Caras”, financiado con dinero de la Unión Europea.

caras de Bélmez

La casa de las caras de Bélmez, que permanece cerrada desde el año 2004, aunque se abre eventualmente para que sea visitada por los turistas.

Miguel Pereira, hijo de María Gómez y actual propietario de la casa, explica que “desde que murió mi madre las caras apenas salen. Y si aparece alguna lo hace con muy poca fuerza. Pero igualmente a veces aparecen rostros de perfil o rostros desde cuyos ojos emerge otra cara”.

caras de Bélmez

La casa de las caras de Bélmez permanece cerrada desde que María Gómez falleció en 2004, aunque sólo se abre a las visitas que pagan la “voluntad” por ver los espectros. Miguel Pereira, por lo pronto, asegura que actualmente busca mantener limpia la memoria de su madre, rechazando categóricamente cualquier acusación de fraude: “Aquí han venido investigadores de todo el mundo y nadie ha podido concluir que esto sea un montaje. Porque no lo es. Los especialistas del programa “Cuarto Milenio” certificaron que no había ningún tipo de fraude. Aquí vinieron notarios y hasta la brigada criminal del general Franco a intentar demostrar que esto era una farsa. Nadie fue capaz de desmentirnos. Lo que sí fue un fraude fue la ‘Casa 2′, donde otras personas del pueblo, intentando obtener quizás algún beneficio económico, pintaron el suelo de su casa con rostros parecidos al de nuestra casa. Curiosamente, no se atrevieron a hacerlo público hasta 2004, cuando falleció mi madre”.

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Miguel concluye que “nadie de mi familia ha cobrado jamás por la entrada. La gente viene, yo les enseño las caras, les explico la historia… y me dejan la voluntad. Pocos saben que esta casa requiere un mantenimiento, la pintura, el pago del impuesto municipal. Sólo nos da para eso. Nadie se ha hecho rico con las caras. Nadie de mi familia, claro está, porque los periodistas sí que han rentabilizado bastante esta historia”.

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Las famosas “Caras de Bélmez”, a más 40 años de su primera aparición, siguen siendo uno de los misterios más controvertidos y longevos de la historia de la parapsicología española. Para los creyentes es un fenómeno sin explicación, mientras que para los escépticos sólo un ingenioso montaje.

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