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Magreb, nueva realidad para una zona en tensión

Ya cayó el gobierno de Túnez y el de Libia está por terminar. En Marruecos, las reformas apaciguan los reclamos, en tanto en Argelia y Mauritania hay gran descontento. ¿Cómo se ve el horizonte magrebí?

Conocido como la ribera “pobre” o “emergente” del Mediterráneo, el Magreb es una región de gran relevancia. En los cinco países magrebíes (Mauritania, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, de oeste a este) se reúnen características muy especial y que hacen de esta zona un lugar muy particular.

Magreb

Foto: Raimundo Gregoire

Mensajes como este se ven en las protestas.

El Magreb es africano y, junto a eso, es el punto de intersección y fusión entre el África Subsahariana y el África árabe-bereber. En paralelo, pertenece al universo musulmán, pues el Islam es la religión predominante, con porcentajes sobre el 90%. También, es la puerta de entrada hacia Medio Oriente, ya que su frontera este (Egipto) le permite estar muy cerca del otro “vecindario”. Por último, es la contracara de Europa y una zona de histórico y vivo contacto con los europeos, especialmente con España, Francia e Italia.

Por eso, lo que ocurra en el Magreb no es un simple detalle. Dado el contexto actual, que tiene como grandes referentes la caída del régimen de  Zine el Abidine Ben Alí, en Túnez, y el inminente fin de la era Gaddafi, en Libia, cabe preguntarse hacia dónde va el Magreb como bloque. Esto último, tomando en cuenta la existencia de la casi estancada Unión del Magreb Árabe (UMA).

En este sentido, es importante comprender el entorno en el cual se encuentra involucrado el Magreb. Primero, con el gran desafío de consolidar la UMA, para así convertirse, ante el mundo, en una voz que represente a cinco miradas.. Segundo, con la incertidumbre sobre el futuro del “Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo”, un ambicioso, pero débil e incipiente proyecto de integración mediterránea. Tercero, con la oportunidad de afianzar los nexos con el África Subsahariana, especialmente con aquellos países que han tenido históricas relaciones con el Magreb (Ejemplo: Malí, Burkina Faso, Níger, Senegal y Chad). Cuarto, la necesidad de reinventarse dentro del actual proceso de cambios del mundo árabe.

La (des)Unión del Magreb Árabe

Creada en 1989, la Unión del Magreb Árabe fue pensada con el objetivo de conseguir la integración económica de los países magrebíes. En sus primeros años de vida hubo cumbres anuales, pero desde 1994 que no se realiza un encuentro de alto nivel entre sus integrantes. Si bien siguen funcionando sus órganos y se han realizado diferentes reuniones, la integración es aún incipiente. El principal problema pasa por el conflicto del Sahara Occidental, zona que es reivindicada por Marruecos, pero que Argelia y el Polisario se niegan a reconocer como parte del territorio marroquí. Junto a esto, se suma el hecho que las fronteras terrestres entre Argelia y Marruecos están cerradas desde 1994. Por si fuera poco, ahora se suma la polémica entre el Consejo Nacional de Transición libio y Argelia, pues este último no ha querido reconocerlo e incluso dio asilo a familiares de Muammar Al Gaddafi.  En consecuencia, el gran desafío es retomar la senda del diálogo y entender que un Magreb unido sólo traerá consigo beneficios.

Integración mediterránea: como la canción, “difícil, muy difícil”

Magreb

Foto: Raimundo Gregoire

La integración del Magreb en el mundo mediterráneo es uno de los temas pendientes.

Antes de preguntarse cómo puede integrase el Magreb dentro del contexto mediterráneo, lo primero es darse cuenta que el “Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo” tiene una serie de falencias estructurales. Esta situación impide que se puedan realizar grandes proyecciones en el corto o, incluso, en el mediano plazo. Tomando en cuenta, por ejemplo, que Palestina e Israel están en este proyecto, que participan estados que están en pleno proceso de cambio (Egipto, Túnez y Siria) y que la Unión Europea pasa por una fuerte crisis financiera, es difícil pensar en el futuro.  Por eso, el deber del Magreb es enfocarse en su nuevo orden, solucionar sus problemas internos y recién a partir de eso trabajar por la reinserción en el ámbito mediterráneo.

Mirando hacia el sur de África

A pesar que sigue siendo una de las regiones más pobres y conflictivas del mundo, África Subsahariana ha empezado a posicionarse en el contexto internacional. Ya no sólo por medio del gran líder (Sudáfrica), sino que también a través de estados emergentes en desarrollo como Angola, Botswana, Gabón y Ghana. Brasil, China y Rusia ya han puesto el ojo en esta zona, siguiendo los pasos de Estados Unidos y Europa. La cooperación en seguridad (Sahel), el trabajo contra la desertificación avanzada (del Sahara), la inmigración subsahariana, el intercambio cultural y el comercio debiesen ser puntos claves en la agenda magrebí respecto a África Subsahariana. La Unión Africana necesita a un Magreb cohesionado y dispuesto a establecer una verdadera amistad con los demás países africanos.

Los cambios de paradigma, Palestina y Turquía

Ya cayó el régimen de Ben Alí y el de Gaddafi vive su última etapa. La inestabilidad política sigue muy presente en Mauritania (con reciente historia golpista), mientras que en Argelia la situación interna es muy compleja (terrorismo, separatismo, influencia militar y alzamiento del pueblo por las condiciones de vida). Marruecos está mejor aspectado, pues las reformas han permitido apaciguar los ánimos, pero aún hay temas pendientes (alfabetización, seguir trabajando en la democratización y lucha contra la pobreza). Como se puede ver, el Magreb están en proceso de reconstrucción y es importante que los nuevos gobiernos luchen por la revitalización de la UMA. En paralelo, tendrán dos desafíos dentro del mundo árabe. El primero, reposicionarse como un eje dentro de la Liga Árabe, por lo cual será importante la postura que adopten en la asamblea de la ONU en la cual Palestina solicitará su reconocimiento como estado. El segundo, fortalecer las relaciones con Turquía, el gigante del mundo musulmán que cada vez genera más simpatía dentro de las juventudes árabes.

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