¿Red Bull se va de la Fórmula 1? Versiones hablan de que vendería sus dos equipos

Red Bull podría estar sufriendo del "Síndrome Benetton", el problema que terminó sacando a la casa italiana de la categoría poco después de haber alcanzado su máximo éxito.

Guía de: Fórmula 1

En los últimos días ha sonado con fuerza el rumor de que el dueño de Red Bull se cansó de la Fórmula 1 y quiere vender sus dos equipos.

¿Puede ser cierto esto? Depende. En términos formales no, porque Red Bull tiene un contrato con la categoría que asegura su participación hasta el año 2020. Sin embargo, se ha dicho mucho recientemente que Dietrich Mateschitz, el multimillonario austríaco dueño de la popular bebida energética está pensando seriamente en dejar el deporte que lo ha hecho más famoso, vendiendo el equipo Red Bull y también Toro Rosso, el antiguo equipo italiano Minardi.

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Foto: Reuters

Si bien Christian Horner, jefe de equipo de Red Bull, negó toda afirmación al respecto, Helmut Marko (asesor y mano derecha de Mateschitz) dijo ue algo de verdad podía haber en esto.

El síndrome Benetton

Red Bull podría estar sufriendo del “Síndrome Benetton”, el problema que terminó sacando a la casa italiana de la categoría poco después de haber alcanzado su máximo éxito.

Benetton debutó como constructor en 1986 tras haber adquirido el equipo Toleman, del que antes fue auspiciador. El objetivo de tener un equipo y dejar de ser un simple auspiciador era mejorar el conocimiento de la marca en mercados (como el latinoamericano) donde la F-1 era muy conocida pero la marca Benetton no tanto. Tras varios años construyendo potencial y subiendo lentamente el nivel del equipo, en 1994 y 1995 ganaron el campeonato mundial de la mano de un joven Michael Schumacher. Fueron años gloriosos para el equipo angloitaliano, en los que consiguieron un nivel de exposición publicitaria altísimo y completaron todas las metas que se fijaron cuando compraron Toleman.

Pero luego ¿cual sería la siguiente meta? Schumacher se fue a Ferrari y los Benetton nunca recuperaron su competitividad. Es más, después de la partida del alemán hubo una sola victoria más, en 1996, y a partir de ahí buenas actuaciones parciales pero nunca luchar por una victoria y mucho menos por un campeonato. Sin embargo, el gasto en mantener el equipo era muy alto y la familia Benetton se dio cuenta que incluso volver a ser campeones no creaba ninguna sinergía mayor para la mecánica publicitaria de las otras actividades comerciales que tenían, y que por ello seguir en la F-1 tras tantos años ya no tenía sentido para su estrategia comercial como grupo. Por lo tanto, vendieron el equipo a Renault en 2000 y abandonaron definitivamente la F-1 tras veinte años como auspiciador y luego constructor.

¿Le sirve la F-1 a Red Bull?

Es una buena pregunta. Red Bull entró a la categoría como auspiciador de Sauber en 1996, y en 2004 compró el equipo Jaguar (que estaba en bancarrota) por un dólar. Trabajó muy duro durante años, reclutando a los mejores ingenieros y formando pilotos desde que tenían 13 o 14 años, hasta que uno de ellos llamado Sebastian Vettel ganó cuatro veces consecutivas el Mundial (2011-14) a bordo de los autos rojo y azul.

La marca austriaca auspicia múltiples actividades deportivas más, pero todas tienen el mismo eje temático: adrenalina, poder, juventud, energía, desafiar lo establecido y triunfar por sobre todas las cosas. En una F-1 dominada por Mercedes, que está en crisis de legitimidad entre los jóvenes por su arcaico manejo comunicacional, que se concentra en televisión prescindiendo de internet y las redes sociales, y (el punto clave) donde está gastando lo mismo (si no más) que cuando lo ganaba todo, y ahora solo pelea lugares secundarios, resulta difícil encontrar el atractivo que la F-1 actual pudiera tener para Mateschitz, que es un hombre mayor y seguramente querrá definir el futuro a largo plazo de Red Bull mientras se mantenga activo.

El mensaje actual de Horner y Marko es que la categoría debe cambiar si quiere seguir teniendo un espacio para ellos. Fuentes vinculadas al equipo ya admitieron que Renault hizo un acercamiento preguntando por Toro Rosso, ya que le gustaría volver a la categoría con chasis propio, como hicieron en 1977-85 y 2002-10. Toro Rosso solo existe para formar futuros pilotos de Red Bull, y si ese futuro no está claro resulta más lógico venderlo que mantener el gasto que implica.

El equipo principal es otra cosa. Red Bull no valía nada cuando Mateschitz lo compró, pero ahora es una tremenda empresa con muchos logros y que vale mucho dinero. Solo podría ser vendida a un constructor de peso. Y los únicos que parecen tener tanto el dinero como la motivación para hacer algo así en este momento son BMW y Volkswagen, que compiten de manera directa con Mercedes en el mercado.

BMW dejó la categoría en 2009 tras cuatro años bien agridulces de asociación con Sauber, en los que solo ganaron una carrera (con el polaco Robert Kubica. Cuando se fueron dijeron que la inversión era demasiado alta para lo que entregaba en términos de imagen y publicidad. Ahora, con los motores híbridos ultratecnológicos y la posibilidad de desafiar a Mercedes, BMW podría interesarse en una oportunidad como la que ofrecería Red Bull.

Lo mismo vale para Volkswagen, que es dueña de marcas como Audi y Porsche. Esta última parece más orientada a los autos tipo Le Mans, pero Audi contrató como consultor al ex jefe de equipo de Ferrari Stefano Domenicali, el que estaría sondeando los costos, ventajas y desventajas de un posible desembarco de Audi en la F-1, única competencia automovilística de nivel internacional (además de Indy Cars) en la que nunca ha corrido.

Habrá que esperar y ver. Si Red Bull encuentra la forma de competir y vencer a Mercedes, y encuentra el piloto joven y carismático que busca para seguir proyectando una imagen icónica a nivel publicitario, tiene asegurado su futuro en la F-1; de no ser así, posiblemente veamos un camino análogo al que tomó Benetton en su momento.

 

 

 

 

 

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