Estos criminales desaparecieron sin dejar ningún rastro: Espeluznantes historias

Sus casos, muy posiblemente, nunca sean resueltos.

Guía de: Grandes Misterios

Si bien, a lo largo de la historia, la gran mayoría de los criminales han sido atrapados y encerrados en la cárcel, o en el peor de los casos, ejecutados, hay otros que desaparecieron sin dejar ningún rastro.

¿Cómo lo hicieron? Es lo que nadie sabe, porque los casos que detallaremos a continuación, muy posiblemente, nunca sean resueltos. Así como tampoco se sabrá si murieron instantáneamente, o si lograron vivir en la clandestinidad.

Frank Morris y los hermanos Anglin: El trío protagonizó el legendario “Escape de Alcatraz”, la cárcel ubicada en medio de una isla en San Francisco, Estados Unidos. Eso es lo único que está claro. Al estar rodeados de las aguas congeladas del Pacífico, muchos creen que murieron en medio del Océano, porque para atravesarlo crearon una especie de balsa con abrigos donados por otros prisioneros. Con el correr de los años, surgieron un par de pruebas inconclusas sobre su supervivencia, como una supuesta carta enviada al FBI por Morris en 2013 (la que fue desechada), junto con una fotografía que mostraría a los hermanos viviendo en Brasil en 2018. La verdad definitiva solo la saben ellos tres.

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Thomas Corbett: Este soldado, desobedeciendo órdenes de Edwin Stanton, entonces Secretario de Guerra, asesinó a John Wilkes Booth, el hombre que le quitó la vida a Abraham Lincoln. Pese a que fue apresado, su fama nacional llevó a su liberación, e increíblemente, a su locura. Comenzó a actuar de forma errática, incluso amenazando a gente con armas. El hecho que finalmente terminó con su desaparición fue cuando sacó una pistola en la Casa de Representantes de Kansas, donde trabajaba como asistente. Fue internado en el asilo Topeka, desde donde escapó para nunca más ser visto. Tan dramática fue su desaparición, que ni siquiera se tiene una fecha oficial de su deceso.

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Rocco Perri: Este jefe de la mafia canadiense, tras ser despedido de su trabajo, comenzó a distribuir alcohol de forma ilegal. Su ascenso lo llevó a ser considerado un “rey” en su país, pero su contraparte norteamericana siempre lo tuvo entre ceja y ceja. No es de extrañar, entonces, que desapareciera para siempre en 1944. ¿Se trata de un asesinato no resuelto? Todo apunta a que sí.

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Richard Bingham: El séptimo Conde de Lucan asesinó a la niñera de sus hijos, Sandra Rivett, en 1974. Ella fue un daño colateral, porque el verdadero objetivo era su señora, Veronica Duncan. La relación entre ambos estaba, literalmente, en la ruina, debido a las adicción de Bingham a las apuestas. El despilfarro de dinero lo llevaron a perderlo todo, y a que la Condesa entrara en una severa depresión. Tras el horrible crimen, se fugó para nunca más ser visto. Pese a ser declarado muerto en 1999, un detective de Scotland Yard siguió investigando hasta 2007, aunque tampoco encontró pruebas contundentes a la pista de que estaba viviendo en Nueva Zelanda bajo una identidad falsa.

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