La inspiradora historia de la pareja que consolidó su amor tras tener mellizas con Síndrome de Down

Se conocieron por intermedio de un amigo y “fue amor a primera vista". Tuvieron a sus hijas y la vida les cambió.

Guía de: Inclusión

Una serie de estudios indican que cuando hay hijos en situación de discapacidad, es muy probable que las relaciones afectivas entre los padres fracasen, que las familias se desintegren, que haya más divorcios y que en las madres asuman toda la responsabilidad.

Sin embargo, en el amor no hay lógicas, ni estudios, ni tradiciones que valgan, sino que las cosas suceden en el momento menos esperado y cuando los sentimientos son fuertes, todo lo pueden.

Esta es la historia de Sandra Vega (30) y Pablo Manzano (33), una pareja de Temuco que se conoció por intermedio de un amigo en común y, tal como reconocen, “fue amor a primera vista”.

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Sandra Vega y Pablo Manzano junto a sus hermosas hijas, el día de su matrimonio.

El comienzo de la relación no fue fácil. Llevaban sólo 3 meses saliendo cuando Sandra quedó embarazada y en la primera ecografía el médico les dio la noticia: “Sorpresa, sorpresa, son dos”. Ambos se separaron.

Pero la vida les tenía reservado algo más: Las mellizas Isabel y Helena nacieron hace dos años con síndrome de Down y llegaron a sus vidas para cambiarlas por completo y unirlos.

A los cuatro meses, Helena estuvo hospitalizada por influenza. “Cuidamos de Helena una semana en la clínica, creo que ahí nos unimos recién porque sentimos que nos merecíamos la oportunidad de intentarlo y estar juntos”, comenta Pablo a las pocas horas de haber contraído matrimonio con Sandra.

-¿En qué momento les informaron que las niñas venían con Síndrome de Down?

Pablo: El día que a Sandra la dieron el alta, después de la cesárea, justo antes de irnos para la casa, el médico que las revisó cuando nacieron (Neonatólogo) nos dijo que él creía que tenían síndrome de Down, pero no lo podía asegurar. Nos dijo que le hiciéramos un Cariograma. Debido al miedo, no lo hicimos enseguida. Al primer mes de vida de las niñas, le realizamos el examen y tuvimos la certeza de que ambas tenían síndrome de Down, siendo muy poco común en un embarazo gemelar bicoreal.

-¿Cómo tomaron ustedes la noticia?

Pablo: Para ser honestos, no fue fácil, quizás más difícil para Sandra, es complicado hacerse cargo de una realidad así. Miedo a enfrentarse a lo desconocido, nuestras hijas son las primeras personas con síndrome de Down que conocíamos.

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-¿Cómo lo tomaron sus familias?

Sandra: Un poco de incredulidad al principio, dudas, quizás no querer creerlo. Pero siempre apoyándonos y estando con nosotros.

-¿Cómo fueron los primeros meses?

Sandra: Cada uno vivió una suerte de duelo, cada uno a su manera. Diría que después de unas semanas tomamos la decisión de dejar de preocuparnos de todas las dudas y miedos que embargan y comenzar a ocuparnos sobre el tema y la realidad que nos tocó, que podíamos hacer como padres frente a esto. Y llegamos a Edudown, donde nos recibió Felipe Belmar (primera persona con síndrome de Down en titularse como técnico agrícola) y en ese momento derribó todo los miedos, y nos dieron apoyo y pautas a seguir.

-¿Cómo son Isabel y Helena? ¿Cómo es la relación con ellas?

Pablo: Hermosas y maravillosas, creo que es lo primero que sentimos. Cada una tiene su personalidad. Helena es muy cariñosa y risueña, pero también muy corta de genio, tiene su carácter, es más independiente, diría. Isabel es la más tierna y regalona. Por ella, estaría todo el día en brazos y que le estén dando besos. Es muy malilla igual. Con ellas todo es mejor, salimos a todos lados con ellas, son parte fundamental de nuestras vidas. Entre ellas son las más hermanables, les encanta estar juntas.

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-Algunos estudios indican que cuando hay hijos con discapacidad, es muy probable que las relaciones fracasen, pero ustedes decidieron casarse ¿Cómo surgió esa idea de contraer matrimonio?

Sandra: Porque decidimos hacernos responsables de nuestras vidas y de lo que nos tocó. Formar una familia, unirnos y enfrentar la vida juntos con sus penas y alegrías, es lo mejor que pudimos hacer, como pareja, como padres y a la vez para nuestras hijas y nuestra familia entera. Enfrentar la vida, juntos en familia, es lo que Dios quiere para todos.

-¿Qué esperan o sueñan para sus hijas?

Pablo y Sandra: Que sean grandes personas, llenas de valores y convicciones. Que sean independientes, que podamos entregarles todo lo que esté a nuestro alcance para que puedan salir y enfrentar este mundo y sociedad. Pero por sobre todo que sean felices.

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