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Arquero manco atajó en Argentina: Una historia única del fútbol mundial

Ante la falta de arqueros, el fundador y lateral derecho de un equipo atajó durante tres partidos, aunque no reunía las condiciones necesarias para el puesto.

 

revistauncanio.com.ar

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“Si quieren les doy una mano… dos ya saben que no puedo”. La impensada y graciosa oración nació de los labios de Winston Coe, lateral derecho y al mismo tiempo fundador de Barracas Athletic, equipo que hoy no existe más.

Con estas pistas, es fácil caer en la cuenta de que se trató de una historia inverosímil pero real que formó parte del asombroso pasado del fútbol argentino.

En el deporte hiperprofesional de estos días, con las cámaras de televisión y las redes sociales en la cancha, el vestuario y hasta en ocasiones las casas de los protagonistas -sin mencionar los rápidos memes que recorrerían las pantallas de computadoras y smartphones-, que un arquero ataje sin uno de sus brazos sería irrealizable.

Pero la curiosa situación de la que Coe fue protagonista sucedió en 1906, previo a que se dé comienzo al torneo de Primera División de ese año y tan solo 15 años después de disputado el primer torneo de fútbol argentino en la historia.

José Buruca Laforia, el arquero que custodiaba la valla de Barracas Athletic, se marchó a Alumni, dejando indefensa la portería. La escasez de tiempo por el inminente arranque del certamen dejó sin opciones al primero de estos equipos.

La prueba infructuosa de otros integrantes del plantel derivó en la iniciativa que terminó tomando forma durante tres partidos, el primero de ellos ante Estudiantes de Buenos Aires: Coe se hizo cargo de la responsabilidad con la ausencia de su brazo izquierdo. Increíble.

Barracas Athletic perdió por 2 a 1, pero la paradójica figura de ese choque fue… Winston Coe. El diario La Prensa, con el estilo acartonado que distinguió a la época en la que se desarrolló el partido, narró acerca de las alternativas del mismo que “muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una”.

Además, agregó sobre la actuación del guardameta que “su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio”.

Luego, el andar del equipo cayó en picada, con derrotas por 11 a 0 ante Reformer y 5 a 0 frente a Alumni -que se quedó con los servicios de Buruca Laforia- aunque los matutinos, una vez más, dieron cuenta de una actuación sobresaliente de Coe, sin el cual las derrotas hubieran resultado más abultadas aun.

El hecho, ocurrido en el fútbol profesional en la Argentina a principios del siglo pasado, recuerda al potrero o a aquellos “picados” informales en los que se convoca a quien se tiene cerca, en los que se suele mandar al “gordito” al arco y en los cuales se cuenta con botines descocidos, medias rotas o pelotas de trapo.

 

 

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