Hugo Silva, abanderado de los Juegos Parapanamericanos Juveniles Chile 2025, enciende las expectativas
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- Sonia Tamayo
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Uno de los encargados de encabezar la delegación chilena en la ceremonia inaugural de los Juegos Parapanamericanos Juveniles Chile 2025 es Hugo Silva. El basquetbolista, además de ser capitán de la selección chilena de baloncesto en silla de ruedas, es uno de los abanderados de la delegación local en la apertura de la competencia.
El temuquense suma honores en la cita continental, gracias a que comienza su segunda experiencia en un evento de esta categoría, pero también gracias a haber sido parte ya del quinteto “rojo” absoluto hace dos años, en Santiago 2023.
El deportista no oculta el orgullo que representa no sólo llevar el emblema patrio en el desfile donde el fuego del pebetero se prende, sino también liderar a su equipo. Pero eso no es todo. Pese a la experiencia que acumula, ser abanderado junto a la atleta Joseline Yévenes, los honores que experimenta en esta ocasión hace que todo se viva de un modo diferente.
“Ser abanderado cambia la experiencia. No me lo esperaba y estoy muy agradecido. Al principio, no me lo creía…”, confidencia Silva, quien llegó al básquetbol luego de un año practicando tenis en su natal Temuco. Cuenta que tanto su capitanía como su protagonismo en la inauguración son parte de un proceso.
“Empecé a entrenar más fuerte, a ser consistente con el aprendizaje… Que se vea recompensado de esta forma me llena de gratitud. Es una experiencia única en mi carrera deportiva y, también, en la vida. Lo estoy disfrutando al máximo, sin ponerme presión, enfocado en la competencia y en vivir la experiencia”, confiesa el deportista chileno, quien también resalta la oportunidad que este tipo de competencias otorga para conocer gente nueva, de distintas latitudes.
Del tenis al básquetbol
No es un premio menor para quien cuenta que dejó los courts y las raquetas y se pasó al rectángulo de parques de 28 metros por 15 al darse cuenta de que “el básquetbol me apasionaba más. Me gustaba la intensidad del partido y el compañerismo que se genera. El tenis es un deporte individual, más solitario, y me gusta más el juego colectivo, el compañerismo y la unión de equipo. Esas fueron motivaciones que me llevaron a probar otra disciplina y trasladarme definitivamente a este deporte, también por lo que conlleva: la velocidad, el manejo de la silla, lanzar en velocidad. Fue una decisión complicada en su momento, pero no me arrepiento, porque me ha traído tremendas alegrías”, asevera Silva.
“El basquet me da la oportunidad de soñar en grande: poder dedicarme al deporte profesionalmente y estar abocado íntegramente a esto. Que exista esa posibilidad es superimportante y estoy contento de tener esa posibilidad. Es uno de mis pilares en el día a día”, cuenta el temuquense, quien estudia técnico en Administración de Empresas en la Universidad Católica de la capital de la Araucanía, luego de haber tenido un paso por psicología en la misma casa de estudios.
Más allá de su carrera académica, Silva aspira a dedicarse a la práctica del deporte que lo tiene en la palestra en estos Juegos. Por mientras trabaja para ello, compatibiliza los libros con su desarrollo en el basquet, lo que lo trajo a Santiago para defender un club capitalino en la competencia nacional, pero manteniendo su residencia en el sur de Chile, en una transición que no ha sido del todo sencilla. “Al principio, cuando vine a la primera pretemporada, que estuve un mes, fue difícil ambientarse a un ritmo de vida más rápido más rápido de la capital”, cuenta.
En busca de un sueño
Eso, sin embargo, no lo escarmienta de perseverar en su sueño de dedicarse 24/7 al baloncesto. Por eso, trasladarse a la zona central “es el proyecto para el próximo año, por las oportunidades que entrega estar cerca del Centro Paralímpico, de mi entrenador, de mi equipo… Además, está la cancha en el Estadio Nacional, el preparador físico, así como los psicólogos, nutricionistas, kinesiólogos y más-terapeutas, que son claves en el desarrollo y la evolución de nosotros como atletas. Si se da la oportunidad de trasladarme a Santiago, voy a aprovechar. Eso está dentro de los planes futuros”, sentencia.
