Nueva pataleta de Hamilton enciende la F-1: Su equipo gana y él se enoja

Nico Rosberg ganó el Grand Prix de Mónaco, pero la lucha interna con su compañero de equipo Lewis Hamilton está acaparando todas las miradas en esta F-1 2014.

Guía de: Fórmula 1

Rosberg se impuso en una polémica carrera en el GP de Mónaco, aprovechando el hecho de largar en primer lugar. Y la pole position que consiguió el sábado parecía ser el origen del problema.

El tema es así. En los últimos instantes de la clasificación, cuando ya no quedaba más tiempo, Rosberg hizo el mejor tiempo, pero a continuación cometió un error que lo dejó cruzado en pista y que obligó a la aparición de las banderas amarillas. En ese momento Hamilton venía haciendo su vuelta más rápida y la situación le impidió mejorar su tiempo, consolidando la posición de privilegio para su compañero.

La cara que puso Hamilton en las fotos oficiales y la conferencia de prensa post-clasificación lo decía todo. Muy, muy serio, mientras Rosberg bromeaba y sonreía. Durante la carrera, lo mismo. Tras la victoria del alemán, el inglés no quiso saludarlo en el podio, en medio de una tensión incontrolable.

Foto: Internet

Hamilton dijo que “iba a responder como Senna” a esta situación, sin dejar para nada claro qué quería decir, pero insinuando toda clase de agresividades hacia su compañero. Rosberg se limitó a sonreír y decir que él no tenía problema alguno con nadie.

¿Cómo llegamos a esto?

Esto es algo que suele pasar cuando tenemos dos pilotos de primer nivel y un auto dominador. Pasó con Prost-Lauda, Prost-Senna, Prost-Mansell, Mansell-Piquet y otros tantos casos en la historia. Pero esta disputa en particular tiene su historia.

Trascendió que en la carrera anterior, en España, Hamilton modificó la configuración de su motor (en contra de las indicaciones del equipo) a una configuración más potente, lo que le sirvió para superar a su compañero, que usó la especificación indicada por Mercedes. Esto motivó una queja de Rosberg, y Hamilton se disculpó con su compañero por lo hecho.
Tras el incidente sabatino en Mónaco, Hamilton se convenció de que lo de Rosberg fue intencional y se negó a aceptarle disculpa alguna. No le volvió a hablar a partir de ahí, ni tampoco lo quiso saludar en el podio. Esto motivó la molestia de Niki Lauda, presidente del equipo, quien consideró la actitud del inglés una falta de respeto para con la marca germana, y afirmó que hablará con ambos en la semana con el fin de evitar que esta situación siga aumentando de tamaño.

Es evidente que la tensión rondará al equipo mientras sigan con su tranco imparable. Toto Wolff, director deportivo de Mercedes, dijo que “es como cuando dos hombres luchan por la misma mujer. Ahí no hay amistad que valga”, aludiendo a las buenas relaciones históricas entre ambos pilotos desde que fueron compañeros de equipo en karting a los quince años.

Ambos han tomado estrategias disímiles en esta guerra psicológica. Hamilton ha sido muy locuaz ante la prensa, mostrando fuerza y agresividad, incluso negando que sean amigos (como de hecho lo eran), diciendo que solo son colegas. Rosberg, en tanto, ha mostrado un rostro de alegría y serenidad, dando a entender que no tiene ningún temor a las bravatas de su compañero y que lo suyo será luchar con todo dentro de la pista y parecer un gentleman fuera de ella.

La lucha en Mercedes, al menos, le está dando al campeonato el sabor que este año ha escaseado dentro de la pista. Pero también es cierto que estamos a años luz de rivalidades como las mencionadas previamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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