Senna y Prost: la rivalidad infinita de dos grandes pilotos

El brasileño y el francés tuvieron la rivalidad más intensa de la historia de la Fórmula 1.

Guía de: Fórmula 1

Ayrton Senna y Alain Prost. Esos dos nombres marcaron una época en la F-1, a fines de los ’80 y principios de los ’90, donde lucharon intensamente por los títulos y la gloria, llegando a extremos que nunca se vieron en la categoría, ni antes ni después.

El comienzo de todo

Alain Prost llegó a la F-1 en 1980, con McLaren, pero pasó de inmediato a Renault, donde estuvo entre 1981 y 1983. Ganó sus primeras carreras con el equipo francés, y estuvo muy cerca de ganar el título ’83, campeonato en el que llegó segundo tras Nelson Piquet. Muy presionado en Renault, decidió volver a McLaren en 1984, que ahora era un equipo poderoso liderado por Ron Dennis, muy distinto al equipo de medianía de tabla en que había debutado cuatro años antes.

Senna Prost

Foto: El Mercurio

Ese año Prost llegó segundo una vez más, esta vez a medio punto de distancia (72 contra 71,5 puntos) de su compañero Niki Lauda. Sin embargo, en 1985 y 1986 ganó el título con McLaren, consolidándose como el piloto número uno del equipo. En 1987 llegó cuarto.
Senna, en tanto, llegó a la F-1 en 1984 con el modesto Toleman. Ese año hizo una proeza bajo la lluvia en Mónaco, adelantando a todos hasta que superó al líder… Alain Prost. Sin embargo, las autoridades decretaron la suspensión de la carrera por razones de seguridad (lluvia excesiva), y la clasificación quedó como era en la vuelta anterior. Ayrton fue segundo. Esa y otras buenas actuaciones lo llevaron a Lotus en 1985, donde permaneció hasta 1987.

Honda abastecía de motores a Lotus y Williams, pero una pelea con estos últimos los llevó a trasladar sus motores a McLaren. Los japoneses de Honda estaban interesados en tener a Senna con ellos, y el mismo Prost convenció a Ron Dennis de que fichara al brasileño, convencido de que sería un aporte al equipo para seguir en la senda de la victoria.

Un trago cada vez más amargo

El McLaren de 1988 fue, probablemente, el auto más dominador de la historia de la F-1 en relación a sus rivales. Una combinación de motor potente, un chasis legendario y dos grandes pilotos los llevó a ganar todas las carreras de la temporada, salvo Italia, donde Senna lideraba hasta dos vueltas antes de la meta: un toque con un rezagado lo dejó fuera de carrera y le dio la victoria en bandeja a la Ferrari de Gerhard Berger.

Senna Prost

Foto: El Mercurio

Ese año Prost acumuló 105 puntos y Senna 94, pero el reglamento solo contaba los once mejores resultados en 16 carreras, por lo que Senna se quedó con el título al sumar 90 puntos válidos contra 87 de Prost. Ese año fue relativamente tranquilo, aunque un par de veces el francés se molestó por ciertas maniobras de Ayrton.

En 1989 la rivalidad explotó con todo. Un incidente en San Marino, donde Senna no habría respetado un acuerdo previo sobre quién llegaba en primer lugar a la primera curva, inició uan escalada de conflictos que creó un ambiente horrible al interior de McLaren. Prost se sintió desplazado, ya que veía que Honda, Ron Dennis y el grueso de los mecánicos preferían a Senna. Molesto, firmó para Ferrari en 1990 a mitad de temporada, por lo que era público que el favorito del equipo para el título era Senna… aunque Alain iba sumando más puntos.

Tras polémicas varias, llegan a Japón, en la penúltima fecha; Prost con 76 puntos, y Senna con 60, aunque el francés ya tenía 11 mejores resultados y no solo sumaba si ganaba, por lo que si Senna ganaba esa carrera y la siguiente (en Australia) se quedaría con el título. Dominaba Prost seguido muy de cerca por Senna, cuando, a cuatro vueltas del final, Ayrton estiró la frenada al máximo y Alain no soltó la cuerda. Ambos se tocaron y quedaron varados en medio de la pista.

Prost se bajó del auto y caminó hacia boxes, mientras que Senna rogó a unos comisarios de pista para que lo empujaran. Así lo hicieron, y el brasileño retomó la carrera; pasó por boxes, cambió la trompa y salió como rayo a la caza del nuevo líder, el Benetton de Alessandro Nannini. Un par de curvas antes de la meta lo superó, consiguiendo la victoria.

En eso, el caos: Senna fue descalificado por saltarse una chicana (cuando los comisarios lo empujaron, se reintegró a la carrera por una vía de escape). Se cree que el que lo decidió fue Jean-Marie Balestre, el presidente francés de la FIA (Federación Internacional del Automovilismo), confeso admirador de Prost. El brasileño no pudo subir al podio, Prost ganó el título y Nannini ganó su única carrera en la F-1.

En la fecha siguiente, en Australia, seguía la polémica. Una lluvia torrencial hizo que Prost abandonara la carrera por decisión propia tras la primera vuelta; una victoria de Senna habría causado una polémica atómica, pero el brasileño chocó en la vuelta 13 (no se veía nada) y se acabó el campeonato para él, sellando el título para Prost.

Este es un video de lo ocurrido en Japón 1989. Juzguen ustedes mismos quién se equivoca.

En 1990, la Ferrari fue muy competitiva y ambos lucharon toda la temporada por la victoria, pero esta vez Senna llegó a Japón con 78 puntos contra 69 de Prost; si ambos abandonaban en una de las dos carreras y Prost ganaba la otra, de todas maneras Senna era campeón porque Prost debía descartar dos puntos conseguidos en Canadá, su 12º peor resultado.

Así las cosas, Senna gana la pole position, pero esta se colocó en el lado sucio de la pista. Senna fue a reclamarle a Balestre, sintiéndose perjudicado, pero este no le hizo caso y Ayrton decidió jugarse el todo por el todo. En la primera curva aceleró a fondo, Prost no lo vio (o no creyó que iba a hacer algo así) y ambos siguieron de largo hacia fuera, en algo muy semejante a lo que pasó el año anterior, aunque ahora el campeón fue Senna.

Acá está la largada de Japón 1990. Aquí el mismo Senna confesó, tiempo después, que salió disparado a salir en punta tras la primera curva, pasara lo que pasara (y pasó).

Un final con reconciliación

De ahí en adelante la rivalidad se mantuvo, pero en un tono más bajo. La Ferrari ’91 era pésima y Prost fue despedido antes de la última carrera por decir que se sentía como “manejando un camión”. En 1992 Prost no compitió, pero firmó para Williams en 1993.

Ayrton también quería ir a Williams, pero se topó con la sorpresa que el contrato de Prost prohibía que él llegara como compañero de equipo. A regañadientes siguió en McLaren, haciendo un gran campeonato ’93 pese a ya no tener los motores Honda. Prost, en tanto, aprovechó el increíble poderío del Williams-Renault para ganar su cuarto título mundial. Sin embargo, descubrió que su contrato no prohibía la llegada de Senna para 1994 (era solo para 1993) y, al enterarse de que el brasileño había firmado con Williams, decidió retirarse definitivamente de la Formula 1.

Esto causó un profundo impacto en Senna. Descubrió que vencer a Prost, no obstante todas las peleas que tuvieron, era su gran motivación en la Fórmula 1, y que ahora, sin el francés, todo tenía otro sabor. Prost se vio sorprendido por las manifestaciones de aprecio del brasileño tras su retiro, y el ambiente entre ambos mejoró ostensiblemente. Pero no duró mucho: tres carreras tras el retiro de Alain, Ayrton encontró la muerte en Imola, la misma pista que detonó el conflicto entre ambos en 1989.

Prost fue uno de los que llevaron su ataúd cuando fue enterrado.

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