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Libia después de Gaddafi, respuestas para lo que viene

El desplome del dictador libio Muammar Al Gaddafi es un hecho. ¿Qué pasará entonces?, ¿qué futuro puede esperar el pueblo de Libia? ¿Cuál será el rol de las potencias involucradas?

Mientras los rebeldes aseguran controlar el 95% del territorio libio, el paradero de Muammar Al Gaddafi y de sus familiares cercanos es una incógnita. Y en medio de eso, millones de libios celebran la caída del régimen del excéntrico dictador. En paralelo, las grandes potencias y diversos países y organismos internacionales han asumido el fin de la era Gaddafi. Si bien la última parte de la batalla puede tomar más tiempo del pensado, lo que nadie discute es que prontamente se construirá una nueva Libia.

En consecuencia, cabe analizar, a grandes rasgos, cuáles podrían ser variables trascendentales en lo que posiblemente venga ahora, es decir, el proceso de reconstrucción de un país que prácticamente no tiene institucionalidad política.

¿Quién gobernará?, ¿cómo será el gobierno?

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Foto: AP

El Consejo Nacional de Transición (CNT) ha asumido el poder. En la foto, Ali Tarhouni, el ministro de finanzas del rebelde.

El Consejo Nacional de Transición (CNT) ha asumido el poder y con el paso de los meses se ha ido perfilando como el representante válido del pueblo libio. De hecho, ya son 34 los países que han reconocido al CNT como interlocutor legítimo. El mismo CNT ha dicho que quiere elecciones en ocho meses más, pero más allá de quien sea el nuevo presidente, lo importante es ver cómo se construirá el principal tejido político, que es el poder legislativo. En un país donde las tribus son fundamentales y en el cual líderes tribales han tenido diversas posturas respecto a Muammar Al Gaddafi, habrá que manejar con mucha sapiencia la representación de las tribus y los clanes en un posible Parlamento.  Otro punto de relevancia tiene que ver con los rebeldes, que hoy están unidos en pos de un objetivo común (caída de Gaddafi), pero que el día de mañana dejarán ver sus diferencias ideológicas, no sólo en lo político, sino que también en lo económico y religioso-cultural.  Misma situación ocurre con el CNT y con sus principales rostros, quienes también tienen posturas muy variadas. Es importante recordar que dentro de la oposición se cuenta no sólo a gente que siempre se manifestó en contra del régimen libio, sino que también desertores de Gaddafi. Y a lo mencionado anteriormente habrá que buscarle un espacio a la minoría bereber –que ya ha pedido, por ejemplo, que se reconozca el Tamazight como lengua oficial- y, por supuesto, a lo islamistas, que fueron reprimidos durante por Gaddafi, pero que están activos.

Entre el laicismo y el islamismo

Uno de los principales temas es qué tipo de sociedad se construirá. Particularmente, se trata del asunto religioso, el cual también estará involucrado en el ámbito político. Muammar Al Gaddafi era musulmán, pero no era un islamista acérrimo y, de hecho, Libia no es un país considerado dentro de la órbita “islamista radical”. La lucha de Gaddafi contra Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) es una demostración de aquello, aunque también se le explica por su afán de volver a reinsertarse en la política y diplomacia mundial.  Por eso el debate se centra en dos grandes paradigmas. Mientras el CNT tiene una mayor tendencia hacia el laicismo y tiene buenas relaciones con “Occidente”, en paralelo aparecen los islamistas, que no cuentan con grandes redes de apoyo entre las potencias. La clave estará, entonces, en el arrastre que tengan en la sociedad libia. Sin embargo, el petróleo puede ser un factor a tomar en cuenta. La postura que adopten las tribus de las regiones petrolíferas debería ser tomada en cuenta.

Los islamistas

Reprimidos con fuerza, especialmente a partir de los años noventa, los grupos islamistas desaparecieron del casi nulo mapa político libio. Sin embargo, socialmente se mantuvieron despiertos y la gran pregunta es qué grado de organización habrán podido alcanzar –en la clandestinidad, por supuesto- durante las últimas dos décadas. ¿Serán una fuerza cohesionada?, ¿apelará a seguir los pasos de la Hermandad Musulmana egipcia, es decir, ir paso a paso en pos de una consolidación política? y, por último, ¿se comprometerán a seguir luchando contra AQMI?

Los bereberes

Libia

Foto: EFE

Los bereberes buscarán su reinserción en la sociedad libia.

