Claudio Borghi jugador: Sólo opacado por Maradona

Brilló en Argentinos Juniors y no tuvo lugar en el AC Milan sólo por el limitado cupo de extranjeros. No alcanzó más protagonismo porque debía competir con el 'Pibe de Oro'.

Marcelo Bielsa debería estar en Juan Pinto Durán. Era lo lógico y lo que correspondía en un proceso que estaba en pleno desarrollo. Pero no es así. Las razones son por todos conocidas y llorar sobre la leche derramada no tiene mucho sentido a esta altura.

En su lugar asumió Claudio Borghi, con detractores, amantes fervientes y dudosos. Nadie quedó indiferente y todos tienen distintas opciones. Ahora será evaluado por los resultados y sobre eso habrá que cimentar la crítica. Pero ante lo que no hay dos visiones es que como jugador fue uno de los más talentosos, sobre todo en su paso por Italia. A esta altura no muchos se acuerdan y por eso en Guioteca recordamos qué tipo de jugador fue el Bichi.

Niño mimado de Berlusconi

Claudio Borghi

Foto: El Mercurio

Borghi debutó en Argentinos Juniors.

Las divisiones menores de Argentinos Juniors han visto nacer a varios de los mejores jugadores de Argentina. Pero pocos se quedan en el club. Ese no fue el caso de Claudio Borghi, que con 21 años guió a los Bichos Colorados a obtener la Copa Libertadores de 1985, transformándose en el único equipo que debutando en el certamen, logró llevarse el máximo trofeo sudamericano a nivel de clubes.

Meses más tarde, Borghi y sus compañeros perdían en penales la Copa Intercontinental ante Juventus, después de igualar 2-2. Fue uno de los mejores partidos del volante, que por ese entonces era comparado con Diego Maradona, tanto por sus raíces –ambos fueron formados en Argentinos- como por su juego, pero que no sirvió ante una Vecchia Signora compuesta, entre otros, por Michel Platini y Michael Laudrup.

Ese partido llamó la atención de un tal Silvio Berlusconi, millonario italiano que al año siguiente adquirió al AC Milan y que para potenciar el equipo contrató a dos holandeses, Marco van Basten y Ruud Gullit, y un argentino: Claudio Borghi, que llegó a los rossoneri después de ser campeón del mundo con la albiceleste en México.

Gullit y Van Basten llegaron pedidos por el técnico, Arrigo Sacchi, pero el Bichi no. Berlusconi, obnubilado por el talento del jugador, decidió llevarlo sí o sí pese a dos grandes inconvenientes: no contaba con la venia del entrenador y sólo dos extranjeros por equipo podían jugar en el Calcio.

Borghi fue banca. Poco y nada pudo demostrar su talento. Decidió marcharse al Como, pese a la negativa de Berlusconi, que le pidió que se quedara en el club. Hasta el día de hoy, el actual Primer Ministro de Italia, dueño aún del club y con polémicas algo más importantes que el fútbol, recuerda el paso del ahora técnico de la selección chilena y que fue uno de los jugadores más talentosos que contrató.

A partir de ahí, Claudio Borghi vagó por varios equipos –Neuchatel de Suiza, River Plate, Flamengo, Independiente, Unión de Santa Fe y Huracán- hasta que llegó a Chile donde encontró su lugar en el mundo. Primero en Colo Colo, después en O’Higgins, Audax Italiano y Wanderers.

Ahora, el niño mimado de Silvio Berlusconi y que nunca pudo brillar en Europa como jugador porque llegó en un mal momento, y el volante que no disfrutó el título del Mundial 1986 porque su lugar lo ocupó Diego Armando Maradona, se hace cargo de la selección chilena para hacer como técnico lo que no pudo realizar como jugador: consolidar su nombre en el concierto internacional. Sólo depende de él.

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