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Intervención cambiaria, implicancias de esta medida

La operación de intervención cambiaria tendrá un costo financiero para el Banco Central e implica desafíos en cuanto a una agenda ambiciosa tendiente a mejorar la competitividad de nuestro sector transable.

La  intervención cambiaria del Banco Central en el mercado de divisas local, mediante un programa de compras de US$ 12.000 millones en el año 2011, a una razón de US$50 millones diarios, no vino sino a confirmar una medida ampliamente esperada (y exigida) por el mercado. A raíz de esto cabe comentar la instantánea sensación de alegría y alivio en los sectores exportadores y sustituidores de importaciones en nuestro país.

Banco Central

Foto: AFP

El Banco Central anunció la compra de dólares para revertir el bajo precio de la moneda estadounidense.

Para minimizar los efectos monetarios de la intervención cambiaria, el Banco Central esterilizará las compras de dólares a través de la emisión de instrumentos de corto plazo y el uso de facilidades por un monto de US$ 2.000 millones, y mediante la emisión de bonos en $ y en UF por US$10.000 millones.

Esta operación de intervención cambiaria, por otro lado, tendrá un costo financiero para el Banco Central, toda vez que el instituto emisor emite deuda con una tasa de interés del 6% anual y luego deposita los recursos provenientes de dicha emisión al 3% afuera del país, lo que denomina en jerga financiera el carry cost.

Lo que falta por incorporar en el cálculo del costo final de la mencionada operación para el Banco Central es la eventual ganancia o pérdida de capital por la diferencia entre el valor promedio de compra y el valor de la divisa norteamericana al final de la operación.

Según diversos analistas, al considerar ambos efectos, el costo final de la intervención para el Banco Central andaría en torno a los US$300 – US$ 400 millones de dólares.

Sin embargo, la medida señalada debiese ser vista básicamente como un efecto amortiguador de corto plazo de la divisa norteamericana, dado que su tendencia natural bajo las actuales circunstancias es hacia la apreciación real.

Desafíos tras intervención cambiaria

La intervención cambiaria permite un respiro temporal, y, por ende, es imperativo que los sectores público y privado aceleren los análisis y, principalmente, una agenda ambiciosa tendiente a mejorar la competitividad de nuestro sector transable.

Esto implica, entre otros, avanzar decididamente en los temas laborales, ambientales, energéticos, asociativos, innovativos, y educativos, ya que la ventana de tiempo es limitada. De lo contrario, la medida del Central terminará siendo, en el mejor de los casos, una golondrina que no hace verano.

Luego, en el mediano plazo, las medidas deberían ir por el lado de la contención del crecimiento del gasto fiscal; flexibilidad laboral para minimizar pérdida de empleos; ayudar a elevar la competitividad de los productos exportados, mejorando la imagen país y la competitividad de los productos nacionales para que puedan elevar sus precios; e incentivar con mayor fuerza la capacitación, la incorporación de nuevas tecnologías y la capacidad asociativa para abordar nuevos mercados.

Y, finalmente, ¿qué pueden hacer las empresas exportadoras?. Obviamente no hay una solución mágica, pero sí tiene que ver con un paquete de medidas de corto y largo aliento, relacionadas con buscar diversificar mercados (monedas); generar la posibilidad de cobertura natural, tomando en lo posible deuda en dólares; reestructurándose para hacerse más eficientes; desarrollando fusiones y consolidaciones de empresas pequeñas y medianas a fin de generar economías de escala; y desarrollar una mayor utilización de forwards y opciones para asegurar márgenes o fijar un piso para las ganancias. Sin embargo, hay que tener presente que todo lo anterior, incluida la intervención cambiaria, no cambia la trayectoria básica del dólar a mediano plazo.

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