Las sorprendentes historias de tres viajeros que sortearon las barreras de la discapacidad

El diario El País detalló cada una de estas historias de españoles que se sobrepusieron a la adversidad.

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Tres historias sorprendieron al mundo: una ciega, un sordo y un tetrapléjico superaron las barreras y cumplieron con su gran pasión, viajar.

El diario El País detalló cada una de estas historias de españoles que se sobrepusieron a la adversidad:

Núria Azanza (discapacidad visual)

El País

“Cuando vamos a la playa, la gente nos dice: ‘Qué pena que no puedas verla’. Y yo les respondo: qué pena que ustedes solo puedan verla, nosotros podemos palpar la arena, deleitarnos con ella, olerla, sentirla, escuchar sonidos desconocidos del mar… Ante la falta de visión, hemos desarrollado más el resto de los sentidos, es más tenemos un sexto sentido, por eso cuando abrí el blog le puse Sixsense Travel”, dice Núria, quien es ciega de nacimiento, psicóloga especializada en igualdad de género, viajera y bloguera.

Según detalla el diario español, Núria y su pareja, Juanjo, también ciego de nacimiento, viajan por el mundo con su hijo de 3 años, Éric. Y son el ejemplo perfecto de que no hay más barreras que las que tú quieras imponerte.

“Mi pasión por los viajes viene de muy pequeñita, ya que he viajado mucho con mi familia. Cuando empezamos a viajar Juanjo y yo, siendo ambos ciegos totales, sí me di plena cuenta de las muchas carencias que hay en el sector turístico, un desconocimiento general sobre las necesidades de una persona ciega”, comentó.

José Antonio Pinto (discapacidad auditiva)

El Pais

Sordo de nacimiento, José Antonio se expresa por el código internacional de signos y le teme más a un ascensor que a un avión, dice la publicación. “Parece una tontería, pero para alguien sordo que solo habla por signos, quedarse encerrado en un ascensor puede ser una situación muy complicada”, admitió quien trabaja como técnico de comunicación en la Fundación CNSE para la Supresión de las Barreras de Comunicación, una organización estatal que impulsa la investigación y el estudio de la lengua de signos española, y pese a su discapacidad no se corta a la hora de viajar.

Según Pinto, los lugares donde más seguro se ha sentido y donde ha tenido mejor acogida han sido en los países árabes. “Antes iba a una agencia y contrataba un viaje organizado, pero la experiencia no era satisfactoria porque la comunicación a lo largo del viaje no estaba adaptada para personas sordas. Después, con la aparición de internet, empecé a organizarme los viajes de forma autónoma. A veces, mis amigos sordos que viven en otros países hacen el papel de guía turístico para mí. En otras ocasiones con personas sordas que escriben blogs de viajes y son ellas quienes hacen de guía”, comentó.

Pinto es categórica al afirmar que viajar con discapacidad auditiva es posible: “le diría a quien tiene el mismo problema que yo que lo primero es tener confianza en sí misma, para vencer sus propias barreras y salir al mundo. El mayor problema aparece en aquellas situaciones en las que la comunicación es importante. Por ejemplo, situaciones de emergencia, accidente, enfermedad en viajes por las que debes acudir a un hospital, contacto con embajadas, etc.”.

Francisco Javier Zuasti (movilidad reducida)

El Pais

En 2008, Francisco Javier Zuasti, conocido por sus amigos como Fran, tuvo un accidente en su trabajo que lo dejó tetrapléjico y en una silla de ruedas de por vida.

El deporte fue una vía de rehabilitación. Conoció a alguien que hacía handbike (bicicletas adaptadas) y eso le ayudó a que su vida en silla de ruedas fuera casi tan normal como la de antes. Campeón de Andalucía de tenis de mesa adaptado, fue el primer tetrapléjico que ganó la Compostela en el Camino de Santiago.

Según relata El País, Zuasti viaja con su mujer y su hijo pequeño tanto como le permite su nuevo trabajo: una web desde la que asesora sobre productos de ortopedia, accesibilidad, normativas, legislación sobre la discapacidad y el mundo que lo rodea.

“Empecé a viajar por iniciativa propia, algo que es interesante hacer para los nuevos usuarios de silla de ruedas, para así no parecer una carga ante los amigos y/o familia y ser impulsor de iniciativas. La práctica de deporte hizo que empezara a conocer sitios que jamás lo había hecho, realizando una media de 15-20 viajes al año”, relata al medio.

“Los retos de las personas con movilidad reducida son muchos, diría yo que más que el resto de discapacidades, aunque la visual se lleva la palma. Un simple escalón finaliza nuestro recorrido, siendo así una experiencia muy frustraste. No existe una accesibilidad real, de lo que se nos informa no es real”, concluye.

Fotos: El País

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