El campeonato que nadie recuerda

En la prehistoria de los Grand Prix se disputaron campeonatos que hoy han sido olvidados por la mayoría de los aficionados al automovilismo.

Guía de: Fórmula 1

El Campeonato Mundial de Fórmula 1 comenzó en 1950. Sin embargo, durante muchos años su nombre oficial fue Campeonato Mundial de Conductores. Y ese nombre es la herencia de un torneo olvidado por las nuevas generaciones de aficionados, que se disputó entre 1931 y 1939: el Campeonato Europeo de Conductores.

¿Cómo dice que dijo?

Hagamos memoria. La Fórmula 1 como la conocemos arranca en 1950, unos años después de l a Segunda Guerra Mundial, cuando ya las cosas estaban en mejor pie. Sin embargo, antes dela guerra había existido un campeonato de alto nivel, con pilotos profesionales y gran interés del público, que sin embargo ha quedado rezagado en la memoria de los aficionados; son pocos los que recuerdan su existencia, aunque si hay más conciencia de nombres de pilotos como Tazio Nuvolari, Hermann Lang y Rudolf Caracciola, y de autos como Auto Unión (que tras la guerra se cambiaría el nombre a Audi).

Campeonato olvidado

Foto: Archivo

Así lucían los viejos Ferraris.

Los Grand Prix, entendidos como la carrera más importante de un país, venían disputándose desde principios del siglo XX y a fines de los años ’20 comenzaron a estructurarse en base a un reglamento común. Una cosa llevó a la otra y para 1931 el ambiente estaba listo para un campeonato. Sin embargo, algunas cosas parecen bastante peculiares en el mundo de hoy: al principio había libertad casi total en la preparación de los autos, pero luego se fijó una cilindrada máxima del motor en relación a un peso mínimo. Había autos muy pequeños y livianos compitiendo contra otros más grandes y pesados, de forma de generar cierta paridad. Lo otro curioso es que ganaba el que sumaba menos puntos, como en las regatas a vela de hoy.

Un crecimiento importante y un final inesperado

En 1931 el campeón fue el italiano Ferdinando Minoia, a bordo de un Alfa Romeo, aunque no ganó ninguna carrera de las tres disputadas (Italia, Francia y Bélgica). En 1932 se corrió en Italia, Francia y Alemania, coronándose el gran Tazio Nuvolari a bordo de otro Alfa Romeo.

En 1933 y 1934 no se disputó el campeonato, pero el mismísimo Adolf Hitler (en ese entonces canciller alemán, aún en camino a convertirse en el dictador nazi) decidió dar apoyo monetario a los fabricantes nacionales que se animaran a construir autos de Grand Prix para dar gloria a Alemania. Dos aceptaron el desafío: Mercedes y Auto Unión. A partir de entonces, el campeonato europeo tuvo un fuerte predominio germano.

En 1935 ganó el alemán Rudolf Caracciola a bordo de un Mercedes W125, el auto de carreras más potente de la época. Llegó a generar casi 700 caballos de fuerza, una cifra que fue alcanzada por autos de la categoría Can-Am estadounidense en 1970, y por la Fórmula 1 ¡recién en 1983!

En 1936 Bernd Rosemeyer ganó con Auto Unión, y en 1937 y 1938 Caracciola hizo el tricampeonato con Mercedes.  En estos cuatro años se disputaban entre cuatro y cinco carreras válidas por el campeonato; si bien hubo bastantes Grand Prix en esos años, la mayoría no daba puntaje.

En 1939, la temporada final del campeonato, nunca se decretó el campeón porque la actividad quedó interrumpida por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Si bien el germano Hermann Muller había quedado primero en la tabla de posiciones, la AIACR (organización internacional de la época, precursora de la actual FIA) nunca se reunió para oficializar su título, y el Partido Nazi (por increíble que parezca) anunció en su diario oficial que el campeón era Hermann Lang, quien había llegado segundo en el puntaje final.

Un raro final para un campeonato que recién once años después, en 1950, adquiriría su estructura definitiva como Campeonato Mundial de Fórmula 1.

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