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10 cintas de hombres: los “must” que todo macho debe ver

Películas de culto, héroes y villanos, disparos y peleas se conjugan en este listado que todo macho que se precie de tal debe ver. Dinamita pura.

Guía de: Hombres

Rocky Balboa (Rocky, 1976): La primera película de la saga protagonizada por Sylvester Stallone (la primera ganó tres Oscar en 1976 incluida mejor película) relata las andanzas del boxeador amateur y matón a sueldo Rocky Balboa, quien tiene la gran oportunidad de combatir por el título de los pesos pesados ante Apolo Creed, en ese entonces el actual monarca. Ambientada en Filadelfia, la película destaca por su simpleza para mostrar el hambre de triunfo del “Semental Italiano” y su sacrificada vida. Si bien sus secuelas bajaron en calidad son memorables para los fanáticos especialmente por la banda sonora y los rivales épicos como Hulk Hogan, Míster T e Iván Drago, entre otros.

Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992): La película “Perros de la Calle” marcó el debut de Quentin Tarantino como director. Con un presupuesto más chico que el salario mínimo, la historia de la banda de 6 mafiosos multicolores fue galardonada con varios premios, gracias a las escenas de exquisita violencia, delicadas citas a la cultura pop, una monstruosa banda sonora y diálogos memorables como el que introduce sobre la virginidad de Madonna.

Gladiador (Gladiator, 2000): Pese a que era una película sin más pretensiones que romperla en la taquilla igual se consolidó en la entrega de los premios Oscar a comienzos del milenio. Los triunfos y derrotas de Máximo, líder de las legiones romanas en cruentas guerras contra los bárbaros, le dieron el trono a Russel Crowe como uno de los mejores actores de películas de acción. Su lucha con el emperador Cómodo le costó la vida, pero fue un salto a la galería de las más recordadas películas de hombres, especialmente por las batallas de gladiadores en plena arena del Coliseo Romano.

Harry El Sucio (Dirty Harry, 1971): En esta película policial Clint Eastwood interpreta al Inspector Harry Callahan, quien es encomendado para atrapar a un jabonoso asesino en serie apodado Scorpio y que anda matando gente como loco en las calles de San Francisco. La frenética búsqueda y captura del francotirador que obtiene un placer sicopático matando civiles con fusil de alta precisión, además de los bestiales y violentos métodos policiales abanicaron la irrupción del filme de 1971 como uno de los grandes del género de acción.


Depredador (Predator, 1987): Una fuerza de élite americana se interna en la selva de Guatemala con la exclusiva misión de rescatar a un rehén de la guerrilla centroamericana. Sin embargo, el grupo de comandos, liderados por un Arnold Schwarzenegger se convierte en presa fácil de una endemoniada e imbatible criatura extraterrestre, que tienen poderes camaleónicos y visión termográfica. La pelea final entre el actor austriaco-estadounidense y la bestia es sangrienta e insuperable.

El bueno, el malo y el feo (The good, the bad and the ugly, 1966): El Bueno, El Malo y El Feo fue la tercera película clásica del western de Sergio Leone  ( Por un Puñado de Dólares, y Por Unos Dólares Más fueron las otras dos) y fue Clint Eastwood quien se lució protagonizando a el Rubio, el caza-fortunas recordado especialmente por su estética: sombrero, poncho y puros recortados con la magistral música de Ennio Morricone de fondo. La historia versa sobre una serie de traiciones mutuas y desventuras de Tuco, el mismo Rubio y Ojos de Angel en busca de un botín perdido en un cementerio, ambición que los hará enfrentarse en más de una oportunidad.


Toro Salvaje (Raging Bull, 1980): Una de las obras maestras de Martin Scorsese muestra la historia del salvaje y despiadado boxeador Jake La Motta, cuya notable y electrizante interpretación estuvo a cargo de Robert De Niro y le valió un Oscar. El boxeador de peso mediano es un hombre de excesos dentro y fuera del ring: celos patológicos, vínculos con la mafia y una brutal vida clandestina, lo que destruye su relación con su esposa y su familia. Sin duda, una descarnada y feroz biografía sobre el ex-campeón.

Duro de matar (Die Hard, 1988): Bruce Willis se empodera del rudo e invencible policia John McClane, quien debe viajar de  Nueva York a Los Angeles a festejar la Navidad en una fastuosa megafiesta junto a su esposa. Hasta allí todo muy simpático, pero un grupo de terroristas le tenía preparado un gran dolor de cabeza al secuestrar a todos los invitados en el interior del Nakatomi Plaza, incluida su cónyuge. Sin posibilidades de arrancar, más que nada por decisión propia decide ir a la caza uno por uno de los infiltrados, protagonizando una cadena de muertes y ajusticiamientos antes de liberar a todo el mundo.

El club de la pelea: (The Fight Club, 1999): Un joven Edward Norton no goza la vida, dueño de un pasar triste y gris, monocorde y sin brillo, un día conoce a Tyler Durden, un carismático vendedor de jabón encarnado por un agresivo Brad Pitt, quien le enseña parte de la filosofía que patenta: abrirse paso por el mundo a costa de puños y patadas. Tal carrusel de violencia y autodestrucción lo canalizan a través de un particular club secreto de lucha donde a base de míticas pelas descargan sus frustraciones y su ira. La película tuvo un éxito arrollador y hoy es considerada de culto.

Caracortada (Scarface, 1983): Entre los 125.000 refugiados cubanos que fueron beneficiados por el mandato de Fidel Castro para que pudieran reencontrarse con sus familias en Estados Unidos venía también el carismático Tony Montana, quien junto a su amigo y camarada Manny traía un costal lleno de ambición de poder, dinero y mucha pólvora. La ruta hacia las cúpulas de poder, auge y caída del personaje de Al Pacino, son el precio que hay que pagar para disfrutar este filme de culto y que muestra una radiografía de las mafias del narcotráfico de Miami.

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