¿Cómo erradicar a los “barra brava” que avergüenzan al fútbol? Esto es lo que hizo Inglaterra

¿Se aplicarán, ahora sí, las medidas necesarias para salvar al fútbol?

Guía de: Fútbol Total

barra

El alcalde de Valparaíso definió certeramente los luctuosos sucesos registrados en el estadio Elías Figueroa Brander, este domingo: “Es una vergüenza nacional”. Y esta “vergüenza” resucita, otra vez, el ya bizantino debate sobre qué hacer con los autodenominados “barritas” sin distinción específica de club. Pareciera ser que tras estos hechos, es el momento de inflexión. O se toman medidas drásticas, al decir de muchos, o definitivamente el balompié chileno pasó de la Unidad de Tratamientos Intermedios, tras el numerito de los dirigentes, a la Unidad de Cuidados Intensivos luego de estos enfrentamientos en el campo de juego.

¿Y qué hacer, entonces? El modelo aplicado en Inglaterra, que erradicó a los tristemente célebres hooligans –aquellos que los perlas criollos tienen como santos de devoción- podría servir para salvar lo que queda del fútbol chileno. La normativa establecida en la isla británica, que data desde principios de la década de los 90, contiene algunos ítems interesantes:

-Autoridad fuerte: Todo partió de la férrea decisión del Estado al decidir intervenir. Se fomentó la correspondiente legislación y se hizo cumplir al pie de la letra. No a la chilena, donde el sistema del Estadio Seguro o el de Registro de Hinchas -que aprobó el Consejo de Presidentes de la ANFP hace un par de meses tras otros incidentes en Talca- tienen nulo peso. Mientras no haya alguien que le coloque el cascabel al gato, como reza el lugar común, no se conseguirá algo que sea.

-Legislación: En 1990 las autoridades británicas aprobaron leyes que apuntan especialmente a esas faltas en los recintos deportivos. Reglamentos que van desde la prohibición perpetua de ingreso, a cualquier estadio, de los barritas identificados más penas severas para quienes no cumplan con esta normativa. Y en la competencia inglesa se aplica todo esto sin distinción de clase social o pertenencia de equipo.

-Sanciones a quienes apoyaban a los hooligans: Lo anteriormente nombrado también se extendía a aquellos privados que auspiciaban a los barristas, como facilitarles el transporte hasta el estadio por ejemplo. Y no importaba si era un potentado empresario o un simple chofer que, por ejemplo, arrendaba su bus para llevar a los niñitos.

-Certificado de antecedentes: Es lo que se pretendió en Chile con la confección de listas de los integrantes de las barras. En Inglaterra estaban todos claramente identificados y aquel que tuviera algún antecedente judicial, por mínimo que sea, debía presentarse a la hora del partido en la respectiva comisaría. Y si no se concretaba aquello, el infractor sufría penas peores que haber cometido, por ejemplo, vandalismo.

-Cuerpo de elite anti barras bravas: Efectivos policíacos previamente seleccionados fueron entrenados para controlar a las hinchadas en los estadios y otros se infiltraron en las diversas facciones hooligans. Esto permitió identificar a la mayoría aplicándoles severas sanciones como cadenas perpetuas.

¿QUÉ PASA EN CHILE?

Ateniéndose a la realidad nacional, otras propuestas que se pueden considerar son las siguientes:

 -Compromiso de todos los estamentos: Terminar de una vez con la relación que mantienen algunos dirigentes con los líderes de los barristas. Y eso significa finalizar con el financiamiento que les entregan, o el no facilitarles más entradas. Con este accionar, lamentablemente, los llamados hinchas sienten que cuentan con el fuero para hacer lo que quieran dentro y fuera del estadio. Por decirlo de algún modo popular, los dirigentes tienen que “ponerse los pantalones” en esta situación.

-Derecho de admisión: El fútbol es un espectáculo por el cual el público asistente paga su entrada –con dinero fruto de su trabajo y no de macheteo a la salida de alguna estación del Metro-. Por ende, tal como se estila en la mayoría de los locales donde se ofrece un programa de entretención, el dueño de la fiesta –en este caso el club local- debería aplicar aquello de “se reserva al derecho de admisión”. 

-Derechos y obligaciones: Lamentablemente –y que no se tome como dictatorial lo que se expone a continuación- no faltan las voces que claman por los derechos civiles de los llamados hinchas tras ser detenidos. Y justifican el accionar de esos individuos con apreciaciones sociológicas como la consabida problemática social en la que viven por falta de oportunidades o de educación. Cuando se aprenda que así como se les invoca sus derechos también tienen deberes que cumplir, como el respeto al resto de la gente que también asiste al estadio –bueno, los pocos que van quedando que va con el ánimo de disfrutar un partido y no de destruir la propiedad ajena-, recién se comenzará a avanzar.

Más sobre Fútbol Total

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X