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¿Qué riesgos trae el proyecto de Tasa Máxima Convencional?

La señalada medida terminará afectando tanto a las personas de menores ingresos como a las micro y pequeñas empresas que utilizan como fuente de financiamiento a agentes no bancarios.

La Tasa de Interés Máxima Convencional (TMC) está fijada por ley chilena , y corresponde a un límite de interés para los créditos, el que no puede exceder en más de un 50% el interés corriente que rige al momento de la operación, ya sea que se pacte una tasa fija o variable.

El interés corriente, por su parte, es el interés promedio cobrado por los bancos y sociedades financieras establecidas en Chile en las operaciones que realicen en el país, salvo algunas exclusiones que determina la ley, y corresponde a la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) determinar las tasas de interés corriente, pudiendo distinguir entre operaciones en moneda nacional o extranjera, reajustables o no reajustables.

Con respecto a los promedios, éstos se establecen en relación con las operaciones efectuadas durante cada mes calendario y las tasas resultantes se publican en el Diario Oficial y en la SBIF durante la primera quincena del mes siguiente.

Tasa de interés

Imagen: Aetos

La Tasa de Interés Máxima Convencional (TMC) está fijada por ley chilena

El actual proyecto del gobierno relacionado con la TMC, en donde se establece la rebaja de techo que se puede cobrar para operaciones de menos de UF 200 y plazos mayores a 90 días, desde 1,5 veces la tasa corriente del mercado a el valor menor entre 1,35 veces la tasa corriente y la tasa corriente más 12% anual, se encuentra en plena discusión a nivel del Poder Legislativo.

Entre los argumentos a favor de esta modificación se ha señalado, entre otros aspectos, que la señalada medida evitará el abuso que hoy día cometen las instituciones financieras en contra de los deudores más riesgosos y de menores ingresos del sistema, al generar en el tiempo una rebaja entre el 15% y 20% en la tasas que éstos pagarán por sus operaciones crediticias, los que normalmente corresponden a montos menores a las UF 200 y plazo sobre tres meses.

Efectos negativos

Sin embargo, poco y nada se ha señalado con respecto a los potenciales efectos negativos que una medida de este tipo tendría sobre aquellas personas y empresas que en la actualidad operan formalmente en el mercado crediticio bajo aquellas condiciones.

En efecto, me parece que la señalada medida terminará afectando tanto a las personas de menores ingresos como a las micro y pequeñas empresas que principalmente utilizan como fuente de financiamiento a agentes no bancarios, tales como cooperativas, casas comerciales de regiones, e instituciones sin fines de lucro, como Banigualdad y Fondo Esperanza, las que corresponden a las instituciones que básicamente atienden a dichos segmentos de clientes. El fundamento detrás de esta afirmación tiene relación con el hecho que al reducir en forma importante la TMC se producirán tres efectos que, en definitiva, terminarán afectando a estos deudores:

1. Acceso: al existir un menor techo para la tasas de interés, se disminuirán las alternativas formales de crédito, tanto las del tipo bancarias como las no bancarias. Esto es particularmente crítico es lugares con menos proveedores de crédito, como típicamente ocurre en zonas fuera de la región metropolitana.

2. Concentración económica: al disminuir en forma importante el “precio” que los agentes no bancarios pueden cobrar por los préstamos entregados a sus clientes, algunas de estas entidades verán una disminución importante en sus ingresos, tanto por la tasa que podrán cobrar a los clientes que ameriten como por el hecho de tener que reducir la base de acreedores a los que -dados los riesgos y costos de administración inherentes en los segmentos antes comentados- efectivamente van a poder servir bajo estas nuevas condiciones. Esto, a su vez, no hará otra cosa que concentrar más el sector financiero formal, con la consecuente reducción del nivel de competencia.

3. Movilidad: relacionado con los dos efectos anteriores, los deudores de los segmentos más riesgosos van a, por una parte, estar claramente más “capturados” por los agentes bancarios, dada la menor cantidad de alternativas de crédito disponibles para ellos y, por otro lado, los que tengan de “desbancarizarse” o “desformalizarse” en el acceso al crédito van a verse perjudicados al tener, en definitiva, menores posibilidades de acceso a bienes y servicios que requieren para ellos financiamiento, tales como bienes durables de consumo (línea blanca, automóviles) o servicios, como recreación e incluso salud, con los consiguientes negativos efectos sobre la movilidad de estas personas en nuestro país.

En resumen, como en todo cambio relevante como el que se está discutiendo con respecto a la TMC, debemos sopesar detallada y seriamente los costos y beneficios involucrados, de manera tal que el remedio recetado no termine siendo peor que la enfermedad, ya que lo que se está atacando con esta medida es atacar los síntomas y no el problema de fondo subyacente.

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