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La historia del famoso futbolista argentino que jugó un partido totalmente ebrio

René Houseman, emblema del club Huracán, admitió haber jugado en la década del '70 un partido en total estado de ebriedad. Aun así, marcó un gol.

René Houseman conjugó a lo largo de su vida que hoy lleva 62 años, una serie de episodios particulares que merecen ser revisados. Algunos de ellos pueden ser fácilmente recordados, como fue haber sido uno de los elegidos que dieron la vuelta olímpica en el mundial de Argentina 1978 -convirtiéndole un gol a Perú-. Existen otros, menos conocidos y sorprendentes, que vale la pena develar.

Como datos salientes de su carrera deportiva, debutó en el club Defensores de Belgrano pese a que era hincha de Excursionistas, su clásico rival y donde en 1985 colgó los botines. Además, jugó en el Club Atlético Huracán, famoso equipo de la Ciudad de Buenos Aires pero que tan solo logró un título, el Metropolitano de 1973, con Houseman dentro de su staff.

Es en ese club donde el extremo o wing derecho, quizá uno de los mejores que naciera en suelo argentino, vivió la situación más increíble de sus años como futbolista profesional, reconocida por el propio protagonista: haber jugado un partido totalmente borracho.

René "el Loco" Houseman, posando con la camiseta de Huracán / anotandofutbol.blogspot.com

René “el Loco” Houseman, posando con la camiseta de Huracán / anotandofutbol.blogspot.com

Más sorprendente aun es que bajo esa condición, le anotó un gol a otro de los mejores en su puesto, el famoso arquero Ubaldo Matildo Fillol. Fue en la 27º ronda del torneo Metropolitano de 1975, jugada el 22 de junio de ese año. El “Pato” atajaba para River Plate, que se convertiría en campeón tras 18 años de sequía.

Las concentraciones previas a los partidos, de donde surgen las más increíbles anécdotas futbolísticas, eran y son utilizadas para ultimar detalles. Las mismas reúnen a los planteles profesionales y aíslan a los jugadores de sus familias

Claro, no contaban en décadas anteriores con los adelantos tecnológicos de hoy en día, como son los smartphones y las consolas de videojuegos, convertidas en la actualidad en un verdadero clásico de esas concentraciones. Entonces, debían buscar otro camino que los llevara a la diversión.

Y el “Loco” Houseman encontró el más arriesgado de todos: “Escaparse” para asistir al festejo de cumpleaños de su hijo Diego (cumplía 1 año) bajo la promesa de volver. Sin la proliferación de medios de comunicación de los tiempos que corren y que hubieran realizado casi con seguridad una guardia periodística en su casa, el jugador aprovechó para tomarse más tiempo y retomar el contacto con su club… al día siguiente.

Así lo admitió el propio protagonista: “¡Cómo no me voy a acordar! Es como si fuera hoy. Era el cumpleaños de mi hijo. Festejé hasta las 10 de la noche, hora en que me vinieron a buscar para ir a concentrarme. Pero como era muy temprano, les dije “dejenmé hasta la 1″, y me dejaron. A la 1 en punto me vinieron a buscar de nuevo”.

El mismo engaño que demostraba en la cancha como futbolista, lo puso en práctica para sortear la responsabilidad con el club: “Me fui, pero acusé que había dejado las llaves del auto en la casa. Así que les dije que se quedaran tranquilos, que ya volvía a la concentración… y volví, sí, a las 11 de la mañana, totalmente en pedo (borracho). Si hasta casi me hacía pis encima”.

Incluir a un jugador bajo ese estado parecerá inverosímil y hasta sonará irrespetuoso para con sus compañeros en el fútbol moderno. Pero el 22 de junio de 1975, René Houseman convirtió el gol con el que Huracán empató 1 a 1 ante River Plate, y según el delantero, “metí el gol, pedí el cambio y me fui a dormir. No daba más”.

¿Cómo reaccionaron los hinchas cuando Houseman salió? Lo ovacionaron estruendosamente: “Y chupe, chupe, chupe, no deje de chupar, el Loco es lo más grande del fútbol nacional”.

“Fue el único partido que jugué de este modo, después nunca más, y como consejo no le recomiendo a nadie jugar en esas condiciones”. Un gran personaje del fútbol argentino por la magia que enseñaba dentro y la polémica que generaba fuera de las canchas.

 

 

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