Ligier: un nombre legendario con una historia peculiar en la Fórmula 1

El equipo de Guy Ligier, por décadas símbolo puro del automovilismo francés, brilló con luz propia durante años, pero fue perdiendo su identidad.

Guía de: Fórmula 1

Guy Ligier era un corredor entusiasta en los ’60. Ex rugbista, armó un equipo de Fórmula 1 con su gran amigo Jo Schlesser, quien falleció en 1968 en un accidente. Muy dolido, Guy se alejó de la Fórmula 1 por un tiempo, pero fundó una empresa automovilística en Francia, la que comenzó participando en Le Mans, y en paralelo creaba pequeños vehículos utilitarios de venta al público general. Y en homenaje a su amigo, todos sus vehículos comenzarían como JS.

Pero un viejo amor nunca se olvida, como dice el dicho, y en 1976 Ligier debutó en Fórmula 1 con su modelo JS5 equipado con motor Matra V12. En 1977 ganó el Gran Premio de Suecia, y en 1978 tuvo una campaña interesante. No obstante los buenos resultados, Matra dejó la F-1 y en 1979 Ligier presentó el modelo JS11 con motor Ford Cosworth. Jacques Laffite ganó en Argentina y Brasil, y Patrick Depailler en España; el auto se convirtió en un clásico, tanto así que fue recogido como uno de los primeros Transformers (ver Mirage).

Su sucesor en 1980, el JS11/15, ganó en Alemania (Laffite) y Bélgica (Didier Pironi, que había reemplazado a Depailler). Estos éxitos motivaron el regreso de Matra, con la que ganaron en Austria y Canadá en 1981. 1982 fue un año de transición, con menos resultados pero aún siendo competitivos en ciertas instancias.

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El fin del milagro francés

1982 marca un punto bisagra en la historia de Ligier. El ascenso hacia la gloria de los autos azules había sido muy rápido, pero el éxito se sustentaba sobre pilares no del todo firmes. Una tarde de ese año, Guy Ligier explotó ante su personal, frustrado por la baja de nivel, y en diez minutos le renunció toda la estructura gerencial e ingenieril del equipo. Esto resintió decisivamente el devenir futuro del equipo.

En 1983 el equipo tuvo una campaña desastrosa, sin puntos, y en 1984 sumó apenas tres puntos. De la gloria al fracaso en un paso. A esta altura la prensa francesa criticaba ácidamente el hecho de que todos los sponsors del equipo eran estatales, debido a la cercanía entre Guy Ligier y el presidente francés Francois Mitterand. 1985 y 1986 mostraron un pequeño repunte, con algunos podios, motivado por el motor turbo Renault, pero 1987 vio una vez más el inicio de la caída libre. Ligier sumó cuatro puntos en los siguientes cinco años, llenos de no clasificaciones y de fracasos técnicos.

A esta altura Guy Ligier se dio por vencido y vendió su parte del equipo, en una vorágine que vio como propietarios a Tom Walkishaw y Flavio Briatore en distintos momentos de la década. Esto coincidió con un resurgimiento de Ligier, sumando 60 puntos y cinco podios en 1993-95. 1996 puso el broche de oro: en el Gran Premio de Mónaco de ese año llegaron apenas tres autos, y Olivier Panis aprovechó la oportunidad para dar a Ligier su primera victoria desde 1981, una victoria muy popular entre los nostálgicos de la F-1, pero que no tuvo el mismo sabor que las de antes; respecto del clásico 1979-80, este Ligier compartía apenas el nombre, un par de colores y la sede de Magny-Cours. El resto era un equipo más.

A fines de 1996, Ligier fue vendida a Alain Prost, que renombró el equipo como Prost Grand Prix, en un esfuerzo para poder recuperar la identidad de un gran equipo francés. La marca francesa sobrevivió con su negocio de vehículos de calle, pero en 2012 volvió a incursionar en el automovilismo de competencia, con un modelo para correr Le Mans y el Campeonato Mundial de Resistencia. Quizás algún día volvamos a ver un Ligier en una grilla de Fórmula 1.

 

 

 

 

 

 

 

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