Inicio » Finanzas Aplicadas » Equipo

Valoración de negocios: Métodos para ponerles precio

Una de las situaciones más comunes es que los dueños de los negocios o empresas no saben cuánto vale su compañía o simplemente la sobrevaloran, mezclando muchas veces aspectos “duros” con aspectos emocionales.

Todo activo, sea éste financiero o real, tiene un valor. El flujo de caja debiera ser la base de la valoración de los negocios en gran parte de los casos. Sin embargo, primero es necesario preguntarse cuándo y por qué debemos llevar a cabo la valoración de éstos. En primer término cabe preguntarse ¿por qué la obsesión de los financistas con los flujos de caja?

Valoración de negocios

Foto: El Mercurio

El flujo de caja nos ayuda a enfrentar diversas situaciones, como la compra de acciones o el pago de créditos.

Una manera de responder a esta pregunta es simplemente constatando que en la vida real sólo se puede cancelar deudas o comprar activos financieros con caja, esto es, si yo quiero extinguir una obligación con una institución financiera o si yo quiero comprar acciones en la bolsa, la única posibilidad es haciéndolo con efectivo, vale vista o cheque (con fondos obviamente).

Luego, yo no saco nada con tener un negocio que genere una utilidad contable interesante, pero que no genere un flujo de caja positivo y atractivo, ya que la utilidad es una mera representación de un resultado positivo desde el punto de vista de los principios contables generalmente aceptados (PCGA), pero lo que de verdad crea valor es la capacidad de generar flujos de caja en los negocios.

Cuando una persona compra una empresa o un negocio, lo que en definitiva está comprando es lo que actualmente es y lo que va a ser en el futuro, pero no lo que fue en el pasado.

El famoso escritor Oscar Wilde describió a un cínico como alguien que “conoce el precio de todo, pero el valor de nada”. Esto tiene que ver con el hecho de que ciertos analistas e inversionistas argumentan que el valor de un activo es irrelevante mientras exista un “tonto mayor” que esté dispuesto a comprarles el activo a ellos a un precio atractivo.

Si revisamos los motivos por los cuales es necesario valorar un negocio, éstos pueden ser agrupados básicamente en los siguientes:

  • En una compañía: Para obtener capital para el crecimiento; para llevar a cabo una fusión, compra o venta; para hacer una oferta pública inicial de acciones; y para crear un programa de incentivos para mantener y atraer empleados.
  • En manejo de carteras de inversión: Para hacer análisis fundamental; para compradores de franquicias; para los chartistas; para los traders de información; para los que buscan ganarle en timing al mercado; y para los creyentes en la eficiencia de mercado.

Una de las situaciones más comunes con las que uno se tiende a encontrar en la vida real es que los dueños de los negocios o empresas es que no saben cuánto vale su compañía o simplemente la sobrevaloran, mezclando muchas veces aspectos “duros” (como la capacidad de generar flujos de caja actuales y futuros) con aspectos emocionales (por ejemplo argumentando que “esta empresa ha pertenecido por más de 50 años en manos de la familia”).

Valoración de negocios

Foto: Reuters

Existen diversas maneras para determinar el valor de una empresa.

En cuanto a los métodos de valoración de empresas y negocios, los más tradicionales corresponden a:

a)     Flujo de caja descontado: proyectar los flujos de caja relevantes del negocio y traer dichos flujos a valor de hoy según una tasa de descuento o de rentabilidad exigida, acorde al riesgo pertinente.

b)      Múltiplos: aplicar ciertos valores de mercado, tanto de empresas similares en la bolsa como de transacciones recientes de empresas del rubro, a ciertos indicadores, como por ejemplo la utilidad anual o las ventas de los últimos 12 meses.

c)     Valor libro ajustado: revisar las distintas partidas del balance, activos y pasivos, e ir ajustándolas según un valor de mercado razonable.

Lo normal es que en definitiva la valoración del negocio se base en el valor presente de los flujos de caja futuros, pero como éste no es un método infalible, dada la dificultad de proyectar los flujos, es que se buscan métodos que lo complementen, como los 2 antes señalados, a fin de llegar a un valor económico más preciso.

En definitiva, valorar empresas es siempre una mezcla entre ciencia y arte.

Más sobre Finanzas Aplicadas

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X