El auto más exótico de la historia de la F-1

En el Gran Premio de Estados Unidos 1959 participó uno de los autos más extraños que jamás haya competido en la F-1.

Guía de: Fórmula 1

Al final de la primera década, el Campeonato Mundial de Conductores estaba bien consolidado. Había un calendario regular, buenos pilotos, buenos autos, y todos se habían adaptado a los cambios reglamentarios que ocurrían cada cierto tiempo.

Ese año el campeón sería el australiano Jack Brabham a bordo de un Cooper-Climax, auto estilizado, de lineas aerodinámicas y motor trasero. Un auto moderno, para la época. El campeonato crecía y llegó por primera vez a Estados Unidos, donde concitó un interés relativamente tibio de la gente.

auto-mas-exotico-f

Para esa primera edición del GP de Estados Unidos se eligió la pista de Sebring, en Florida, un antiguo aeropuerto que hoy (mucho más desarrollado) recibe las tradicionales 12 Horas de Sebring para autos sport. En ese entonces era una pista bastante más precaria, como muestran las imágenes de la época.

Los promotores americanos, como siempre dados al espectáculo, quisieron conseguir estrellas del automovilismo local para competir con los europeos. Y consiguieron a Rodger Ward, dos veces ganador de las 500 Millas de Indianápolis, que decidió inscribir en la carrera un midget Kurtis Kraft con motor Offenhauser contra los poderosos bólidos del otro lado del Atlántico.

¿Un qué?

Los midgets son parte de la tradición automovilística americana. Son autos pequeños con un solo asiento central, que competían (en ese entonces) en óvalos de tierra. Tenían elementos de Indy y de NASCAR, y eran muy populares en ese entonces. (Lo siguen siendo, aunque ahora con un formato más moderno, como los World of Outlaws.)

Ward observó que los F-1 tenían cierta semejanza general con su midget, y decidió participar con uno de ellos. Cuando los europeos llegaron no lo podían creer; miraban el auto una y otra vez y no entendían como alguien podría querer correr con un auto así contra ellos.  Ward, en tanto, declaraba prepotentemente que su auto era excelente y que ya verían los europeos que no era cosa de llegar y ganar en Estados Unidos.

Bueno, llegó el viernes y para sorpresa de todos el auto cumplía de manera estrafalaria (pero cumplía) con el reglamento de la F-1, por lo que se le dejó correr. Tenía un motor de 1750 cc contra 2500 de los otros equipos, pero Ward insistía en que lucharía por la victoria.  En esos tiempos se asignaba un número distinto en cada carrera, y el promotor le asignó a él el número 1.

Durante la clasificación el auto tuvo algunos problemas, pero aún así clasificó a 43 SEGUNDOS de la pole position. Ward hizo lo que pudo pero su midget estaba a años luz en potencia, manejo y aerodinámica del resto de los autos. Entre otras joyas, tenía una caja de cambios manual con apenas dos velocidades, y el freno de mano era una palanca que estaba fuera de la cabina.

Ward clasificó decimonoveno (y último) y en carrera aguantó como pudo, girando mucho más lento que sus rivales, hasta que el embrague falló. Cuatro años después, Ward participó en otro Gran Premio de Estados Unidos, pero esta vez a bordo de un Lotus privado de equipo Parnell. Había aprendido la lección, aunque su participación fue tan olvidable como la de 1959.

Aquí hay un breve video de esa carrera. Pueden observar lo precario de las instalaciones, y que el resto de los autos era mucho más moderno y aerodinámico que el midget de Ward.

Más sobre Fórmula 1

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X