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Guía de: Humor

“Lo más importante en la vida es sonreírle al mundo con optimismo y fe. Si tienes problemas o penas de amor, levanta tu frente y ríe que es mejor. Ríe cuan todos estén tristes, ríe solamente por reír. Solo así podrás ser siempre feliz, en risas tu vida debes convertir. Ríe y contagia tu alegría, ríe con más fuerzas cada vez. Si un mal paso das, que te haga sufrir, debes ignorarlo y vuelve a sonreír.”

Tal como alguna vez el célebre compositor y fallecido showman Jorge Pedreros lo escribiera en esa inspirada canción “Ríe”, que daba inicio al programa humorístico chileno “Jappening con Ja”, el humor es casi tan necesario como el aire, el agua o la vida misma.

Aunque suene a paradoja el humor es un tema de gran seriedad para el hombre. El mismo cómico Charles Chaplin decía que “un día sin risa es un día perdido”, pero no solo por el sentido divertido, sino por su elemento catártico frente a la realidad del mundo.

Reírnos de nosotros mismos y de nuestro contexto es un gran placer, que implica una catarsis y un bienestar, a tal punto que en lo cotidiano hacemos uso del humor para darnos a entender, para conformar relaciones sociales y para identificarnos con los demás.

El buen humor es una cualidad moral que, tal como están los tiempos, es lo que más necesita el mundo. El humor purifica, rejuvenece, contagia y da vida.

Y no se trata de ser un bufón que anda con una risa socarrona todo el día, el humor es de hecho un arma verdaderamente eficaz e intelectual. Friedrich Nietzsche lo decía: “El poder intelectual de un hombre, se mide por el humor que es capaz de utilizar”.

El reírse es propio de la diversión, del humor y el chiste, y ello no sólo se da con fines recreativos. Su sentido va más hacia la conformación, identificación y comprensión frente a un mundo que posee a la risa como el principio fundamental o la primera enmienda de una constitución social.

Y así ha sido en mis años de periodista y comunicador, especialmente cuando trabajé en el diario pop La Cuarta. Mucho más allá de hablar de un lenguaje popular, lúdico y picarón, había que tener la sensibilidad, calidez y simpatía para poder empatizar, llenar de humor e interpretar una noticia que muchas veces era seria y latera.

Por lo mismo no comparto aquella frase “la risa abunda en la boca de los tontos”, pues si así fuera parto diciendo y confesando que soy el primer idiota que busca en la risa un mejor destino para este mundo.

Y es que así como lo veo yo, el humor es ciencia, arte y por qué no, es también una religión.