La magia de Messi apareció en el momento justo para resucitar a Argentina

Un golazo y dos asistencias del astro del Barcelona le dieron al equipo de Edgardo Bauza la victoria por 3-0 frente a Colombia.

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El reloj marcaba 10 minutos cuando Lionel Messi acomodó el balón en el césped del Bicentenario de San Juan. Su zurda acarició la pelota por encima de la barrera de futbolistas “tricolores”, con una precisión quirúrgica: el esférico superó la volada del arquero David Ospina, tocó el travesaño y picó adentro del arco: 1-0. Argentina lo necesitaba como oxígeno.

No fue suficiente. El segundo acto de la obra fue protagonizado por el Messi del Barcelona, el que empieza por la banda y encara hacia el centro, hasta la línea del área rival. Su jugada característica. Así, superó la marca de Wilmar Barrios y colocó una asistencia magnífica a la cabeza de Lucas Pratto, quien definió con categoría: 2-0, a los 23 minutos. El triunfo ya estaba encaminado y Colombia no reaccionaba.

Hubo tiempo para un epílogo. Al encuentro le quedaban seis minutos, cuando la “Pulga”, a pura actitud, robó la pelota en ataque, llegó hasta el fondo y cedió para que Ángel Di María la empuje al arco semivacío: 3-0. Partido definido.

¿Alguien dudaba de que la magia estuviera intacta? ¿Alguien podía discutir que la llave para que Argentina saliera de la crisis estaba en la pierna izquierda de Messi? Porque el nerviosismo, los fantasmas del 0-3 en Brasil, el miedo a seguir cayendo en la tabla, el murmullo del público eran obstáculos de hierro que, con el correr de las agujas, tenderían a fortalecerse. Era indispensable ahuyentar todas las sombras que acechaban a este plantel. La clave estaba en su magia.

Messi, de tiro libre, abrió el marcador.

Messi, de tiro libre, abrió el marcador.

El capitán recuperó la memoria este martes, por la fecha 12 de las Eliminatorias. A partir de su fútbol, volvió a ser el líder espiritual de este golpeado equipo argentino. Messi se cargó el peso de la responsabilidad sobre su espalda. Y gracias a eso, sus compañeros se sintieron más livianos: Javier Mascherano volvió a ser un león en la mitad de la cancha; en la defensa, más allá de algún sobresalto y un par de desconcentraciones, reinó la calma; Ever Banega y Lucas Biglia pudieron poner la pelota bajo el botín y distribuirla con tranquilidad; y Di María se pudo desahogar con el tanto que cerró la goleada.

También hubo aciertos del técnico Edgardo Bauza, de quien se  sospechaba que podía dejar el cargo ante un resultado adverso. Las estrellas del fútbol europeo Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero, al banco de suplentes desde el inicio; el “Oso” Pratto, la gran apuesta del entrenador, complicó toda la noche a la improvisada zaga central visitante (Jeison Murillo-Davinson Sánchez), tuvo olfato de goleador y se dio el gusto de escuchar la primera ovación a su nombre con la camiseta “albiceleste”.

Argentina subió al quinto puesto de la clasificación.

Argentina subió al quinto puesto de la clasificación.

La rápida apertura del marcador le rompió los planes a Colombia. El estratega José Pekerman pensó un encuentro muy táctico, con orden defensivo y la idea de golpear de contraataque, aprovechando la velocidad de Juan Cuadrado, el talento de James Rodríguez y el oportunismo de Radamel Falcao. No obstante, el equipo “tricolor” no tuvo argumentos para reaccionar ni para frenar al “10” argentino, que por la banda derecha hizo sufrir constantemente a Eder Álvarez Balanta.

Es que cuando Messi está inspirado, ¿cómo se hace para detenerlo? Cuando la crisis golpeó más duro a la selección argentina, el capitán sacó a relucir todo lo que lo hace diferente al resto de los mortales y le dio a la “Albiceleste” un poco de oxígeno: ahora, el equipo de Bauza subió al quinto puesto de las Eliminatorias, está en zona de repechaje y se permite encarar 2017 con otro semblante. El capitán mantiene a Argentina con vida.

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