Descendió Arsenal de Sarandí: Así se derrumbó el imperio de los hermanos Grondona

El humilde club de Sarandí llegó a Primera División en 2002, luego de lo cual consiguió tres títulos argentinos y dos internacionales.

Guía de: Fútbol Argentino

Hace 16 años llegaba a la Primera División un club que, hasta ese momento, sólo era reconocido por su vinculación con el apellido más poderoso del fútbol argentino. Arsenal de Sarandí, el equipo fundado por los hermanos Julio y Héctor Grondona, estuvo desde 2002 codeándose con los grandes de la máxima categoría, hasta que este fin de semana sonó el despertador  y el sueño se acabó: la humilde institución que tanto respeto ganó en la última década y media volverá al Torneo Nacional B.

Arsenal perdió la categoría tras 16 años en Primera.

Arsenal perdió la categoría tras 16 años en Primera.

Con apenas 13 unidades en 21 partidos, Arsenal redondeó una campaña espantosa, razón suficiente para ratificarse su descenso cuando aún restan disputar seis fechas. Lo cierto es que la debacle de la institución del Viaducto comenzó en 2015, casualmente, seis meses después de la muerte de Julio Grondona.

Tres temporadas en el fondo de la tabla explican en números la pérdida de categoría del “Arse”. Lo que quedará en consideraciones individuales es si el club tocó fondo al perder a su máximo exponente del sillón de la Asociación del Fútbol Argentino.

El empate que determinó el descenso de Arsenal:

 

Los días de gloria

Con o sin Grondona, es innegable que Arsenal ganó partidos épicos y torneos increíbles desde la humildad y el trabajo. A partir de su ascenso a Primera en 2002, el club siguió una línea de seriedad que posteriormente le valdría las tapas de los diarios argentinos y continentales.

Desde el Viaducto no se conformaron con el simple hecho de jugar en la máxima categoría y se plantearon subir peldaños de a poco. La primera gran alegría llegó en la Copa Sudamericana 2007, contra todos los pronósticos.

Arsenal eliminó a River en las semifinales de la Sudamericana 2007:

Arsenal pisó fuerte en Brasil, dos veces en México, en el Nuevo Gasómetro y en el Monumental de Núñez para consagrarse campeón en el Cilindro de Avellaneda, frente al América, con aquella conmovedora aparición de Martín Andrizzi a siete minutos del pitazo final. Los más memoriosos sabrán que aquella noche el carismático equipo de Gustavo Alfaro atrajo al estadio a hinchas de todas las camisetas argentinas para alentar al modesto club del conurbano sur.

La inesperada aparición internacional del “Arse” le valió el pasaje para la Recopa Sudamericana 2008, donde puso en serios aprietos al poderoso Boca Juniors. Finalmente, a pesar de haber asustado al gigante en la mismísima Bombonera, no pudo levantar el trofeo.

El gol que le dio a Arsenal su primer título continental:

 

El elenco dirigido en aquel entonces por Daniel Garnero tuvo revancha ese mismo año, nada menos que en Japón, y se volvió de su primer periplo intercontinental con la Suruga Bank en el bolso. El oportuno gol de Carlos Casteglione, a cinco minutos del final, le valió el triunfo por 1-0 ante Gamba Osaka.

El respeto obtenido no tenía límites y ya se expandía a través de las fronteras, de los países, de los continentes. Boca, River, Racing e Independiente ya no veían a Arsenal con la compasión que los ricos le pueden tener a los pobres. Ahora lo miraban cara a cara.

No obstante, aún quedaba una deuda pendiente: consagrarse como el mejor equipo de Argentina. Y el festejo máximo llegó en el Torneo Clausura 2012. 

Arsenal campeón del Clausura 2012:

 

Gol de Casteglione para la consagración en Japón:

 

Boca parecía encaminarse hacia un nuevo título, pero el “Arse” le tenía preparado un cachetazo inolvidable. En la anteúltima fecha, una vez más con Alfaro en el banco de suplentes, el conjunto del Viaducto ganó 3-0 en la Bombonera y le quitó al “Xeneize” la punta. Una semana después, superó 1-0 a Belgrano para coronarse campeón nacional.

Y para despejar las dudas, en noviembre de ese año se quedó con la Supercopa Argentina al imponerse una vez más ante Boca Juniors en la definición por penales (4-3), tras igualar sin goles en los 90 minutos.

El arquero Cristian Campestrini levanta el trofeo del Clausura 2012.

El arquero Cristian Campestrini levanta el trofeo del Clausura 2012.

Arsenal vence a Boca en la Supercopa Argentina 2012:

 

El decaimiento y el descenso

El fallecimiento de Julio Grondona, a mediados de 2014, coincidió con el “comienzo del fin” para Arsenal. En el certamen de 2015, el equipo perdió 17 de los 30 encuentros disputados, quedando así en la antepenúltima colocación, con apenas 27 puntos.

Al sostenerse en Argentina el sistema de promedios para determinarse los descensos, el “Arse” sentía alivio. Sus temporadas anteriores habían sido lo suficientemente aceptables como para sobrevivir a un año de transición.

El equipo levantó en el primer semestre de 2016, en el que terminó cuarto en su zona, con 27 puntos en 16 presentaciones. El futuro parecía sonreírle nuevamente al Viaducto, pero errores dirigenciales y campañas deportivas lamentables arrastraron al club hacia el abismo.

Julio Grondona, uno de los fundadores de Arsenal.

Julio Grondona, uno de los fundadores de Arsenal.

En el torneo 2016-2017, sumó apenas 27 unidades en 30 partidos jugados. Una nueva cosecha escasa, que llevó al “Arse” a coquetear con el fantasma del descenso.

El margen se le había acabado al club, que necesitaba enderezar el rumbo o afrontar su destino en el Nacional B. La actual campaña está siendo aun peor que las anteriores y Arsenal deberá comenzar de nuevo en la Segunda División.

Sin peso en AFA, sin un proyecto deportivo que se acople a sus épocas más gloriosas, sin un plantel que le permita brindar cara a cara con los gigantes del continente, Arsenal tocó fondo y buscará salir. Es cierto que ya no está Don Julio para tenderle una mano, así como tampoco estuvo en la Bombonera para doblegar a Boca, ni fue el autor de ese mágico zurdazo en aquella noche del Cilindro, ni en la cabeza de Casteglione para perpetuar el nombre del club en Japón.

El nuevo desafío del “Arse” es claro: resurgir de sus cenizas lejos de las miradas suspicaces que ven a Grondona en cada título, cada victoria, cada gol y cada abrazo.

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