Inspiradora historia del exitoso empresario gastronómico que quedó ciego y hoy se dedica al arte

Tras ser diagnosticado con retinosis pigmentaria pasaron cinco años para que quedara ciego.

Guía de: Inclusión

La vida está llena de sorpresas y de desafíos que sin duda nadie espera. Javier Molina era un exitoso empresario que durante 25 años se dedicó a la gastronomía.

Dirigía su propio restaurante en Monte Grande, provincia de Buenos Aires, Argentina, y manejaba a la perfección el negocio y las relaciones públicas. Sin embargo, su vida tuvo un giro cuando sorpresivamente empezó a tener problemas de visión.

Reproducción

Tras ser diagnosticado con retinosis pigmentaria pasaron cinco años para que quedara ciego. “Sin ver, encontré en el arte una pasión que me salvó la vida. Me siento un afortunado. Nunca pensé que iba a poder vivir de lo que hago con mis manos”, relató Molina a TN.com.ar.

En medio de todo este proceso y transformación, conoció a Leona y se convirtió en padre. Su esposa destaca su creatividad y enorme corazón de Javier: “Yo tenía seis hijos cuando nos conocimos y él me amó a mí y a mis hijos con una entrega increíble. Después, juntos decidimos tener hijos y llegaron Mora y Octavio”.

En un momento, Leona le propuso a Javier visitar a una escultora. Fue ahí cuando encontró su pasión. De las esculturas de arcilla pasó a la madera para comenzar a hacer muebles.

“Perder la vista me cambió la vida para bien. Si alguien me dice: ‘Después de transitar el dolor, te devuelvo el restaurante y la vista o te quedás así, sin ver haciendo todo lo que haces ahora’, no elijo volver atrás”, comentó al mismo medio trasandino.

Empresario Video

Más sobre Inclusión

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios