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Entendiendo la exposición en Fotografía (1ª parte)

No se confunda: este artículo no se trata de exhibiciones de fotografía en una galería, sino de cuanta luz recibe nuestro sensor o película. Entender de qué depende esta exposición, nos permitirá comenzar a dominar nuestra cámara.

¿Le ha sucedido que algunas de sus fotos aparecen desagradablemente “oscuras”, o por el contrario, muy “claras”? ¿De qué depende esto y cómo controlarlo? ¿Cómo puedo manejar la cantidad de luz que entra a la cámara? ¿Qué consecuencias tendremos? Éstas son preguntas que buscaremos responder en esta serie de artículos.

Primeramente, definamos algunos conceptos:

Exposición : es la cantidad de luz que recibe el sensor de una cámara digital, o un fotograma de un rollo en una cámara análoga. Para que esta cantidad sea la adecuada, disponemos de factores que podemos modificar, los cuales están en función de la luminosidad ambiente, la que debe ser medida mediante un fotómetro o exposímetro, instrumento que está dentro de nuestras cámaras (aunque para uso profesional se dispone de fotómetros externos o de mano).

Lo anterior es de crucial importancia, pues para que se forme la imagen, tanto sensores como películas pueden ser estimulados sólo en rangos reducidos de luminosidad. Al hacerlo en el intervalo adecuado, lograremos una exposición correcta, la cual entregará una imagen con detalles y equilibrio tonal.

Imagen subexpuesta,  exposición correcta y sobre expuesta

Foto: Rodrigo González Lillo

De izquierda a derecha: imagen subexpuesta, imagen correctamente expuesta, imagen sobre expuesta

Sobre exposición : Sucede cuando el sensor (o la película) recibe más luz del nivel para el cual está hecho. La sobre estimulación genera zonas con un color blanco como respuesta, donde no vemos detalle alguno. La imagen se ve “deslavada”.

Subexposición : Es el caso contrario. Cuando la estimulación luminosa no es suficiente, el resultado visible será la presencia de zonas con un color negro sin detalles. La imagen se ve “empastada”.

El Histograma

En fotografía digital disponemos de una herramienta muy útil: el histograma. De manera muy simple, podemos decir que se trata de un gráfico que indica la presencia de zonas oscuras (negros o sombras) a la izquierda, tonos medios en su parte central, y zonas brillantes (blancos o luces) hacia la derecha; tal como vemos en la siguiente imagen:

histogramas en photoshop

Foto: Rodrigo González Lillo

Histogramas en Photoshop, correspondientes a las tres fotografías anteriores. Una exposición correcta (al centro) presenta mayor balance respecto a las imágenes subexpuesta (izquierda) y sobre expuesta (derecha). En el último caso, el histograma termina abruptamente: existe una pérdida irreversible de información por sobre exposición.

El histograma de una imagen está presente en muchos modelos avanzados de cámaras digitales, y en gran parte de los programas de edición digital, como Photoshop. En dicho software, se activa seleccionando “Niveles” desde el menú “Imagen”.

fotografía nocturna de la torre entel - con histograma

Foto: Rodrigo González Lillo

En fotografía nocturna, y en casos de alto contraste, el histograma deja de presentar su información al centro: esta imagen está compuesta principalmente por pixeles de tonos oscuros, carece de tonos medios, y presenta unos pocos pixeles en sobre exposición

Cuando la cámara cuenta con dicha herramienta, resulta muy conveniente chequearla tras realizar algunas tomas, pues sabremos si la fotografía presenta sombras sin detalles, luces “reventadas” sin detalles, o si la imagen se muestra equilibrada en sus tonos.

Cabe destacar que podremos denominar a una exposición como “correcta”, cuando veamos que el histograma está distribuido de manera homogénea. Sin embargo, existen situaciones especiales en que una fotografía expuesta correctamente, presentará un histograma que se distribuye hacia sus extremos. Tal es el caso de escenas muy contrastadas, como las fotografías de contraluces, o la fotografía nocturna.

¿Es posible controlar la exposición?

Sí, pero no todas las cámaras lo permiten.

Las cámaras con opción manual de exposición (típicamente señalizada con una “M”) nos permiten controlar el 100% de los factores de exposición. Si su cámara dispone de esta modalidad, siéntase afortunado, pues podrá hacer lo que usted quiera, y no lo que la cámara le imponga.

Por el contrario, las cámaras automáticas controlan el 100% de la exposición, es decir, mediante una evaluación de la luz presente, el chip interno interpretará dicho valor como una combinación de factores de exposición. Dependiendo de cuan “inteligente” sea la cámara, podrá resolver con cierto éxito muchas situaciones, pero en condiciones complejas (como por ejemplo, la presencia simultánea de luces brillantes y sombras), el automatismo nos podría entregar resultados poco deseados. Para solucionar parte de estos problemas, las cámaras automáticas modernas presentan algunos programas para situaciones específicas: retratos, paisaje, movimiento, etc.

dial con opciones de exposición

Foto: Rodrigo González Lillo

Dial con opciones de exposición en una cámara electrónica. A la izquierda vemos los modos automáticos, y a la derecha vemos el modo manual (M) y los modos semiautomáticos

En un nivel intermedio están las funciones semiautomáticas, que nos permiten dejar fijos dos factores de exposición, permitiendo que la cámara calcule el tercero. Dicha opción resulta conveniente cuando necesitamos reaccionar con rapidez, pero necesitaremos aprender cual factor dejar fijo, y que valor darle según sea la situación a la que nos enfrentemos.

¿Cuáles son los factores que controlan la exposición?

Son tres:

  • Tiempo de obturación
  • Apertura (o abertura) del diafragma
  • Sensibilidad

Veremos cada uno en detalle, y como combinarlos, en el siguiente artículo.

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