Desplazados bajo la era de Muammar Al Gaddafi, los bereberes –nativos de buena parte del Magreb y del Norte de África- buscarán la reinserción dentro de la sociedad y, lo principal, su reconocimiento como etnia. Esto último conlleva a la necesidad de entrar en la política y a recibir garantías constitucionales como, por ejemplo, el establecimiento de su lengua (Tamazight) como oficial.

Los inmigrantes

Cerca del 15% a 20% de los habitantes en Libia son extranjeros, pero, lo principal, es que el territorio libio siempre fue una de las rutas de paso de los inmigrantes subsaharianos hacia Europa. Bajo la era de Gaddafi, y con la ayuda de países de la Unión Europea, se construyeron radares en las zonas más aisladas y lejanas, con lo cual se controló buena parte de la inmigración. Sin embargo, cabe preguntarse qué ocurrirá en caso que llegue al poder un gobierno que no sea del total beneplácito de Europa. También, está muy presente la crisis de inmigración actual, en la cual ciudadanos magrebíes intentan llegar al Viejo Continente por medio de la pequeña y sobrepoblada isla italiana de Lampedusa.

El Sahel y su lucha contra el terrorismo

Durante el régimen de Gaddafi se produjo una intensa colaboración entre Libia y los países sahelianos (Burkina Faso y Chad, por dar dos ejemplos), para enfrentar las células terroristas de Al Qaeda. En caso que no darle prioridad a este asunto, el Sahel podría convertirse en un verdadero nido de terroristas, algo nefasta para la zona.

Las potencias y su rol

El Consejo Nacional de Transición libio dijo que priorizará sus relaciones con aquellos estados que hayan colaborado en su lucha contra el régimen de Gaddafi. En este grupo se encuentran Francia, Italia, Reino Unido y Estados Unidos. En paralelo, Irán –conocido “enemigo” de occidente- también apoyó a los rebeldes. China y Siria no condenaron públicamente a Gaddafi, pero permitieron que se creara la “Zona de Exclusión Aérea” de las fuerzas de la ONU.  En cuanto a las potencias emergentes como Brasil, India y Sudáfrica, han mantenido una postura más bien ambigüa y neutra, aunque el gobierno sudafricano ha dicho que no reconocerá al CNT mientras sigan las ofensivas.

El sucio negocio del petróleo

Hace algunos días, una fuente rusa confirmó que su país está preocupado,  pues piensa que quedará fuera del nuevo negocio petrolero libio. Esta frase permite establecer lo que será la batalla por el “oro negro” de Libia.  Ya en la época de Gaddafi se permitió que conocidas transnacionales operaran en suelo libio y, de hecho, hay serios acuerdos en la materia. No es descabellado pensar que la intervención de la OTAN se basa en el asunto petrolero, algo que cada día adquiere más fuerza.

La economía

Libia

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La producción de petróleo resultó fuertemente dañada por el conflicto en Libia.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Libia depende, en gran parte, de los ingresos provenientes del petróleo. Por eso, la situación es preocupante, ya que se ha dicho que recién en 2013 podría retomarse el mismo nivel de producción al existente antes del estallido del conflicto. ¿Qué ocurrirá con la Economía libia?, ¿se deprimirá lo suficiente como para generar una crisis? Esa es la gran pregunta y su respuesta se encontrará, posiblemente, en los contratos de las empresas petroleras. Guste o no, el nuevo gobierno libio parece obligado a tener que depender de las inversiones extranjeras en este ámbito.

La reinserción de Libia en el ámbito árabe, africano, magrebí y musulmán

Libia presenta una realidad con varias caras. Es parte de África, está dentro de la subregión africana conocida como el Magreb y, por supuesto, pertenece al universo árabe y al mundo musulmán. Esos son, por así decirlo, sus hábitats naturales. Por eso, será de gran relevancia ver cómo se reinserta en ellos. A nivel continental, la Unión Africana –que tiene una estrecha relación con Muammar Al Gaddafi- no ha reconocido al CNT y sólo 20 de sus 54 miembros han apoyado públicamente al CNT. A nivel magrebí, el CNT cuenta con el aval de Marruecos y Túnez, pero existe una gran polémica con Argelia. La Unión del Magreb Árabe (UMA) sigue estancada, pero la nueva realidad libia y tunecina podría darle nuevos bríos a la UMA. En los demás ámbitos (lo árabe y musulmán), es destacable que la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica hayan reconocido al CNT.

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