Renault: Una exitosa historia en la Fórmula 1

El constructor francés Renault ha alcanzado la victoria de distintas maneras desde 1977, cuando debutó. Conozcamos más de su historia e importantes logros en la Fórmula 1.

Guía de: Fórmula 1

Su debut causó impacto. Renault debutó en la F1 como constructor usando un motor turbocomprimido de 1500 cc, algo previsto por el reglamento pero que nadie utilizaba pues se consideraba que jamás serían tan competitivos como el motor atmosférico de 3000 cc. Y así fue en un principio: los motores turbo de Renault eran frágiles y se demoraban mucho en alcanzar el máximo de potencia, siendo constantemente superados por otros equipos. Recién dos años después de su debut, Jean Pierre Jabouille ganó en Francia ‘79, y todos comprendieron el potencial del turbo: cinco años después, virtualmente todos los equipos usaban motores turbocomprimidos.

Renault

Foto: Renault

Con Prost, el equipo Renault logró gran figuración.

En 1981 Alain Prost llegó para acompañar a René Arnoux, y la combinación se hizo muy competitiva. En 1983 Prost estuvo a punto de ganar el título mundial; decepcionado, partió a McLaren en 1984. Renault se quedó sin pilotos de primera línea y no volvió a ganar; a fines de 1985 cerró su participación en la F1 con quince carreras ganadas, aunque entregó motores durante un año más a Lotus y Tyrrell.

La era de oro

En 1989 regresó, pero no como constructor, sino sólo como proveedor de motores para Williams (1989-1997), Ligier (1993-94) y Benetton (1995-97). Con Williams ganaron cuatro títulos (Mansell, Prost, Hill y Villeneuve) y más de una cincuentena de carreras, y con Benetton sumaron un título más (Schumacher).

Cuando todavía estaban en el pináculo del éxito, sorpresivamente anunciaron su retiro con una curiosa explicación: habían ganando tanto que una victoria más daba lo mismo en términos de marketing y de calidad tecnológica, y el nulo impacto que estaban causando en la gente no justificaba la enorme inversión, al menos para el directorio y los ejecutivos más importantes del gigante francés.

Al fin, el título como constructor

Al cabo de apenas tres años dieron marcha atrás en su decisión. Ahora participarían nuevamente como constructores, comprando el equipo Benetton y preparando con calma su regreso, que se concretó en 2002. A fines de ese año, cometieron la “audacia” de dejar ir al inglés Jenson Button, de buen cometido en sus tres temporadas de F1, para reemplazarlo con un joven español que era una incógnita: Fernando Alonso.

Renault

Foto: EFE

Con Alonso al volante, Renault ganó dos títulos mundiales.

Con el hispano, el equipo Renault volvió a alcanzar la gloria. En Hungría 2003 volvió a ganar tras veinte años sin hacerlo, y en 2005 y 2006 consiguieron un bicampeonato que puso fin a los cinco años de dominación de Michael Schumacher en su Ferrari. Sin embargo, Alonso decidió partir y el equipo nunca pudo recuperar el mismo nivel que tuvo en esas dos temporadas. En 2008 Alonso volvió, desencantado tras una mala experiencia con McLaren, pero sólo al final de la temporada tuvo algún éxito, con dos victorias y un segundo puesto en las últimas cuatro carreras.

Tiempos modernos

2009 fue un año para olvidar: apenas un tercer lugar y una pole position. Para colmo, se destapó un escándalo: en el año anterior, el director del equipo, Flavio Briatore, habría obligado a su segundo piloto Nelson Piquet Jr. a darse un trompo a propósito en las estrechas calles de Singapur para forzar la salida del auto de seguridad, lo que con el juego de los repostajes permitió una de las victorias de Alonso en 2008.

A final de año la casa francesa volvió a aburrirse de la F1, pero esta vez eligió una salida peculiar: vendió el 75% del equipo a la empresa de Luxemburgo Genii Capital, aunque permitiendo que el equipo y el chasis siguieran llamándose Renault. Ya sin Alonso, que partió a Ferrari, Renault puso sus fichas en el polaco Robert Kubica y el debutante ruso Vitaly Petrov.

Sin tener un auto ganador, Kubica hizo excelentes carreras, y seria el líder indiscutido del equipo en 2011. A fines de 2010, entre tanto, Renault vendió el 25% que le quedaba al Group Lotus, heredero de la línea de autos de calle de la legendaria marca británica.

Sin embargo, Kubica no logró conducir el ahora llamado Lotus Renault GP; un gravísimo accidente en rally justo antes del inicio de la temporada lo dejó con múltiples fracturas y en recuperación durante todo el año. En su reemplazo llegó el alemán Nick Heidfeld, rápido y con mucha experiencia, pero que no ha logrado brindar el liderazgo que se esperaba de él. Petrov sigue insinuando más de lo que concreta, por lo que ya empezó a sonar para 2012 el nombre del francés Romain Grosjean, actual líder del campeonato de GP2 y con un breve paso por el equipo en 2009, tras el escándalo que sacó a Piquet y Briatore de la F1.

Sin embargo, hay razones para estar feliz: Renault también entrega los motores a Red Bull, los mismos que dieron el título 2010 a Sebastian Vettel y que dominan la F1 moderna. El próximo año agregará a Williams, por lo que es casi seguro que los franceses una vez más tendrán más éxito como proveedores de motores que como constructores, en lo que parece ser un sino inevitable de su presencia en la Fórmula 1.

Este es todo un clásico: la loca persecusión de la Ferrari de Gilles Villeneuve al Renault de René Arnoux en Francia ’79, en que ambos intercambiaron permanentemente el segundo lugar, y que es considerada hasta hoy una de las mejores carreras de la historia.

Más sobre Fórmula 1

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X