Argentina sufre humillante derrota ante Brasil y su futuro pende de un hilo

El conjunto de Edgardo Bauza volvió a mostrar su peor cara y rozó el ridículo en el clásico ante Brasil, que se impuso con un aplastante 3-0.

Guía de: Fútbol Argentino

Ideas. Juego asociado. Inteligencia. Actitud. Reacción. Todo eso le faltó en la noche de este jueves al seleccionado argentino en Belo Horizonte, por la undécima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. Brasil lo superó en todas las líneas y no le tuvo piedad a una “Albiceleste” que no estuvo a la altura y que se encuentra en una situación crítica pensando en la clasificación al Mundial 2018.

El técnico Edgardo Bauza apostó por un estéril sistema 4-4-2, buscando equilibrio defensivo, controlar a los habilidosos atacantes brasileños y esperar un milagro del astro Lionel Messi de cara al arco de Alisson, que pasó una noche con muy pocos sobresaltos. Nada de ese planteo salió como el “Patón” lo esperaba: el “doble-cinco” no tuvo la capacidad de dar el primer pase, con un Javier Mascherano más caracterizado por la recuperación que por el juego y un Lucas Biglia muy alejado del nivel con el que brilló en el Mundial 2014.

Coutinho y Neymar festejan, mientras Otamendi se lamenta.

Coutinho y Neymar festejan, mientras Otamendi se lamenta.

Así, los hombres de ofensiva de Argentina tuvieron pocas oportunidades de asociarse. Ángel Di María nunca pudo explotar su velocidad por la banda izquierda; Gonzalo Higuaín, una sombra de aquel gran goleador que supo ser con la camiseta celeste y blanca; Sergio Agüero, ingresado en el segundo tiempo, mostró muchas intenciones y poco fútbol; y Messi, sin socios que lo acompañen, no tuvo la precisión que suele mostrar cada vez que pisa el césped.

A Brasil le alcanzó con muy poco para aplastar a este pobre seleccionado de Bauza. Su mayor virtud, tal vez, haya sido la contundencia: ante el primer error defensivo de Argentina, que se encontró desconcentrado en un saque lateral, Philippe Coutinho le rompió el arco a Sergio Romero. De esta manera, a los 25 minutos del primer tiempo se rompió el esquema que el “Patón” había trazado en el pizarrón.

Además, el equipo de Tite tuvo a un muy inspirado Neymar, quien cada vez que tocó la pelota hizo temblar a sus oponentes. A diferencia de Messi, tragado por el mediocampo “verdeamarelho”, la estrella brasileña pudo mostrar todo su talento y hasta se dio el lujo de marcar el segundo tanto del partido, sobre el cierre del primer tiempo, definiendo con sutileza solo frente al arquero.

La etapa complementaria fue un concierto del equipo local y una exhibición de nervios e impotencia de su oponente. Paulinho, a los 13 minutos, cerró un 3-0 aplastante a favor de Brasil, que en cada contragolpe amenazó con estirar la ventaja frente a una lenta y desorganizada defensa, que en la mayoría de las ocasiones quedó mal parada.

Algún intento individual de Messi y nada más. Esa fue toda la muestra de amor propio que ofreció Argentina, que volvió a exhibir un paupérrimo rendimiento y preocupa de cara al futuro. El sexto puesto de la tabla de posiciones de las Eliminatorias Sudamericanas es un reflejo fiel de las carencias de un equipo rico en talento, pero pobre en desempeño. Sin rumbo, sin juego, sin ideas claras, el abismo está cada vez más cerca.

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