“Mi familia sabe de ese proyecto. La tristeza y melancolía del proceso duro, sobre todo para los padres, pero ellos siempre me han apoyado, desde la rehabilitación. Siempre han estado y me siguen apoyando en estas decisiones. Sobre todo para mi mamá va a ser complicado, porque me va a extrañar. Son decisiones difíciles, pero mis cercanos lo entienden porque quiero seguir creciendo en el deporte, siendo un paso clave para mi objetivo, que no es otro que dedicarme al básquetbol profesionalmente: quiero llegar a competir afuera, en una liga fuerte, donde te paguen por jugar. Es el sueño de todos los que estamos en esto, esforzándonos por seguir adelante. Es una motivación compartida por mis compañeros, somos un grupo joven, que venimos con el hambre de cambiar la historia”, detalla Silva.
El capitán del seleccionado nacional de baloncesto cuenta que “son mis segundos Juegos Juveniles y ya tuve la experiencia de estar en el combinado absoluto para Santiago 2023. Estar en esos Parapanamericanos fue enriquecedor, pese a que jugué poco, porque estaba muy nuevo todavía y el ‘profe’ me ponía los últimos minutos, sumando experiencia de a poco y, obviamente, equivocándome entre medio cuando estaba en cancha, que son cosas del deporte que ayudan a crecer y aprender. Han sido experiencias buenas, y dan la confianza y el conocimiento de la intensidad del juego a nivel internacional y también la de los rivales. Este año volver a jugar en casa es una vivencia inolvidable. Nunca había sido capitán. Menos en una selección. Viene mi familia y amigos, así que tenemos el apoyo de la gente para rendir”.
Expectativas
Respecto de las expectativas del quinteto local, Silva es ponderado para analizar lo que se viene: “No somos una potencia en el básquetbol adaptado. Estamos en pleno desarrollo y crecimiento. Este año, recién, un compañero de la selección adulta, que tiene 23 años, partió a la liga europea, a dedicarse totalmente a esto. Porque, a nivel local, no contamos con el apoyo ni el auspicio suficiente para que a los jugadores les paguen. Se financia la competencia, pero uno hace el esfuerzo de jugar sacando recursos propios. Pero estamos en pleno proceso… Este es el primer año donde habrá un chileno dedicado a este deporte, con sueldo, casa, lugar de entrenamiento, jugando todos los fines de semana por ocho meses…. Esperamos que nos abra las puertas a quienes venimos un poco más atrás. Por eso, estos torneos son importantes para ganar experiencia y tener roce internacional, midiéndonos contra los mejores como Canadá, Brasil o Argentina, lo que siempre es bueno, más allá del resultado”.
Las esperanzas locales, según Silva, “son altas para poder seguir creciendo. Nuestra selección aún está en desarrollo. Los vecinos hace muchos años que tienen jugadores profesionales desempeñándose en el extranjero, lo que es muy notorio en el rendimiento. Mientras, nosotros nos dedicamos al estudio o al trabajo para subsistir y cubrir lo básico para poder entrenar. Pero le ponemos todo el amor y la pasión al proceso”, asegura.
El objetivo del quinteto chileno, según su capitán, “es afrontar a los rivales más directos, como México, e ir jugando los partidos minuto a minuto, para conseguir triunfos”, aunque profundiza que “tenemos que seguir trabajando en grande, más allá de que no recibamos una remuneración por esto. El resultado soñado en estos Juegos sería ser campeón… Todos los deportistas buscamos la misma cima, pero sabemos que estamos un poco lejos respecto de los años de desarrollo de las potencias continentales, pero eso no nos quita el hambre de competir y representar al país, que es un honor. Argentina y Brasil ya tienen hasta a sus juveniles jugando en el extranjero, pero estamos listos para afrontar el desafío”. Silva, está claro, no se amilana.
“El deporte entrega la oportunidad para seguir superándome. Me puse como objetivo ir escalando de a poco, paso a paso, entendiendo mi proceso, que hay estudios y familia de por medio… Pero mi motivación es seguir creciendo, profesionalizarme y seguir compitiendo en el alto rendimiento, para tener la posibilidad de llegar donde uno sueña en grande. Para eso estamos trabajando desde la consistencia y la perseverancia, porque la vida -tarde o temprano- va a premiar ese esfuerzo. Y, en el peor de los casos, si eso no ocurre, uno da todo en el proceso y queda la satisfacción de la experiencia vivida”.
El deportista concluye: “Espero que, en unos años, pueda dedicarme íntegramente al deporte y, enfocados en seguir creciendo, se pueda pelear podios a nivel sudamericano o lograr una inédita clasificación a una Copa América. Falta tiempo, preparación y apoyo, pero se nos va a dar, porque viene una camada de jóvenes que ha aprendido de la experiencia de quienes abrieron el camino”, redondea el abanderado de la nueva generación cestera nacional.
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