Satoru Nakajima, el mejor de los malos

De todos los pilotos que han llegado a la Fórmula 1 sin mérito alguno, el japonés Satoru Nakajima es uno de los que ha dejado un mejor recuerdo.

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Partamos de algo claro: Satoru Nakajima no es un gran piloto. Y tampoco lo era cuando llegó a la Fórmula 1. Pero diversas características lo hicieron popular, luego valorado, y finalmente recordado. Conozcamos algo más del primer piloto japonés en disputar una temporada completa de F1.

Un debutante poco juvenil

Satoru debutó en carreras de auto a los 20 años, en 1973. Durante los años siguientes corrió en distintas categorías, hasta que en 1981 ganó por primera vez el Campeonato Japonés de Fórmula 2, ganando cinco de los siguientes seis torneos. No tenía mayor experiencia fuera de su país; sin embargo, sus títulos locales de F2 habían atraído el interés de Honda, que lo designó piloto de pruebas para sus motores de Fórmula 1.

Satoru Nakajima

Foto: en.espnf1.com

Satoru Nakajima se ganó el respeto de toda la Fórmula 1.

Honda entendió rápidamente que promocionar un piloto japonés podía ser muy bueno para su imagen en casa, e hizo mucha presión para que Nakajima llegara a la F1. La oportunidad se dio en 1987; hasta ese entonces, solo Williams tenía los motores nipones, con Nigel Mansell y Nelson Piquet; ahora también Honda equiparía a Lotus, con Ayrton Senna y Satoru Nakajima, de 34 años, uno de los debutantes más viejos de la historia.

Su primera temporada dejó siete puntos, con un cuarto puesto en Gran Bretaña como mejor resultado; poco, si lo comparamos con las dos victorias y los 57 puntos de Senna. Sin embargo, al final de ese año hubo muchos movimientos: Senna se fue a McLaren, en dupla con Alain Prost y junto a Honda, que dejó Williams. Esa historia es sabrosa; aparentemente Frank Williams estaba aburrido del mal carácter de Piquet y quiso reemplazarlo con el italiano Michele Alboreto; pero Honda le dijo que el equipo ’88 tenía que ser Piquet y Nakajima, que llegaría reemplazando a Mansell. Sir Frank se negó con gran furia a aceptar que Honda viniera a imponerle los pilotos, por lo que Piquet se marchó a Lotus en reemplazo de Senna, Alboreto se quedó en Ferrari y Williams perdió a Honda, que se quedó con Lotus y McLaren. Y el reemplazante de Piquet en Williams fue Riccardo Patrese.

Una carrera de pocas luces

Esa temporada ’88 fue horrible para Satoru: su Lotus 100T era bastante deficiente como auto y él no ayudó mucho. No logró clasificar en Mónaco ni Detroit, y sumó apenas un punto, un rendimiento miserable considerando que el mismo motor ganó 15 de las 16 carreras del campeonato en dupla con el McLaren.

En 1989 siguió en Lotus, ahora con el motor Judd, y pareció que durante un buen tiempo las cosas no mejorarían: quedó fuera de la grilla en Mónaco, Canadá y Bélgica. Sin embargo, en la última carrera de ese año, vino su mejor actuación: bajo la intensa lluvia de Australia llegó cuarto, marcando el récord de vuelta y poniendo presión al Williams-Renault de Patrese, un auto nominalmente mucho más competitivo.

Si bien las cosas no habían salido muy bien en sus primeras tres temporadas en la Fórmula 1, Nakajima era un verdadero héroe en Japón, estrella de varios videojuegos y habitual participante de programas televisivos. En el resto del mundo su simpatía y humildad causó una buena recepción en equipos, pilotos y en los fanáticos, que paulatinamente fueron poniéndose de su lado.

En 1990 pasó a Tyrrell, sumando apenas tres puntos en la temporada y un durísimo accidente en Portugal, del que salió ileso. Siguió en 1991 en el equipo inglés, siendo instrumental en la llegada de motores Honda para Tyrrell; sin embargo, los resultados tampoco aparecieron, sumando apenas dos puntos por un quinto lugar en Brasil, la primera carrera del año.

Tras 74 carreras, y con casi 40 años de edad, Nakajima puso fin a su carrera en la F1. Sin embargo, siguió vinculado a Honda como piloto de pruebas de un abortado proyecto de F1 que la casa nipona pensó en asumir alrededor de 1994.

Posteriormente creó su propio equipo de Fórmula Nippon (la F3000 japonesa), el Nakajima Racing, de buen éxito en la categoría. Su hijo Kazuki llegó a la F1 con Williams en 2008, curiosamente de la mano de Toyota, el gran rival de Honda. Tras un 2008 promisorio y un 2009 decepcionante, Kazuki abandonó la F1 y volvió a Fórmula Nippon, donde corre hoy junto a su hermano Daisuke Nakajima.

¿Y el padre? El viejo Satoru sigue ahí, dirigiendo su equipo de F-Nippon y ayudando a formar a los pilotos japoneses del futuro. Y sigue siendo igualmente querido y recordado.

Aquí tenemos un simpático tributo a la campaña de Satoru en la F-1, con una canción increíblemente ochentera de fondo. ¿Alguien sabe cuál es y quién es el cantante?

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