Telequinesis: Mover cosas con la mente, un caso sorprendente

Popularizado por el cine, la televisión y la literatura, se dice que este fenómeno paranormal sería provocado por un fluido psíquico que emana de las personas y que podría afectar la materia.

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La telequinesis puede ser definida como el desplazamiento de objetos mediante una acción mental a distancia sin que intervenga ningún medio físico conocido. Y sería el cerebro humano, fuente potencial de insospechadas energías, el que causaría este movimiento a través de la emisión de un fluido psíquico que podría afectar la materia.

El término telequinesis fue acuñado por primera vez en 1890 por el psíquico, escritor e investigador ruso Alexander N. Aksakof. Primero se pensó que este fenómeno estaba relacionado con fantasmas de personas fallecidas, espíritus traviesos, ángeles, demonios, una configuración espiritista u otra forma sobrenatural. Pero, con el tiempo, sus causas fueron atribuidas más bien a una extraña forma de energía proveniente de la mente humana.

Telequinesis

Foto: Agencias

La telequinesis puede ser definida como el desplazamiento de objetos mediante una acción mental.

El término se usa actualmente en forma restringida, ya sea para referirse al supuesto movimiento de objetos muy pequeños (un grano de azúcar, una semilla, un dado o las moléculas aéreas para crear el viento) o grandes (un mueble o un auto).

Algunos estudiosos del fenómeno afirman que la telequinesis se relacionaría con la energía biótica y la telergia, términos que definen la facultad de las capas más profundas de la mente de una persona para crear energía, tanto magnética, electrostática o electromagnética. Ello explicaría que, a través de la telequinesis, una persona pudiera mover, por ejemplo, un contenedor de 200 kilos de peso. La persona, en teoría, no podría generar un poder que pudiera mover esa cantidad de peso, pero sí sería capaz de eliminar las fuerzas gravitatorias que actúan sobre esa materia. De ese modo, los 200 kilos, para él, no representarían un inconveniente.

El caso de Nina Kulagina

Si bien la comunidad científica ha negado de plano estas habilidades, existen muchos casos documentados e incontrovertibles que parecen desmentir ese nivel de escepticismo. Uno de los casos más conocidos es el de Nina Kulagina (1926-1990), una mujer rusa que había descubierto que en situaciones emocionalmente críticas o de tensión mental, especialmente si se enojaba mucho, ejercía una especie de control mental en la habitación donde se encontraba.

Bajo la atenta vigilancia de físicos y médicos (fue estudiada por 40 científicos, entre ellos dos premios Nobel), Kulagina, con su cabeza llena de electrodos que registraban sus ondas cerebrales, fue capaz de realizar increíbles prodigios.

Desde mover y levitar objetos introducidos en una campana de cristal, hasta hacer girar a gran velocidad la aguja de una brújula, provocar quemazón en el cuello de un voluntario, encender fósforos, romper huevos sin tocarlos (incluso separando la clara y la yema, llevando cada una a extremos opuestos de un tanque de agua) o interrumpir los latidos del corazón de una rana. Los estudios de los científicos concluyeron que el poder de Kulagina encontraba su fuente en un intenso campo electrostático que se formaba en torno suyo, y que era particularmente intenso en condiciones de estrés físico y emocional. De allí, en teoría, se derivaba su capacidad para magnetizar objetos y acercarlos o alejarlos según ella quisiera.

Durante las pruebas su fatiga era evidente. Su corazón alcanzaba 240 pulsaciones por minuto y llegaba a perder hasta dos kilos de peso por sesión, además de apreciarse cambios en el campo electrostático cercano a su cuerpo. Mantuvo sus facultades telequinéticas hasta su muerte, acaecida en abril de 1990. La investigación científica en torno suyo convirtió sus facultades en uno de los casos más irrefutables de telequinesis de la historia.

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