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Chile-Bolivia, el nuevo escenario

Tras el anuncio hecho por el presidente boliviano, Evo Morales, ha quedado de manifiesto que el contexto que rodea al conflicto por la salida al mar de Bolivia tendrá un drástico cambio y que, posiblemente, radicalizará las posturas de uno y otro lado.

“Nuestra lucha por la reivindicación marítima ahora debe incluir otro elemento fundamental: el de acudir a los organismos y tribunales demandando el derecho y justicia de una salida libre y soberana hacia el Pacífico”.

Con esas palabras, Evo Morales marcó un antes y un después en los siempre tensos nexos entre Bolivia y Chile, quienes llevan años sin plenas relaciones diplomáticas. Días antes de estas declaraciones, el presidente boliviano había dicho, en entrevista realizada por El Mercurio, que el problema marítimo no los distanciaba, sino que sólo era un freno o un bloqueo entre ambas naciones.

Bolivia

Foto: EFE

Evo Morales ha tenido una postura contradictoria frente a la salida al mar para su país, quiere seguir dialogando pero anuncia demanda.

La contradicción de Evo Morales pone de manifiesto un momento bisagra entre los gobiernos de Bolivia y Chile, tras el cual, seguramente, no habrá beneficios. Es que no es primera vez que Morales enturbia el diálogo por el tema de una posible salida al mar para Bolivia, algo que, por supuesto, va minando la confianza de la diplomacia chilena en torno a este tema. Es cosa de recordar cómo han sido las posturas de varios de los anteriores presidentes bolivianos, para darse cuenta que la confianza nunca ha sido el pilar al momento del diálogo chileno-boliviano.

Pero, más allá del evidente problema que genera la decisión de Bolivia de acudir a tribunales internacionales, lo principal es entender cómo cambia el mapa político en torno a este tema, algo que no sólo involucra directamente a chilenos y bolivianos, sino que también a los gobiernos de Ecuador y Perú, quienes, por uno u otro motivo, están muy implicados en la demana marítima de Bolivia.

Como ya se sabe, Perú demandó a Chile ante la Corte Internacional de La Haya, con la intención de modificar la línea divisoria marítima existente entre ambos países. Luego de esta acción, la diplomacia chilena ha actuado con mucha inteligencia. De inmediato sumó el apoyo ecuatoriano, quien lentamente fue aumentado su defensa de las aspiraciones de Chile. La consolidación de esta situación se produjo el 9 de marzo pasado, día en el cual Ecuador presentó ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) su carta náutica, según la cual se establecen sus fronteras con Perú de acuerdo a los tratados firmados con Chile en 1952 y 1954.

Dado este contexto, se pueden elaborar algunas conclusiones, que son las siguientes:

- La demanda boliviana podría ser un arma de doble filo, ya que podría influir, negativamente, para las aspiraciones peruanas en el litigio que mantienen Chile y Perú ante La Haya. – Diplomáticamente, Chile queda libre de polvo y paja, pues estableció una hoja de ruta (agenda de 13 puntos) para buscar una solución que posiblemente le daría una salida al mar a Bolivia (más allá que no estaba claro si sería soberana o no), pero la demanda peruana ante La Haya se convirtió, rápidamente, en un obstáculo para el proyecto mencionado anteriormente.

- Queda claro que Chile y Ecuador se apoyarán mutuamente en los temas limítrofes, algo que no es novedad, pues son dos países que normalmente han gozado de muy buenas relaciones a nivel gubernamental y diplomático. Por el contrario, Bolivia y Perú están lejos de ser buenos socios políticos y con el contexto actual resulta poco probable que se junten en pos de un objetivo común. El asunto es muy simple, pues si Perú gana su litigio, resultará difícil que Bolivia consiga algo en parte de un territorio que, quizás, ya no sería chileno.

Bolivia

Foto: El Mercurio

El Presidente Piñera ya rechazó enérgicamente la decisión de Bolivia.

- En caso que el conflicto limítrofe derive en distanciamiento político, algo que seguramente ocurrirá, no significa que Sudamérica tendrá que prepararse para una guerra, pero sí tendrá que enfrentar un nuevo caso de fractura interna, lo cual seguirá disminuyendo las probabilidades que proyectos como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) o la Comunidad Andina (CAN) logren consolidarse en su meta de integrar, plenamente, a las 12 naciones sudamericanas.

- Será interesante ver qué ocurre con las relaciones entre Bolivia y Ecuador, dos estados que han sido los más fieles seguidores o, si se quiere, amigos de Hugo Chávez y su famosa revolución bolivariana. ¿Intercederá el presidente venezolano para asegurar estabilidad en su núcleo cercano? Y si esto acontece, ¿habrá una interferencia venezolana en el que podría denominarse como “confronte del Pacífico”?

- Por último, no se debe olvidar la aprobación de los gobernantes, pues, según las últimas encuestas, Alan García tiene un 27% de apoyo en su país, mientras que Evo Morales llega al 32%. Son dos hechos a tomar en cuenta y que tienen directa relación con la elección presidencial que tendrá lugar en Perú el próximo 10 de abril. Y si bien los comicios presidenciales bolivianos están fechados para 2014, no parece descabellado que Evo Morales deba dejar el poder antes de cumplir con su período. La actitud que adopten las hipotéticas nuevas cúpulas de gobierno tendrán mucho que decidir en este complejo escenario.

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