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River Plate campeón de la Copa Libertadores: Las razones de una campaña ascendente

Luego de sufrir en la fase de grupos y depender de otros resultados para clasificar, el equipo argentino revirtió todas las dificultades y gritó campeón.

River Plate es pura fiesta tras lograr su tercera Copa Libertadores, aunque también es desahogo por haber sufrido más de la cuenta para acceder a los octavos de final: llegó al último partido de la fase de grupos sin triunfos y dependiendo de una victoria de Tigres (sí, casualmente el rival en la final) para asegurarse un boleto en la siguiente instancia.

Luego de ese momento de gran incertidumbre y de “clasificar por la ventana”, como el propio entrenador Marcelo Gallardo declarara en su momento, todo fue ganancia para el equipo argentino, más allá de que el camino hasta la soñada final le tendría preparados más escombros. Es que en octavos de final enfrentó ni más ni menos que a Boca, que llegaba al duelo superclásico con un presente futbolístico auspicioso.

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Increíblemente, un hincha del xeneize, Adrián “Panadero” Napolitano arrojó gas pimienta a los jugadores de River en el entretiempo del partido de vuelta, lo que provocó lesiones en los futbolistas y derivó en la eliminación automática de Boca y el pase a cuartos de final del “Millonario”. River allanó su camino “gracias” a la estupidez de un sujeto que creyó que atentar contra la integridad física de sus rivales le otorgaría algún tipo de beneficio.

Superados los inconvenientes fundamentalmente en la vista de los jugadores, llegó el turno del Cruzeiro, equipo brasileño que, fiel al estilo actual del fútbol de ese país, no representaba precisamente el “jogo bonito”. Sin embargo, River pareció sentir el impacto por los incidentes sufridos en la Bombonera y lució perdido en la cancha en el partido de ida, cayendo por 1 a 0 y obligándose a una victoria por dos goles o, al menos, por 2 a 1 haciendo uso del “gol de visitante” en la vuelta.

Cuando una vez más las chances del conjunto del barrio de Núñez, en Buenos Aires, pendían de un hilo, apareció el grupo de jugadores que sabe enfrentarse a situaciones complicadas y barrió del Mineirao al Cruzeiro al golearlo por 3 a 0. Semifinales a la vista.

Guaraní, humilde pero áspero equipo paraguayo, eliminó a Racing y pretendía, al igual que en la Copa Libertadores anterior, clasificar a un equipo de Paraguay a la final. Y fue realmente complicado: recién promediando el segundo tiempo y a partir de una pelota parada, River encontró la apertura del marcador que significó un verdadero alivio para luego, con una genialidad del uruguayo Rodrigo Mora (picó la pelota que se metió rozando el travesaño) selló un importante 2 a 0, consolidando el ansiado pase a la final con un trabajado empate por 1 a 1 en Asunción.

Tigres en la mira

La final encontró nuevamente a Tigres, equipo mexicano que intentó llevar la copa por primera vez afuera de Sudamérica y para lograrlo contrató al delantero francés Pierre Andre Gignac del Olympique de Marsella: con el fin de convencerlo de firmar el contrato, lo invitaron durante 10 días, junto a 10 amigos, a las paradisíacas playas de Cancún, además de ofrecerle un jugoso contrato de 5 millones de dólares por temporada. Mucho dinero, poco fútbol.

Lo dicho: River sabe jugar los partidos decisivos, los que marcan historia, los que definen campeonatos, en base a sobreponerse a situaciones traumáticas y las complicaciones ya sea por lesiones, por jugadores que decidían alejarse del equipo, como el delantero colombiano Teo Gutiérrez y el mediocampista Ariel Rojas, o por suspensiones.

Especialmente Gallardo, el entrenador, entiende el juego y planificó en consecuencia, con un grupo que entendió su mensaje de fortaleza a la perfección y manejó la serie ante el conjunto de Monterrey superándolo en los aspectos físico y psicológico. No tanto, es cierto, en el puramente futbolístico.

Lo cierto es que luego del 0 a 0 en Nuevo León, River no dejó dudas: 3 a 0 para gritar campeón después de tantos imponderables (19 años mediante) y ahora, gracias a haber ganado también la Copa Sudamericana, lo espera un largo viaje a Japón para enfrentar al Gamba Osaka -vencedor de la Copa Nabisco- para disputar la Copa Suruga Bank.

Por supuesto, del 10 al 20 de diciembre se deberá presentar nuevamente en tierras niponas para jugar el Mundial de Clubes, donde muchos, si bien primero tendrá que superar las semifinales, dan por descontado que se enfrentará al Barcelona en la final.

 

 

 

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