Inicio » Internacional » Equipo

Ampliación en la Unión Europea

Muchas veces resulta complicado entender el proceso de fusión de 27 naciones tan diversas y que, a pesar de las dificultades, podría ampliarse a 28, 29 o incluso 30 en los próximo cinco a diez años. A continuación, cómo se construyó esta mancomunión de fuerzas.

En la actualidad, uno de los principales y más consolidados bloques de integración es la Unión Europea (UE), en la cual conviven 27 estados del Viejo Continente. Sus orígenes se remontan a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (1951), pero, principalmente, a la fundación de la Comunidad Económica Europea (en 1957, mediante el Tratado de Roma), organismo que contó con la presencia de seis adherentes (Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo).

A partir de entonces, el proceso integracionista europeo ha pasado por diversas etapas y, algo muy importante, por cinco oleadas de ampliación.  La primera de ellas fue en 1973 con el ingreso de Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido, mientras que en 1981 se sumó Grecia. En 1986 fue el turno de España y Portugal -que en los años setenta habían logrado salir del yugo de sendas dictaduras-, con lo cual se cerrarían las adhesiones por algunos años.

Unión Europea

Foto: AFP

La Unión Europea vivió su ampliación más grande el año 2004.

En 1992 se firmó el Tratado de Maastricht (mediante el cual se creó como tal la Unión Europea) y poco tiempo después, en 1995, Austria, Finlandia y Suecia aumentaron a 15 el número de estados miembros de la UE.

Uno de los momentos más emblemáticos de la Unión Europea se vivió en 2004, año en el cual se produjo la ampliación más masiva de toda la historia del bloque de integración del Viejo Continente.  En aquel entonces, entraron como nuevos miembros varios de los países del centro y oriente de Europa (Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, República Checa y Polonia) a los cuales se plegaron dos naciones mediterráneas (Chipre y Malta).  Con esto, ya eran 25 los miembros de la Unión Europea.

La última oleada de ampliación tuvo lugar en 2007, año en el cual Bulgaria y Rumania lograron convertirse en los estados número 26 y 27 de la Unión Europea.  En paralelo, la Antigua República Yugoslava de Macedonia (ARYM), Croacia y Turquía obtenían la condición de “países candidatos a la adhesión”, tras lo cual iniciaron su proceso de ingreso a la UE.

Hoy, muchos comentan acerca de la crisis de la Unión Europea, lo cual es una realidad que viene desde hace algunos años y que ha tenido momentos bastante complicados como, por ejemplo, el fracaso de la Constitución Europea (Francia y Holanda se opusieron) y las concesiones que debieron realizarse, especialmente con Irlanda, para que el Tratado de Lisboa finalmente fuese aprobado y ratificado por cada uno de los integrantes de la UE.

Sin embargo,  este bloque de integración sigue siendo un importante modelo, pues ha conseguido que un continente logre desarrollarse con menos asimetrías socio-económicas y con una mayor estabilidad y seguridad de la institucionalidad democrática.  De igual forma, la protección del medioambiente, el cuidado de la actividad agrícola (mediante la PAC) y una política exterior común hacia las zonas vecinas (ejemplificada con la Política Europea de Vecindad y los Acuerdos Euromediterráneos) son algunas de las grandes virtudes de esta iniciativa, que ha convertido a Europa en un territorio más humano o, si se prefiere, con mejores condiciones de vida para sus habitantes.

La gran pregunta es qué irá a ocurrir en los próximos años, pues Croacia está muy cerca de cumplir con todos los requisitos y poder ser el miembro número 28 (se especula que eso sucedería antes del 2015), mientras que  Islandia, con quien se iniciaron en 2010 las negociaciones de adhesión, también debiera tener un camino llano hacia el ingreso a la Unión Europea.   Sin embargo, Turquía sigue siendo el gran dolor de cabeza y principal motivo de división, al menos en lo que respecta al tema de la ampliación, ya que mandatarios como Angela Merkel y Nicolas Sarkozy han dicho que Turquía no es parte de Europa y que, por lo mismo, no puede ser un nuevo integrante.

Junto a eso, cabe reflexionar sobre qué pasará con Albania, la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Serbia e incluso Kosovo, países que son candidatos a la adhesión (salvo la ARYM, que ya lo es, y Kosovo, que todavía no es un postulante oficial).  La principal interrogante es saber si la Unión Europea estará preparada para albergar países pobres, siendo que el contexto económico-financiero actual es bastante complejo.

Sólo el tiempo irá mostrando el camino, pero, de momento, lo único concreto es que las futuras ampliaciones (a excepción de Croacia, Islandia y, en menor medida, Turquía) deberán seguir esperando, posiblemente, hasta 2020 o después de aquella fecha.

Más sobre Internacional

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X