“Burrito” Ortega, gloria y ocaso de un talento

El futbolista, a sus 36 años, fue despedido de River Plate por enésima vez. Sólo el tiempo dirá si es un nuevo o un último capítulo de su convulsionada carrera. Lo cierto es que el primer sucesor de Diego Maradona está más cerca del retiro, llevándose consigo un talento tan [...]

La leyenda cuenta que Ariel Ortega, un pequeño pero hábil futbolista argentino, llegó a Sampdoria en 1998 sin tomar una gota de alcohol y que fue su amigo brasileño en el plantel, Caté -sí, el mismo que jugó en Universidad Católica a fines de los noventa- el que le mostró el lado B de la noche italiana.

Fue el principio de un lento final. Hoy Ariel Ortega tiene 36 años y fue despedido de River Plate. Entremedio problemas con el alcohol, incluyendo un tratamiento contra la adicción en Chile y más de alguna licencia en sus eternos retornos al cuadro ‘millonario’. Así, cuentos más, cuentos menos, aquella temporada del ‘Burrito’ será recordada como la época en que el primer sucesor de Diego Maradona empezó a caer.

Ariel Ortega

Foto: AP

A los 17 años, cuando debutó, Ariel Ortega fue visto como el sucesor natural de Diego Armando Maradona.

Cuando debutó en River  en 1991 con sólo 17 años, todos los argentinos -prensa, hinchas, compañeros de profesión y el propio Maradona- vieron en él al hombre que reemplazaría al campeón del mundo de 1986. Su regate impredecible, agilidad para girar, velocidad en la conducción del balón y facilidad de remate, impresionó a todos.

Fue campeón ese año, obtuvo dos títulos más (Aperturas 1993 y 1994) y tuvo su gran chance: Alfio Basile lo llevó al Mundial de Estados Unidos, como parte de un plantel que prometía todo, pero que se quedó sin nada debido al doping positivo de Maradona.

Ortega también sucumbió. Ingresó en los octavos de final ante Rumania con la presión de salvar al equipo y reemplazar al hombre de la ‘Mano de Dios’. Al igual que sus compañeros cayó en un pozo negro y profundo. Él, para peor, se llevó las críticas por no aguantar ese peso sobre sus hombros.

Vinieron más títulos del ‘Burrito’ Ortega con River, la transferencia al Valencia -equipo al cual nunca se acostumbró, ni con Luis Aragonés ni Claudio Ranieri como técnicos- y la llegada a Italia para jugar en Sampdoria y Parma. Paradójicamente, los mejores rendimientos en Europa los consiguió en la península: el buen presente le deparaba un futuro tormentoso.

El ‘Burrito’ Ortega volvió a los ‘millonarios’ el 2000, sufrió la Copa del Mundo de Japón Corea 2002 y al año siguiente inició otra aventura internacional con un final que pudo ser definitivo. Fenerbahce de Turquía lo compró en 8 millones de dólares, pero Ortega no alcanzó a cumplir siete meses. Se devolvió a Argentina y estuvo suspendido un año por incumplimiento de contrato.

Regresó el 2004 en Newell’s, salió campeón y otra vez  al cuadro de la banda sangre, iniciando la etapa más compleja de su adicción al alcohol, que incluyó problemas con la justicia, líos familiares, ausencias de entrenamientos, un tiempo internado en Chile  y seis meses en la segunda categoría de Argentina en Independiente de Rivadavia.

Ariel Ortega

Foto: EFE

El 2004 comenzó la etapa más negra de la carrera futbolística de Ariel Ortega.

Ahora está fuera de River Plate y la medida de Daniel Passarella y Juan José López no parece tener reversa, pese a las manifestaciones que los hinchas ‘millonarios’ han realizado en el estadio Monumental. Sería, con 36 años, el adiós definitivo del primero que recibió el mote de ‘sucesor de Maradona’ y que pagó caro no serlo.

Más sobre Fútbol Internacional

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X